Quizá usted aún no conozca a Fernando Mendoza. Ya lo hará. En la imagen junto a estas líneas es el muchacho que sonríe tras culminar un guion perfecto. En una jugada para la historia del deporte, esquivando rivales y tirándose sobre la zona de anotación como un desesperado, es el quarterback de película que ha convertido a los Indiana Hoosiers, el equipo más perdedor de la historia del fútbol americano universitario, en los campeones del país. Quien le abraza es su suplente: Alberto Mendoza, su hermano. Fernando, que en unos meses será el número 1 del Draft de la NFL y se convertirá en una estrella multimillonaria con un contrato garantizado de unos 40 millones de euros, juega con el dorsal 15. Alberto, con el 16. En su familia les conocen por otros números: Fernando es el 314111. Y Alberto, el 314112.
Fernando Mendoza se llama en realidad Fernando Gabriel González de Mendoza Espino. O «Fernando V», como le llama su tío Andrés, uno de los muchísimos mendozas que vieron la gesta desde la grada. Al menos 21 familiares directos «y otros primos lejanos también», según el recuento que hace para Crónica. Fernando, el quarterback, acabó el partido volando y lo había empezado de rodillas: siempre le reza a Dios y ofrece sus títulos a los curas del campus universitario, los mismos a los que se abrazó en el terreno de juego nada más terminar la final. «Soy católico, soy un hombre católico y ellos han hecho mucho por ayudarme, con las confesiones, hablando o con las misas de los domingos. Le entrego mucho de lo que he logrado en esta etapa de mi vida al Señor», le respondió a los periodistas que le preguntaron por su relación con la Iglesia católica.
MINA DE ORO Y ALUMNO PERFECTO
Más allá de sus jugadas, esa es la declaración que le ha viralizado y convertido en una mina de oro de popularidad en Estados Unidos. Fernando Mendoza es un fenómeno en sí mismo y todo lo que le rodea suscita una atención espectacular. Se planta ante los micrófonos y habla siempre como un académico. Es el hijo, el yerno, el novio, el suegro, el ídolo perfecto. Se graduó en el instituto con un GPA (el sistema de evaluación estadounidense) de 4,86. ¿Es mucho? Basta saber que la nota máxima es un 4, y sólo se puede escalar por encima si el alumno ha logrado la excelencia en itinerarios formativos de especial exigencia. Traducido: Mendoza es el mejor quarterback del país y está entre el 1% de mejores estudiantes. Fue admitido en Yale para estudiar Economía pero decidió priorizar su carrera deportiva, se enroló primero en los California Golden Bears y desde allí se transfirió a Indiana para cambiar bruscamente la historia de esa universidad.
Más imágenes virales: el abrazo a su madre, Elsa, postrada en una silla de ruedas con esclerosis múltiple, una enfermedad contra la que el quarterback lucha recaudando fondos a través de menús especiales en restaurantes por todo Estados Unidos. Otra imagen viral: de todos los que pueden ponerse en pie en el estadio tras esa jugada de locura, el único que no lo hace es Fernando González de Mendoza y Menocal, su padre. Nunca lo hace porque se queda sentado a la altura de la silla de ruedas de su mujer.
Así que el próximo ídolo deportivo, ya saben, se llama Fernando Mendoza. El próximo ídolo católico se llama Fernando Mendoza. El próximo ídolo latino se llama Fernando Mendoza. «Soy un cubano-americano. Nací en América, pero mis cuatro abuelos nacieron y se criaron en Cuba. Las familias hispanas son luminosas, solidarias. Quise aprender español para demostrarles cuánto me influyeron y para la comunidad hispana a la que quiero representar», dijo tras ser nombrado como mejor jugador universitario.
GONZÁLEZ DE MENDOZA: LA GRAN ÉLITE CUBANA
Pasemos, entonces, a la familia de la que tanto habla. Son los González de Mendoza, descendientes de Don Antonio González de Mendoza y Bonilla y de Doña María de las Mercedes Pedroso y Montalvo. Antonio fue muchas cosas: abogado, alcalde de La Habana, primer presidente de la Corte Suprema de Justicia, orador brillante y patriarca de la familia más poderosa de la élite cubana, expulsada de la isla tras la revolución castrista en 1959. ¿Y a partir de ahí? «La familia se exilió y la mayoría se estableció en Estados Unidos, particularmente en el sur de Florida», narra Andrés G. Mendoza, tío de Fernando y representante de la rama 3 de los González de Mendoza.
¿Rama 3? Es la otra pata de la increíble historia de Fernando, la superestrella.
Don Antonio y Doña María de las Mercedes tuvieron 12 hijos, de los cuales 7 tuvieron descendencia. Se inauguró allí un árbol genealógico inmenso, que en la actualidad ya involucra a casi 3.000 personas repartidas por todo el mundo. La particularidad de esta familia es que una vez cada lustro se reúnen, todos, en Miami. Realizan actividades de hermanamiento, yoga, torneos de golf y de tenis, charlas...
Cada rama tiene un representante en el comité organizador del evento, que no para de crecer. A la última edición, celebrada en 2022, acudieron 850 personas. Cada rama acude vestida de un color diferente, y a la 3 le corresponde el color Azul Navy. Además, cada miembro de la familia tiene un código numérico que permite situarle rápidamente entre ramas y generaciones. Fernando, el González de Mendoza número 314111, cuenta su tío a Crónica, no pudo asistir a la última reunión de 2022 por compromisos deportivos. Pero sí estuvo en las ediciones de 2007, 2012 y 2017 conociendo a todos sus parientes. A esa de 2017 pertenece la foto que acompaña esta página, en la que Fernando, que pronto ocupará portadas, es un puntito azul oscuro junto a la escalera izquierda. En aquel momento era un brillante estudiante de 13 años, que prometía más por su nivel académico que por el deportivo. Su explosión fue tardía y algunas universidades, incluida la de Miami a la que venció en la final de esta semana, le rechazaron.
SANGRE REAL Y OTROS PRIMOS ILUSTRES
Detengámonos en la gente que acompaña a Fernando en su gigante árbol genealógico. ¿Guillermo, el actual Gran Duque de Luxemburgo? Es el González de Mendoza número 27121, rama 2, color verde oscuro. Su madre, la ex Gran Duquesa Consorte María Teresa, es la 2712. ¿Ha visto usted la serie Lost? Nestor Carbonell, el premiado actor que interpreta a Richard Alpert, es el González de Mendoza número 42322, rama 4, color naranja. ¿Sabe usted de esos penaltis raros de la Kings League en los que los jugadores avanzan desde el centro del campo y tienen que batir al portero en carrera? No los inventaron ni Ibai Llanos ni Gerard Piqué. La idea original la introdujo en los años 90 en la MLS norteamericana Doug Logan, el primer comisionado de la competición y también, cómo no, el González de Mendoza número 3531.
Sigamos. Si usted acude al London Royal Ballet verá allí bailar a la finísima Aurora Chinchilla, la González de Mendoza número 423432. Si a usted le gusta el polo, la mejor jugadora del mundo se llama Hope Arellano y es la González de Mendoza número 425113. Y su padre, Julio Arellano, hall of famer de este deporte, el 42511. Si alguna vez le da el dinero para vivir en Coral Gables, municipio pegado a Miami que alberga en su jurisdicción el barrio más rico de los Estados Unidos, sepa que su alcalde más querido fue Raúl Valdés-Fruli, el González de Mendoza número 5321, rama 5, azul clarito. «Y hay otros muchos líderes empresariales más, arquitectos, dueños de empresas de construcción, doctores, ingenieros...», detalla Andrés a este suplemento.
«La familia decidió hacer las reuniones cada cinco años para que las generaciones más jóvenes se conocieran mientras la familia crecía rápidamente», detalla el tío Andrés. La tradición se inició formalmente en 1925, todavía en Cuba, y se profesionalizaron en 2002. El abuelo de la estrella del fútbol americano, «Fernando III», fue una de las figuras claves para impulsarlas. En la última se registraron oficialmente 838 personas y el grupo más numeroso (277) fue precisamente la rama 3. 19 González de Mendoza acudieron al evento desde España y pertenecen a la rama 1, color Azul Royal y la segunda delegación más numerosa de la familia.
EL ORIGEN, EN LA COMARCA DE LA SERENA
Esos 19 González de Mendoza son los que quedan en el país del que salieron todos. Aunque ninguno de ellos vive en el corazón desde el que la familia se bombeó hacia el mundo hasta producir la élite cubana, la realeza de Luxemburgo y la próxima gran estrella del deporte mundial. Hablamos de Campanario, comarca de La Serena, provincia de Badajoz.
«La familia González de Mendoza fue en Campanario muy importante y muy numerosa», afirma a CrónicaBartolomé Díaz, cronista oficial de la villa extremeña, que habla con una memoria prodigiosa a sus más de 80 años y maneja un sinfín de documentación. «Hoy no queda ninguno», confirma. Pero aporta la documentación en la que se detallan varios González de Mendoza que fueron alcaldes del municipio. El más antiguo Francisco González de Mendoza, en 1616, y el más reciente Gaspar Antonio González de Mendoza, en 1790. Por esas fechas, finales del siglo XVIII, nació en el pueblo Bartolomé José Gallardo, bibliotecario de las Cortes de Cádiz y quizá el más importante de la historia de España, ahijado de Manuela González de Mendoza y liberal de pura cepa que se exilió en Londres huyendo de Fernando VII. Está enterrado en Alcoy, pese a los intentos extremeños de repatriarlo.
Los González de Mendoza americanos señalan a Campanario como su origen en sus estudios genealógicos. Enrique Hurtado de Mendoza, historiador genético de las familias cubanas, los ubica allí a finales del siglo XV. Algunos quedaron y otros marcharon, a Sevilla, Granada y Cádiz. Está documentado que pasaron por Pruna (Sevilla) y Olvera (Cádiz). Desde allí fue Antonio González de Mendoza y Salvadores (nacido en San Fernando, 1769), el primero de la familia que emigró a Cuba y fue allí Contador de Navío. Es el abuelo del gran Don Antonio, el alcalde de La Habana y primer presidente de la Corte Suprema de Cuba.
En Campanario, el origen extremeño de la superestrella «Fernando V», de los González de Mendoza queda un escudo de armas en la calle Plazuela número 11. Había otro en una casa ahora convertida en solar, que deben guardar sus dueños, asegura Bartolomé. La vivienda, una de las más lustrosas del municipio hasta el siglo XX, cambió de dueños y ya no existe. Pero el escudo que lucía en su fachada presentaba unas plumas «como de indiano», dice Bartolomé.
Él, memoria viva del pueblo, tiene dudas sobre la gran incógnita que rodea a la familia: ¿fueron parientes de Pedro González de Mendoza (Guadalajara, 1428), el Gran Cardenal de España, patriarca latino de Alejandría y susurrador de los Reyes Católicos? «Siempre se ha creído que sí, pero documentos que lo prueben no he visto ninguno», afirma el cronista de la villa de Campanario. Hay una pista importante: el escudo de armas de los González de Mendoza cubanos, los que se juntan cada cinco años en Miami, es prácticamente idéntico al de la poderosa casa de los Mendoza, la del cardenal y su descendencia.








