De acuerdo con el estudio anual del Instituto de Ciencias Políticas y Sociales de Cataluña (ICPS), que depende de la Diputación de Barcelona y la Universitat Autònoma de Barcelona, dos tercios de los catalanes apoyan restringir la inmigración, una postura que ha aumentado exponencialmente en los dos últimos años.
Mientras que el 32,6% de los encuestados está más en desacuerdo con la idea de limitar el flujo de inmigrantes, el 63,7% se manifiesta muy de acuerdo. Esa proporción era del 54% y del 39,2%, respectivamente, en la encuesta que el mismo organismo realizó en 2024.
Los votantes de Aliança Catalana son los más extremos en cuanto a la idea de restringir el flujo de inmigrantes. Los encuestados que afirman haber votado por Sílvia Orriols en las últimas elecciones al Parlament lo respaldan en su totalidad; lo hace el 100%. A continuación están los del PP, que muestran un incremento más notable comparado con los datos de 2024, y después los de Vox. Los votantes de Junts ocupan el cuarto lugar. En el caso de ERC y PSC, por primera vez la mayoría de su electorado está a favor también de la restricción.
Estos datos irrumpen en el debate político catalán en un momento especialmente sensible con la cuestión migratoria. Ayer, el Govern reconoció que 150.000 del medio millón de inmigrantes susceptibles de ser regularizados con el mecanismo extraordinario impulsado por el Gobierno en asociación con Podemos residen en Cataluña.
La regularización lleva aparejada, además, una derivada importante para Cataluña, pues la formación morada se ha abierto ahora a negociar la delegación de las competencias migratorias a la Generalitat pactada entre el PSOE y Junts, pero que fue bloqueada en el Congreso por el voto contrario de la formación que dirige Ione Belarra.
Asimismo, el factor migratorio está propiciando un intenso pulso entre Junts y Aliança Catalana por controlar el espectro de la derecha independentista. La encuesta que el Centre d'Estudis d'Opinió (CEO) publicó en noviembre ya señalaba que Orriols atraparía a Puigdemont en unas elecciones autonómicas.Ambas obtendrían entre 19 y 20 diputados si hoy se celebrasen comicios al Parlament de Cataluña, lo que significaría que el partido de la alcaldesa de Ripoll aumentaría hasta en 18 escaños sus dos actuales y que el del ex presidente de la Generalitat perdería entre 15 y 16.
En el caso de Barcelona, la situación todavía es más delicada para Junts. Según el último barómetro del Ayuntamiento de la capital catalana, publicado a finales de diciembre, el partido de Orriols (3,9%) sería cuarta fuerza en intención directa de voto por delante de la formación de Puigdemont, que obtendría el 3,4%, después de haber ganado las últimas elecciones municipales en la Ciudad Condal, en 2023, con Xavier Trias como candidato.

