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Guerra (con cuartel) entre el viejo y el nuevo Hollywood

Los tradicionales productores de contenidos audiovisuales contraatacan tras la época dorada de las plataformas de streaming

Guerra (con cuartel) entre el viejo y el nuevo Hollywood
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Hubo un tiempo en que Netflix iba a reinar en el vasto territorio de la ficción audiovisual. Su inmensa N de un rojo sangriento se expandía por las horas de ocio de unos súbditos embrujados por la magia del streaming. Después se sumaron otros advenedizos como el Amazon de la flecha rampante o el Apple de la estilizada manzana. Los viejos reyes, cuyo largo linaje se remontaba a las oscuras salas del cinematógrafo, se alzaron entonces contra el advenedizo. En el sector se escucha el sonido de las espadas, con mucho fluir de sangre, pero también las cornetas de las alianzas más sorprendentes. ¿En qué quedará la guerra?

En verano, The Economist ilustró este relato bélico-industrial con un ejemplo espectacular: "Juego de tronos contra El señor de los anillos, un cuento del viejo Hollywood contra el nuevo". El 21 de agosto, la Warner estrenó La casa del dragón, precuela de la exitosa serie de "espada, brujería y sexo", una producción de 150 millones de dólares. El 1 de septiembre, Amazon contraatacó con Los anillos del poder, otra precuela, "más casta pero más cara" (se rumorea un precio de 465 millones), en este caso de la obra cumbre de Tolkien.

Sin embargo, y a la espera de otros momentos cumbre, el punto de inflexión de la guerra se había producido antes. "Los inversores acudieron en masa a los especialistas en streaming durante los parones, pero han perdido interés a medida que se han ido agotando los nuevos abonados. Netflix, que en su día habló de un mercado potencial de 800 millones de hogares, parece haberse estancado en 220 millones y ha visto caer el precio de sus acciones un 60% este año. El 10 de agosto, el viejo Hollywood se apuntó una victoria simbólica cuando Disney anunció que había superado a Netflix, con 221 millones de suscripciones de streaming".

Pasó el otoño, llegó el famoso invierno... y Netflix se resiste a caer. Desde su filial española, matizan que el famoso sorpasso tiene cimientos muy poco sólidos: "Tras el anuncio de los resultados de Disney ha habido cierta confusión sobre el tamaño de nuestros respectivos servicios de streaming", dicen: "La cifra de 221 millones de Disney se refiere a las suscripciones, no a los suscriptores (la métrica que utilizamos en Netflix en nuestros resultados)". Según ellos, en EEUU, por ejemplo "Disney tiene 110 millones de suscripciones entre Disney+, Hulu y ESPN+. Por lo tanto, los hogares con un paquete de los tres servicios de Disney se cuentan tres veces, frente a los que se contabilizan una vez como suscriptores de Netflix". Y lo mismo para "los hogares suscritos a ESPN+ y Disney+". El pique, se ve, es considerable. Netflix lo ha pasado mal últimamente, pero luchan por remontar. Insisten, por ejemplo, en que los periodistas tengamos "como referencias los últimos reportes financieros de Netflix (publicados en octubre de este año), donde se ratificaba el liderazgo de la compañía y el crecimiento a 223 millones de suscriptores a nivel global".

En realidad, lo que está sucediendo en la industria audiovisual es bastante más complejo que una discusión acerca de quién tiene la suscripción o la serie más grande. Enrique Guerrero, profesor de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Navarra, niega la mayor: "Tarde o temprano dejaremos de hacer la distinción entre viejo y nuevo Hollywood, como entre vieja y nueva política. Lo audiovisual es lo audiovisual. De hecho, hay un fenómeno de convergencia".

Con un matiz: "La principal ventaja competitiva de las majors del Hollywood clásico es el catálogo, un activo contra el que es difícil combatir. Disney, por ejemplo, ha ido creando el suyo durante décadas, y además tiene los de adquisiciones como Fox, Marvel, Star Wars... En cuanto percibieron que las plataformas de streaming que ofrecían contenido bajo demanda dejaban de ser vías complementarias de sus productos para convertirse en competidoras, les retiraron las licencias de sus contenidos para darlos ellos por sus propios canales online".

Juan Luis Moreno, director de innovación y producto en The Valley, cree que "se está produciendo el mismo proceso de transformación que en otros sectores, como la prensa, la banca o los seguros. Aparecen nativos digitales que, sin venir de la tradición de la industria, cambian reglas del mercado con nuevos modelos de negocio". Y matiza: "No se trata solo de nuevos jugadores surgidos del negocio audiovisual, como Netflix, sino que se incorporan tecnológicos como Amazon, que viene del mundo del e-commerce, o Apple, del de los dispositivos".

La conclusión, para Moreno, es que, en general, todos terminan prefiriendo hacer el amor en vez de la guerra. "Al final acaban entendiéndose. No hay que olvidar que Netflix empezó con la distribución de contenidos directamente al consumidor, pero entró en la producción para controlar toda la cadena. Y los productores tradicionales también han entrado en la distribución de contenidos por streaming". La pandemia aceleró las cosas porque "disparó el consumo online". Quedó evidente que había que estar ahí... o morir.

Pero a esta historia le quedan aún capítulos. Moreno señala el caso significativo de "multinacionales de grandes almacenes, como Walmart, están asociándose con players del streaming. Todos buscan alianzas para distribuir contenidos o servicios, la clave es garantizar la mayor llegada posible al consumidor final. Hay una tendencia constante al equilibrio, a buscar en el otro lo que te falta a ti".

Guerrero realiza un paralelismo histórico que aporta un matiz interesante: "En EEUU, las empresas fuertes siempre fueron las cinematográficas, el Hollywood de Universal, Warner, Disney... que controlaron la televisión, a diferencia de Europa, donde ocurrió todo lo contrario". La gran pregunta ¿Fagocitarán los majors de Hollywood a las plataformas de streaming como hicieron con la televisión de su radio de influencia? "Habrá que ver cómo sobrevive Netflix, por ejemplo. Tiene la ventaja de haber llegado primero al streaming, y quien da primero da dos veces, pero lo cierto es que están desapareciendo muchas plataformas ... y surgiendo otras. En realidad, a diferencia de la época en que surgió la televisión, ahora hay una enorme variedad y, sobre todo, un movimiento continuo".

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