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Cataluña
Crisis de la PPA

IRTA-CReSA, el búnker que trabaja con el virus de la peste porcina africana, bajo el foco de la investigación del origen del brote de Barcelona

IRTA, empresa pública de la Generalitat, fundó este centro de investigación de alta seguridad en el año 2000 con la Universidad Autónoma de Barcelona

Agentes Rurales de la Generalitat en el Centre de Recerca en Sanitat Animal (IRTA-CReSA), en el campus de Bellaterra (Cerdanyola del Vallès) de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).
Centre de Recerca en Sanitat Animal (IRTA-CReSA), en el campus de Bellaterra de la Universidad Autónoma de Barcelona.Alejandro GarcíaEFE
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Ubicado en uno de los extremos del campus de Bellaterra (Cerdanyola del Vallès) de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), el Centre de Recerca en Sanitat Animal (IRTA-CReSA) acapara hoy todas las miradas en la crisis causada por el brote de peste porcina africana (PPA) en Cataluña.

Como equipamiento científico especializado en la investigación en sanidad animal desde hace más de 25 años, el IRTA-CReSA se había convertido en uno de los actores fundamentales para gestionar el episodio de infección detectada hasta ahora en 13 jabalíes. Por ejemplo, en la realización de los análisis previos a los que debe realizar el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete (Madrid) para confirmar los casos positivos.

Precisamente, el hecho de que estos animales silvestres se hubieran contagiado en un radio muy próximo a este laboratorio de referencia internacional y de alta seguridad despertó teorías en redes sociales sobre una supuesta fuga vírica que contradecían la versión oficial de que el contagio se habría producido por la ingesta, por parte de un jabalí, de un alimento contaminado con el virus de la PPA, como por ejemplo un bocadillo de embutido que una persona hubiese dejado a medias en una papelera [esta enfermedad es altamente contagiosa entre las diferentes especies de cerdos, pero no se transmite a los humanos].

El vuelco en el relato se produjo el viernes por la tarde. En una comparecencia convocada con escasos minutos de antelación, el consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat, Òscar Ordeig, reconoció que se iba a abrir una segunda línea de investigación «complementaria» sobre el origen del virus a raíz del informe del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA-INIA) de Valdeolmos (Madrid), laboratorio de referencia de la Unión Europea. La caracterización molecular por secuenciación del genoma del virus de la PPA mostraba que la cepa de Bellaterra es distinta a las detectadas, en los últimos años, en otros países europeos. En cambio, es «muy similar» a la cepa denominada Georgia 2007 (por el Estado y año en que se detectó), empleada actualmente en investigaciones.

Tanto el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación como la Generalitat han evitado señalar públicamente a este centro. De hecho, el IRTA (Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries) es una empresa pública de la propia Administración autonómica, adscrita al Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación. Este instituto, dedicado a la investigación y desarrollo de soluciones para el sector agroalimentario, creó en enero del año 2000 el IRTA-CReSA, como fundación privada, junto a la UAB.

Auditoría del IRTA

El resultado del análisis encargado por el Ministerio de Luis Planas lleva a inferir la hipótesis, «no descartada, pero tampoco confirmada», de que el patógeno pudo salir de un laboratorio. Mientras la Guardia Civil (Seprona) y los Mossos d'Esquadra ya indagan en base a estos recientes datos, el presidente catalán, Salvador Illa, anunció ayer que ha encargado al IRTA una auditoría interna que permita averiguar si el brote de peste porcina africana tuvo origen en sus laboratorios.

En declaraciones durante su visita el centro de mando instalado en las instalaciones de Torreferrussa de los Agentes Rurales de la Generalitat, en Santa Perpètua de Mogoda, el jefe del Govern transmitió su «plena confianza» en esta entidad científica para revisar «de forma exhaustiva» todas las instalaciones y protocolos de los centros que trabajan con este patógeno dentro del radio de 20 kilómetros alrededor de la zona donde se han hallado los jabalíes contagiados.

Desde hace años, el IRTA-CReSA trabaja con el virus vivo de la PPA, ya que es un laboratorio con categoría de bioseguridad de nivel 3 (sobre 4), pero ahora también se está analizando qué centros universitarios colaboradores investigan con restos de este patógeno en la denominada zona cero del brote.

Este centro de investigación en sanidad animal cuenta con protocolos de máxima seguridad, como la contención por presión negativa, un sistema de ventilación que mantiene el aire de una sala a una presión más baja que el exterior para impedir la salida de virus o sustancias químicas peligrosas.

De igual modo, no se permite que nada salga de las instalaciones de Bellaterra, tampoco los animales, que son incinerados a temperaturas de 900 grados o tratados para asegurar su descomposición y descontaminación.

Las medidas de alta seguridad incluyen también la obligatoriedad de cambiarse de ropa, el uso de bata, doble guante y mascarilla y trabajar dentro de cabinas de seguridad. Los profesionales que trabajan con animales vivos emplean un equipo de protección individual. Asimismo, los investigadores deben desinfectarse y ducharse antes de salir del laboratorio y tienen prohibido acercarse a granjas de animales durante las 72 horas siguientes.

El IRTA-CReSA cuenta con seis laboratorios de nivel de bioseguridad 3 y hace casi dos décadas que investiga en ellos con el virus de la PPA. Hasta ahora, no existe constancia de ningún episodio previo de fuga de patógenos en sus instalaciones.

Para saber más

La Generalitat, por otra parte, dio ayer nuevos datos del acuerdo al que ha llegado con el sector para el acelerar el sacrificio de los cerdos de las granjas ubicadas en el radio a 20 kilómetros del foco del brote de PPA: un total de 55 explotaciones ganaderas de 91 municipios con capacidad para unas 80.000 cabezas.

Ahora mismo hay 61.500 cerdos en estas instalaciones y 35.600 de ellos son de engorde, por lo que son estos animales los que "de una manera progresiva" podrán ir al matadero para el consumo humano. No se harán "vaciados sanitarios" porque, hasta el momento, no hay ningún caso positivo de peste porcina africana en las granjas de esta zona de la provincia de Barcelona.