Cuando estudiaba la carrera de Medicina, Ana María Cuervo (Barcelona, 1966), ya tenía claro que ella no quería pasar consulta sino dedicarse a la investigación. Solo necesitaba un hilo del que tirar. Y lo encontró tras pasar por Geriatría en la habitual rotación por las distintas especialidades médicas. "En aquel momento la idea que se me quedó es que no se podía hacer nada frente a los problemas que causaba el envejecimiento", recuerda. "Y como yo soy de las que siempre intenta arreglarlo todo, quise investigar ahí".
Hoy, más de 30 años después de aquella decisión, Cuervo es una de las líderes mundiales en investigación en longevidad. Codirige el Instituto Einstein para la Investigación del Envejecimiento en Nueva York (EEUU) y es referente en los estudios sobre limpieza celular, un proceso con un gran impacto en la forma en que nos hacemos mayores.
Acaba de recoger en España el Premio Lección Conmemorativa Jiménez Díaz, un galardón que concede cada año la Fundación Conchita Rábago a destacados investigadores en el campo de la Medicina y la Biología.
Su objetivo, remarca, "no es eliminar el envejecimiento sino cambiar el modo en el que envejecemos".
"Lo que nos preocupa a todos del envejecimiento es la pérdida de funcionalidad y salud. Si envejeciésemos y estuviésemos igual de funcionales y de sanos que cuando éramos jóvenes a nadie la preocuparía envejecer. De hecho, llegar a viejo puede ser la mejor etapa de tu vida. Un momento en el que ya no te tienes que preocupar de tu carrera o de tus hijos y tienes toda la experiencia que te han dado los años. Lo que impide disfrutar de eso es tener más achaques, más problemas de salud y ser más vulnerable. Es eso lo que queremos cambiar, el cómo envejecemos", subraya utilizando lo que ella misma define como "un castellano roto", fruto de las décadas que lleva viviendo y trabajando en EEUU.
- ¿Por qué envejecemos?
- Envejecemos por múltiples causas, no hay una única razón. En 2013 se formularon 10 pilares del envejecimiento, una lista que algunos amplían a 12 y que incluye factores como el acortamiento de los telómeros, la pérdida de actividad de las células madre, la disfunción de la mitocondrias, la comunicación intercelular o la pérdida limpieza celular, que es en lo que trabajamos nosotros, entre otras cuestiones. El envejecimiento siempre es multifactorial y personalizado. Hay personas que tendrán acortamiento de telómeros primero mientras que mantienen una buena limpieza celular y en otras será al revés o serán otros factores los que contribuyen en mayor medida. Todo el interés ahora mismo está en desarrollar una geroterapéutica, un abordaje que permita modular el envejecimiento de forma precisa y personalizada, atendiendo a cada caso. Cuando vas a comprarte ropa, no te coges cualquier cosa, de cualquier talla, sino que buscas algo que se adapte a ti y a tus necesidades. Lo mismo pasa con el envejecimiento. Mucha gente ve promesas en internet y compra lo que sea para el envejecimiento. Pero antes de intervenir tenemos que saber por qué estás envejeciendo tú y cuáles de estos múltiples factores te afectan más a ti.
- ¿Será posible evaluar el estado de los distintos parámetros relacionados con el envejecimiento mediante biomarcadores, como se hace con algunas enfermedades?
- Uno de los objetivos que perseguimos es que, igual que a cierta edad te haces test de rutina ginecológicos o una mamografía, en el futuro también puedas someterte a un análisis que te diga cuál es el estado de tus mitocondrias o de los sistemas de limpieza celulares en relación al envejecimiento. Distintos grupos estamos buscando biomarcadores en sangre que nos hablen de estos procesos celulares. Una de las limitaciones que tenemos ahora es que todavía no hemos dibujado la línea base, no tenemos suficientes datos en población para poder señalar cuáles son los umbrales considerados normales. Pero se están empezando a hacer ensayos clínicos con intervenciones para cambiar la forma de envejecer y esos estudios van a aportar muchísima información.
- Su grupo de trabajo tiene el foco puesto sobre los sistemas de limpieza celular. ¿Dejan de funcionar bien esos sistemas que tenemos para limpiar nuestras células a medida que envejecemos?
- Igual que cualquier casa, las células también tienen que limpiarse por dentro, reciclar y retirar lo que se les acumula y no necesitan. Cuando eres joven y estás sano, esto es algo que pasa todos los días en todas las células de tu cuerpo. Lo que hemos encontrado es que según te vas haciendo mayor, parte de las pérdidas funcionales que tiene la célula tienen que ver con pérdidas en este sistema de limpieza. Nuestro laboratorio trabaja en tres grandes grupos de enfermedades ligadas al envejecimiento, las metabólicas, las neurodegenerativas y el cáncer y queremos analizar si cambios en esa limpieza celular mejoran los resultados y el pronóstico de esas enfermedades.
Un problema de limpieza
En estudios en animales, el grupo que dirige la científica -los "cuervitos", como ellos mismos se llaman- han demostrado que si se elimina ese sistema en un animal joven, este envejece más. En cambio, cuando este sistema de limpieza se restaura en un animal viejo, el individuo envejece menos, es menos frágil y tiene mejor funcionalidad en múltiples órganos.
En modelos de ratón de la enfermedad de Alzheimer, el empleo de activadores del sistema de limpieza que investigan -la autofagia mediada por chaperonas- logró mejorar la memoria, eliminar los síntomas de depresión y reducir drásticamente la acumulación de proteínas en el cerebro. Una estrategia similar también funcionó en modelos de aterosclerosis, la enfermedad cardiovascular que provoca la acumulación de placas en el interior de las arterias.
"De momento, podemos tratar un ratón, todavía no podemos hacerlo con una persona pero los estudios nos dicen que vamos en la dirección adecuada", señala la investigadora.
Su línea de trabajo gira en torno a la importancia clave de la limpieza para el funcionamiento de cualquier célula. Muchas enfermedades ligadas al envejecimiento, como el Alzheimer, el Parkinson o la miastenia se deben al plegado anormal de una proteína que empieza a acumularse, explica. "Ese plegado anormal se produce desde que la persona es joven, pero no causa problemas porque los sistemas de limpieza funcionan. La chaperona es como el responsable de control de calidad de una fábrica, que indica lo que está mal y debe reciclarse. Pero a medida que nos vamos haciendo mayores, el sistema de reciclado empieza a no funcionar bien, lo que hace que la proteína se acumule y termine afectando al funcionamiento de la célula. Los síntomas de las distintas enfermedades son diferentes porque la proteína que los provoca es distinta, pero la causa es la misma, un problema de limpieza".
Poder modular y restaurar este sistema cuando empieza a fallar podría abrir la puerta, por tanto, a tratar múltiples enfermedades.
- ¿Qué podemos hacer para cuidar nuestros sistemas de limpieza mientras avanza la investigación?
- Hay varias cosas que han demostrado ser útiles para casi todos los pilares del envejecimiento, muchos de los cuales están interconectados. La primera es la alimentación. En el caso de la autofagia, un exceso de grasas no ayuda, porque provoca que los sistemas de limpieza se atoren. Cuando hay mucha grasa no pueden moverse por la célula y no pueden limpiar bien. Lo mismo pasa con los azúcares en exceso, que forman una especie de ramas en la superficie de los sistemas que no les deja avanzar. La nutrición es fundamental para estos sistemas porque además es clave para activar la función de reciclado que también llevan a cabo.
- ¿Cuándo entra en funcionamiento el reciclaje?
- La motivación para limpiar y reciclar está relacionada con la nutrición. Cuando tus células no tienen la energía que necesitan es cuando empiezan a mirar alrededor para buscar algo que puedan eliminar y romper en pedacitos para conseguir esa energía. Imagina que te vas a una casa en el campo y al llegar ves que no funciona la calefacción pero sí tienes una chimenea. Tú también vas a buscar cosas para poder quemarlas y tener calor y no vas a coger la mejor mesa que tienes en la casa para echarla al fuego, sino algún mueble que tengas medio roto y sin patas. Las células hacen eso todos los días. Si no estás comiendo continuamente, tienen que encontrar formas de obtener energía y eso es lo que les motiva a buscar cosas que están dañadas o no funcionan bien para reutilizarlas.
- ¿Esa motivación se conseguiría mediante ayuno intermitente?
- Hemos visto que espaciar las comidas es bastante importante. De este modo, la célula tiene más motivación para limpiar y reciclar. En este sentido es más importante espaciar las comidas que el número de calorías que consumes. Una vez más, ese tiempo debe ser personalizado. Quizás en algunos casos lo adecuado sea comer en un periodo de ocho horas y luego pasar 16 sin comer y en otros sea más efectivo periodos de 12 y 12. Pero a nivel de limpieza celular, de forma experimental hemos visto que es importante dejar ese espacio, que mejora el sistema de limpieza.
- ¿Qué otros factores influyen?
- El ejercicio también es muy importante. Pero destacaría antes una cosa muy democrática, porque la puede hacer todo el mundo y no cuesta dinero: dormir. Si tú tienes un comercio no te pones a limpiarlo cuando tienes allí a los clientes, sino cuando cierras la persiana. Las células hacen lo mismo. Un sueño reparador es fundamental para la limpieza celular. Pero la estamos destrozando llevándonos los dispositivos electrónicos a la cama y quedándonos hasta tarde trabajando o viendo la tele. Además, hay otros dos factores que yo no me esperaba pero que también han demostrado ser muy importantes.
- ¿Cuáles son?
- Uno de ellos son las relaciones interpersonales. El hecho de socializar, de compartir tiempo e interacciones positivas con otras personas, que también es algo muy democrático y de nuevo gratuito, es fundamental. Hay evidencias de que en personas que han sido maltratadas o han vivido condiciones socioeconómicas estresantes o persecución, su autofagia se ve comprometida. También hemos visto en modelos de ratón que sufrir bullying también afecta a la limpieza celular. El otro aspecto que también hemos visto que influye es tener una actitud positiva. En estudios con personas centenarias que estamos llevando a cabo hemos visto a nivel epidemiológica que es un factor que comparten. Son gente con una actitud positiva, lo que se relaciona con un menor nivel de estrés, un factor que es malísimo para la limpieza celular y para el envejecimiento y también con mayores niveles de endorfinas, que también favorece muchos de los pilares del envejecimiento, que como decía antes, están interconectados.
"Mi madre siempre decía que en una casa limpia todo funciona mejor", rememora la científica. "Y estamos viendo que realmente es así también a nivel celular. Cuando la célula puede llevar a cabo la limpieza, las mitocondrias también funcionan mejor y producen más energía porque ya no están nadando entre basura, por ejemplo. Esta interconexión nos da la esperanza de que no vamos a tener que reparar cada pilar del envejecimiento, sino que actuando sobre uno vamos a notar beneficios en otras áreas", señala.
El objetivo, insiste, no es prolongar la vida, sino ganar años de vida saludable. "Lo ideal sería vivir como los centenarios", concluye. Más de 10 décadas de vida saludable y solo un suspiro de enfermedad antes de morir.

