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Opinión
El cortador del césped

Al Real Madrid le cayó el maná

Asencio, durante el partido contra Osasuna en el Bernabéu.
Asencio, durante el partido contra Osasuna en el Bernabéu.Jose BretonAP
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En plena hambruna del Real Madrid, por fin, llegó el maná bíblico, con los tres goles de Vinicius. Pero con la tristeza de haber perdido en el primer tiempo a tres jugadores titulares. La baja de Militao es terrible. El Madrid se queda desnudo.

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Ahora, la pregunta es: ¿qué va a hacer el club ante una pandemia de lesionados? Sin lateral derecho, sin defensa del lado derecho y con Rodrygo otra vez condenado al purgatorio de las lesiones. Cómo se saldrá del oscuro túnel.

La emergencia fue que Asencio -¡uno de la cantera!-. Apareció y fue como algo mágico. No sólo estuvo solvente, adecuado en la retaguardia, es que incluso le metió a Bellingham un pase desde cuarenta y cinco metros que le dejó sólo ante el pobre de Herrera. El inglés por fin metió su primer gol de la temporada.

Lo que es pernicioso es que ni a Ancelotti, un conservador, a su edad, le guste la cantera ni a su pretendiente, porque los de la "Fábrica" no venden camisetas. Patético. El filial ha despojado a su plantilla, con ventas ridículas, cesiones y con el inmenso pecado mortal de Nico Paz, que es un anuncio de estrella. Entonces, habrá problemas hasta enero. Por abajo y por el medio.

No hablo mucho de Osasuna, porque no jugó, no existió. Triste como su entrenador, sumergido mentalmente en el barro de los valencianos. El primer gol de Vinicius los desquició de forma surrealista. Ni defendieron bien, ni atacaron y sólo daban muestras de inferioridad. Un pena.

Era un equipo irreconocible con aquel otro que le metió cuatro goles al imparable Barcelona. ¿Por qué? Ante la desesperación de Ancelotti, que se vía lejos de la esfera del Madrid.

Es obvio que una lesión como la de Militao puede ser algo comprensible por sus problemas con los ligamentos. Pero ya la lesión muscular empezaba a oler a chamusquina.

Una tercera, la de Lucas Vázquez, es a causa de que el entrenador les apretó muchísimo, hasta la extenuación y los jugadores se fueron al límite de sus condiciones físicas. Creo que no fue una casualidad.

Y todo para salvar de la guillotína para Ancelotti. Nadie puede dudar el corazón blanco madridista. Es habitual que una goleada sea balsámica, excepcional. Pero Osasuna n era el Barcelona ni siquiera el Milan.

La preocupación que no se aleja de su depresión en que ha caído Mbappé. Tiene explicaciones. Su bajada a los infiernos ha coincidido con los descalabros madridistas. Sabe que se equivocó de no ir a jugar con Francia. Y mucho peor irse a Estocolmo a una discoteca. Un regalito para una trampa árabe.

Por lo demás, estas dos semanas, sin partidos en el Madrid son como escaparse a un balneario de rehabilitación. Aunque borrar de la mente a los lesionados condiciona la tranquilidad. Lo importante: ¿Aprovechará estas dos semanas Mbappé levantarse del diván de un psicólogo?