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Apenas un día después de que Velintonia, la casa del Premio Nobel Vicente Aleixandre, haya vuelto a salir por tercera vez a subasta, la Comunidad de Madrid ya ha puesto sobre la mesa su oferta. El Gobierno regional, según confirman desde la Puerta del Sol, ha pujado por valor de 3.193.225 euros, es decir, la cantidad mínima aceptada y en la que ya se había movido hace unos meses cuando intentó adquirir el inmueble situado en el distrito de Chamberí de la capital.
Y lo ha hecho en un momento de choque con el Ministerio de Cultura por este motivo. El departamento que dirige Ernest Urtasun, que acaba de adquirir hace apenas dos meses la Casa Gomis en El Prat, no mostró interés en participar en ninguna de las dos subastas previas. Sin embargo, el pasado mes de enero ofreció a la Comunidad de Madrid que esa compra se realizara de forma conjunta entre ambas instituciones. Un plan que es rechazado por la Consejería de Cultura que dirige Mariano de Paco porque desde la capital están decididos a afrontar en solitario esa compra.
De ahí que el consejero ya dijera ayer que la oferta del Gobierno regional se presentaría de forma inmediata. Hoy, apenas unas horas después de esa declaración, la Comunidad de Madrid la ha hecho efectiva a través de la empresa pública Planifica Madrid. La intención de la Consejería de Cultura es que Velintonia se pueda convertir en un centro cultural centrado en asuntos literarios ya que en su interior vivió 40 años Vicente Aleixandre y también allí se producían reuniones con compañeros de la Generación del 27, pero también de otras previas y posteriores.
Además el Gobierno regional pretende que este inmueble, que sufre un importante deterioro en su infraestructura, sea declarado Bien de Interés Cultural (BIC). De este modo, se revertiría la decisión que se tomó en 2022 cuando Marta Rivera de la Cruz era consejera en la Comunidad de protegerlo como Bien de Interés Patrimonial (BIP) y que suscitó algunas críticas en ese momento.
Desde hace años la casa del poeta y premio Nobel se mantiene en un estado ruinoso y en propiedad de sus herederos. Amaya Aleixandre, sobrina segunda del escritor, posee un 60% y los Usera Estirado, cuatro nietos de una prima del poeta, tienen el 40% restante. Y nunca ambas partes han llegado a un acuerdo con nadie para su adquisición. El 30 de enero de 2024, se abrió una subasta por esta construcción por valor de 4,5 millones de euros -se admitían pujas por el 70 % de esa cifra, casi 3,2 millones de euros-. Esa subasta se declaró desierta el 19 de febrero ante la ausencia de ofertas.
En el mes de julio se abrió una nueva puja, apenas unos días después de que la Comunidad de Madrid declarase su intención de comprar Velintonia porque, al quedar desierta una subasta, existe la posibilidad de que los propietarios puedan llegar a un acuerdo con un tercero. La oferta del Gobierno regional fue de 3,2 millones de euros y volvió a ser tumbada por un juzgado tras oponerse a ese acuerdo Amaya Aleixandre. Eso hizo que el inmueble tuviera que salir a una tercera subasta que acaba de empezar y que se extenderá durante 19 días más.
Fue en ese momento, tras no acudir a las dos subastas previas, cuando el ministro Ernest Urtasun, a través de una carta, dio marcha atrás y propuso a la Comunidad de Madrid acometer la compra conjunta del bien. El titular de Cultura había recibido en febrero de 2024 una carta de la Consejería a la que no trasladó respuesta. En junio de ese mismo año, el Gobierno regional ya planteó la compra del inmueble para desarrollar un centro cultural.
Atendiendo al valor cultural del bien, Velintonia, ubicada al lado de la Ciudad Universitaria madrileña, fue punto de encuentro de cinco generaciones de poetas e intelectuales del siglo XX. Por su salón pasaron Miguel Hernández, Rafael Alberti, Leopoldo Panero, Pablo Neruda, María Zambrano, Jaime Gil de Biedma, Carmen Conde, Luis Cernuda o Federico García Lorca. De hecho, en su interior, el granadino leyó por primera vez sus Sonetos del amor oscuro y mostró un primer borrador de Poeta en Nueva York.



