CRÓNICA
Crónica... de las grandes chapuzas (13)

La Torre del Agua de Zaragoza: el faro de 40 millones de euros que impactó a 106 países en la Expo de 2008 y que cayó en el olvido por el colapso de Lehman Brothers

La CAI adquirió el compromiso de su explotación tras el evento, pero la ruina económica hizo inviable encontrarle un uso. Ahora el Gobierno de Aragón trabaja por su rehabilitación como emblema de la importancia del sector de la logística en la región

Torre del Agua de Zaragoza
Torre del Agua de ZaragozaToni GalánE.M.
Actualizado

En la entrada del nuevo siglo, desde Zaragoza se observaba, con cierto recelo, cómo las grandes ciudades españolas crecían a pasos agigantados a través de eventos y edificios que las transformaban de arriba a abajo. Barcelona, por ejemplo, vivió ese crecimiento con los Juegos Olímpicos de 1992 y Valencia experimentó algo similar con la construcción de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Por ello, en la capital de Aragón, el arquitecto Carlos Miret, inspirado por la muerte de su hijo Lucas, puso sobre la mesa la idea de organizar una Expo con el agua como tema central y una torre en forma de gota que se erigiese como icono de este evento.

Ese fue el germen de la conocida como Torre del Agua. Una estructura de 76 metros de altura y 40 millones de euros que estaría destinada a albergar exposiciones, tanto durante los tres meses de duración de la Expo de 2008 como en el futuro, en sus más de 3.000 metros cuadrados de superficie.

"La torre es una especie de tubo hueco en el que hay un sistema de rampas que sube hacia arriba. De la parte superior de este cilindro cuelga un elemento muy especial, el 'splash'. Una escultura de 23 metros que representa el estallido de una gota de agua y que fue analizada por numerosos medios internacionales", explica Francisco Pellicer, profesor de la Universidad de Zaragoza y presidente de la Asociación Legado Expo, en una entrevista con EL MUNDO.

El edificio, por lo atractivo de su singular estructura, cautivó a las delegaciones de los 106 países que participaron en aquella Expo y los más de 5 millones de visitantes que recibió. Sin embargo, en cuanto todos ellos se marcharon, tuvo que ser condenado al ostracismo.

Zaragoza puso fin al mayor evento internacional que había organizado en su historia con una espectacular traca de cohetes que se elevaban hacia el cielo aragonés en el mismo momento en el que las acciones de Lehman Brothers caían en picado en Wall Street y confirmaban el colapso de la economía mundial.

La crisis sumió a España en una profunda miseria y el mantenimiento de la torre se hizo inasumible. La hoy extinta Caja de Ahorros de la Inmaculada (CAI) se hizo cargo de cumplir con el compromiso de explotarla en los años siguientes a la Expo, pero, rememora Pellicer, "los directivos prefirieron saquear la institución" y dejar un agujero de 1.400 millones de euros. De esta forma, el proyecto cultural mediante el que se tenía previsto instalar un Museo de las Ciencias del Agua de primer nivel se hundió por completo.

"Tras cinco años de parálisis, la CAI no quiso saber nada y los pabellones pasaron a manos de la sociedad Expo Zaragoza Empresarial, dependiente en un 98% del Gobierno de Aragón. La necesidad de ingresos les impidió ver que, estratégicamente, era muy interesante contar con una instalación de estas características, que fuese capaz de atraer las miradas del mundo, por lo que optaron por alquilar y vender los espacios para instalar oficinas. Así, la zona Expo se quedó como algo muy pequeño y prácticamente abandonado, cuando contaba con el potencial suficiente para poner a Zaragoza en el mapa con la Torre del Agua como emblema", lamenta Pellicer.

La penuria en la que estaban sumidas las arcas públicas de la región hacía que el Gobierno de Aragón se limitase a mantener la imagen de los edificios de la Expo, sin ejecutar acciones para su rehabilitación. Así fue como la incapacidad llevó al olvido.

Con el paso del tiempo, la economía mejoró y, pese a que fueron muchas las promesas que se hicieron sobre la Torre del Agua, ninguna llegó a convertirse en una apuesta real. Sin embargo, esto ha cambiado en la actualidad, ya que, reconoce Pellicer, "el Gobierno actual sí ha podido descubrir que una instalación de este nivel puede jugar un importante papel dinamizador para la ciudad".

La prueba de ello es que el consejero de Fomento, Vivienda, Movilidad y Logística del Ejecutivo regional, Octavio López, anunció en junio de 2024 que el Ejecutivo estaba dispuesto a acometer "determinadas inversiones muy importantes" para convertir a la Torre del Agua en "el faro de la logística del mundo". Para ello, destinarán 5,3 millones de euros a la "adecuación" de las instalaciones y habilitar un restaurante de lujo y un mirador 360 en las plantas más altas de la Torre.

"Ha habido dificultades, pero ya está todo en marcha y en 2027 será la reinauguración", indica a este periódico, Pedro Sas, gerente de Aragón Plataforma Logística y Expo Zaragoza Empresarial, quien destaca la "dificultad para encontrar utilidad a edificios artísticos como este, ya que presentan unas condiciones que hacen inviable su adaptación a un uso cotidiano".

La resurrección de la Torre del Agua vendrá acompañada de la instalación de una fachada digital que la ilumine cada noche con temáticas diferentes, en un modelo inspirado en 'La Esfera' de Las Vegas. El Gobierno está encontrando serias dificultades para contratar a una empresa capaz de afrontar este proyecto, quizá por falta de calidad en las propuestas o quizá por cábala, ya que la última vez que la Torre se iluminó, el mundo afrontó la mayor crisis del siglo.

CRÓNICA... DE LAS GRANDES CHAPUZAS

(1) La A-14 de la Ribagorza: la autovía que no lleva a ningún sitio

(2) La tuneladora de la SE-40: hecha a medida por 37 millones de euros y vendida como chatarra tras no utilizarse nunca

(3) La maldición del puente de Guardo que se quedó a medias: 12 años parado, un trabajador muerto y ahora todo en manos de China

(4) El pantano de Jánovas que nunca existió tras reventar tres pueblos, arruinar a 150 familias y obligarlas a pagar para recuperar sus ruinas

(5) Las lamas del ágora de Valencia: una chatarra de 13 millones de Calatrava bloqueando una parcela de 400

(6) Museo Marino de Matalascañas: el esqueleto de 20 millones de euros por el que se abucheó a Chaves y quedó abandonado en mitad de Doñana

(7) El fiasco de Radar Covid: la aplicación que quiso salvarnos, murió en el intento y costó más de 33 euros por caso rastreado

(8) Los 32 casinos y seis parques temáticos de Gran Scala: el espejismo ludópata de Los Monegros que se creyeron los políticos

(9) El edificio de Gesa en Palma: un fósil de la corrupción vacío durante 15 años, una 'vendetta' contra Josep Lluís Núñez y una nueva vida por 25,3 millones de euros

(10) La broma (sin gracia) de Lepe: un hospital por estrenar desde hace nueve años al que no se puede llegar

(11) Una obra faraónica para la 'pilota' valenciana: de puntero centro de tecnificación y laboratorio televisivo al abandono que frena ahora la Generalitat

(12) El mamotreto de Añaza: un edificio maldito que se cobra vidas desde 1975, con dueños fantasma y cuya demolición nadie asume

*La serie 'Crónica...de las grandes chapuzas' se publica cada domingo en el suplemento CRÓNICA de la edición impresa de EL MUNDO.