2024 arranca motores con un regusto amargo. El curso anterior refleja en su rostro coral los rasguños de una crisis que no ha terminado. En España, el ecosistema tecnológico levantó según el Observatorio de Bankinter 2.254 millones de euros incluyendo casos dudosos como los de Denodo y Fever, que tributan en EEUU. Esta cantidad es muy inferior a las registradas en 2022 (3.435 millones) y 2021 (4.314). Los mercados siguen constipados y no hay indicios contundentes de mejoría.
La buena noticia es que las startups forman parte ya de la actualidad económica, social y laboral del país. Algunas exhiben la condición de unicornio, muchas otras se han convertido en proveedoras de servicios para empresas del Ibex 35 y todas las que consolidan sus rudimentos de negocio generan empleo y riqueza.
Interesa en cualquier caso conocer la radiografía actual. El año pasado se despidió con las rondas de Green Eagle y su SaaS para la industria de las energías renovables (6 millones), V2C y sus cargadores para vehículos eléctricos (2 millones), la fintech Crescenta (2) y la firma de carsharing Guppy (1). Cantidades poco mediáticas en un segmento antaño habituado al hype.
Las operaciones más voluminosas de 2023 corrieron a cargo de Revel (Madrid, 115 millones, movilidad); Cabify (Madrid, 101 millones, movilidad) y Wallapop (Barcelona, 81 millones, marketplace de segunda mano).
Cataluña (663,3 millones) y Madrid (576,9) fueron de nuevo las comunidades autónomas que más capital absorbieron. Sus respectivas capitales son el motor de la innovación en España y dos de las plazas mejor situadas en Europa, aunque lejos de Londres, Berlín y París.
Galicia (331,5 millones incluyendo a Denodo, cuya sede está en Palo Alto, EEUU), Comunidad Valenciana (187,2) y Andalucía (89,2) son las siguientes en la lista. El dinamismo de una región admite sin embargo matices: en el caso andaluz, por ejemplo, la cifra se alimenta en esencia de tres compañías sevillanas, Universal DX (64,1 millones), Kampaoh (14) y la mentada Green Eagle.
Verticales de futuro
Inteligencia artificial y cleantech desplazan montañas en términos de fe inversora. Las bases de datos del Observatorio de Startups de Bankinter y El Referente muestran un panorama casi calcado donde ni un sector ni el otro terminan de germinar en España. La IA cosechó 70,2 millones; las tecnologías limpias 80,4. Big data, biotech y movilidad fueron las reinas del venture capital en 2023.
Contendientes: presente y futuro
La ciencia del unicornio es tan compleja que resulta milagroso encontrar dos listados iguales. Además, con el exit (venta a terceros), startups que empiezan siendo españolas acaban pasando a manos extranjeras o trasladando a otros países sus sedes fiscales (Flywire, Denodo, Fever). Si Crunchbase, la biblia estadística del ecosistema, ni siquiera incluye a España en su top 20 de naciones con más unicornios (cierra este grupo Suecia con ocho), hay ránkings domésticos que contabilizan hasta una decena de nombres.
Otro elemento a considerar es el factor temporal. En octubre de 2021, según CB Insights, Wallbox valía 1.356 millones de euros, pero hoy su capitalización bursátil no llega a 305 millones.
En cualquier caso, la noria sigue girando y Crunchbase identifica en su clasificación de 383 compañías emergentes con opciones de convertirse en unicornio tres propuestas españolas: Typeform (con una valoración de 846 millones de euros tras su última ronda de inversión), Wallapop (753 millones) y Stark Future (466), fundada en 2019 por el sueco Anton Wass a las afueras de Barcelona con el motocross eléctrico como reclamo.
