El juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Nules ha admitido a trámite una querella presentada por la empresa Sando Clementine contra el titular de una cooperativa de Nules por un supuesto delito contra la propiedad industrial relacionado con la protección de variedades vegetales.
Sando Clementine, empresa licenciataria de la variedad Sando, denuncia que «hay plantas injertadas de este tipo de clementinas en tres parcelas propiedad de esta empresa que no están incluidas en el contrato de cesión de licencia de explotación y que se han propagado sin autorización del propietario del material vegetal».
Aunque la empresa está ubicada en Nules, las parcelas en las que se supuestamente se ha reproducido sin permiso esta variedad vegetal se ubican en la Vall d'Uixó, en concreto en tres parcelas, según consta en el informe que la empresa licenciataria ha presentado en el juzgado y que ha sido elaborado por dos ingenieros técnicos agrícolas.
La empresa licenciataria de la variedad Sando recuerda que el licenciatario «sólo está autorizado, en virtud del contrato que se firmó con el titular, a explotar las plantas de la variedad Sando que son objeto de este contrato de licencia, y a comercializar la fruta que éstas produzcan».
En consecuencia, «en ningún caso, esta cooperativa, ni ningún otro licenciatario, están autorizados a realizar otras acciones en relación con componentes de la variedad Sando, asumiendo expresamente la obligación de no llevar a cabo actos de producción, reproducción o multiplicación, acondicionamiento con vistas a la propagación, puestas en venta de material genético, venta u otro tipo de comercialización del material genético», recuerdan desde Sando Clementine.
Además, la empresa denunciante indica que «el licenciatario reconoció en la firma del contrato que toda propagación o cambio de ubicación de la variedad licenciada realizada sin autorización del obtentor constituye una infracción de los derechos de obtención vegetal con arreglo a la normativa española y comunitaria, lo cual dará lugar a la rescisión del contrato y a la posible reclamación de daños y perjuicios».
Sando Clementine recuerda que este supuesto delito contra la propiedad intelectual en variedades vegetales «está penado con penas de entre uno y tres años de cárcel», además de la indemnización económica que se estime.
Por su parte, el titular de la sociedad cooperativa de Nules contra la que se ha formulado querella indica que desconoce la existencia de la misma y, por tanto, el contenido.
Además de esta querella que ya ha sido admitida a trámite en el juzgado de Nules, la empresa licenciataria de la variedad Sando ha presentado dos querellas más en los juzgados de Nules. «Hemos presentados tres querellas por supuesto delito contra la propiedad industrial porque se trata de casos que además de no pagar los royalties, han ido más allá y han reproducido la variedad, lo que demuestra mala fe», indican desde la empresa.
185 DEMANDAS EN JUZGADOS DE VALENCIA
Mientras tanto, continúan adelante las decenas de denuncias presentadas por la empresa licenciataria de la variedad Sando en los juzgados de lo Mercantil de Valencia. «Por el momento ya se han presentado 185 demandas, y ya tenemos fecha del primer juicio, que está fijado en enero de 2021», informan desde el despacho de abogados de Sando Clementine.
«Nuestra voluntad sigue siendo alcanzar acuerdos con los citricultores, como así hemos hecho ya con muchos de ellos, puesto que hemos firmado más de una veintena de acuerdos, pero en los casos en los que no se produzcan estos acuerdos vamos a defender con la legalidad en mano los intereses de la licenciataria de esta variedad citrícola», añaden los letrados de Sando Clementine.
El conflicto comercial se remonta a años atrás. El responsable de Alcanar Verd Cítrics i Vivers SL, Miguel Matamoros, ya advertía en el año 2015 de la existencia de agricultores que estaban cultivando esta variedad citrícola «sin la debida licencia» y que, incluso, «cooperativas y comercios estaban comercializando Sando bajo otro etiquetado, lo que es ilegal», recordaba entonces Matamoros.
Han pasado los años y la situación no ha cambiado. Alcanar Verd Cítrics i Vivers SL cedió a mediados de 2019 los derechos sobre la variedad Sando a la sociedad mercantil Sando Clementine, cuyos responsables decidieron dar un paso al frente con la presentación de decenas de demandas judiciales contra citricultores que no han abonado los royalties correspondientes al cultivo de esta variedad, según los abogados de la firma.
Las demandas judiciales se presentaron en los juzgados de lo Mercantil de Valencia porque es el órgano encargado de conflictos sobre variedades vegetales protegidas, detallan los abogados de la empresa. «Hay demandas judiciales que se han presentado con carácter individual y otras agrupadas, del mismo modo que hay procesos en los que la cuantía que se exige es de 1.000 euros mientras que en otros la cifra es notablemente superior, de hasta 30.000 euros, aunque la media es de alrededor de 5.000 euros», añaden los letrados de Sando Clementine.
La novedad ha sido la presentación este verano de tres querellas por supuesto delito contra la propiedad industrial en variedades vegetales en el juzgado de Nules.
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