CATALUÑA
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Barcelona en Comú

El plantón de Janet Sanz abre la quiniela sucesoria en los 'comunes' mientras Ada Colau se crece en la flotilla a Gaza

El diputado de Sumar Gerardo Pisarello, miembro de la Mesa del Congreso, es una de las principales opciones para liderar la lista de las elecciones municipales de 2027 en Barcelona

Janet Sanz y Ada Colau (Barcelona en Comú) en un Pleno municipal del Ayuntamiento de Barcelona en 2024.
Janet Sanz y Ada Colau (Barcelona en Comú) en un Pleno municipal del Ayuntamiento de Barcelona en 2024.Alejandro García |EFE
Actualizado

El paso al lado de Janet Sanz es el nuevo capítulo de la crisis de los comunes. La líder de Barcelona en Comú anunció ayer que abandona la política en pleno debate interno sobre quién será cabeza de cartel en la capital catalana en las próximas elecciones municipales de 2027. Toda una incógnita después de que la ex alcaldesa Ada Colau fuese quien ocupó, sin discusión alguna, esa plaza en las tres citas con las urnas desde la fundación del partido.

El movimiento impulsado por la ex activista antidesahucios que lideró la PAH antes de dar el salto a la política cumplió diez años en 2024 con un sabor amargo, muy lejos de sus incipientes logros post 15-M. Unos resultados que sorprendieron no solo por la llegada a la Alcaldía de Barcelona tras los comicios locales de 2015, sino porque, tanto en las generales de diciembre de aquel año como en la repetición de junio de 2016, la candidatura encabezada por el historiador Xavier Domènech (En Comú Podem) se convirtió en la fuerza más votada en Cataluña, con porcentajes que rozaron el 25% en ambos casos.

El anuncio de Sanz, que fuentes del partido atribuyen a que «no veía claro su futuro», coincide con el momento en que Colau acapara más atención mediática desde su renuncia al acta de concejal hace casi un año. La ex alcaldesa es uno de los rostros más conocidos de la Global Sumud Flotilla, la misión internacional de solidaridad con Gaza que partió del puerto de Barcelona hace tres semanas y todavía navega por el Mediterráneo rumbo a Palestina. Colau, que participó por última vez en el Pleno del Ayuntamiento el 25 de octubre, ha mantenido en estos meses un discurso con mensajes ambiguos sobre la posibilidad de encadenar una cuarta candidatura.

Lo que sí está claro es la ex líder municipal tendrá un papel preponderante en la preparación del terreno para la cita con las urnas. Colau asumió en abril la presidencia de la Fundació Sentit Comú, el think tank vinculado a Comuns que cuenta con el ex ministro de Universidades Joan Subirats como presidente honorífico. Este laboratorio de ideas trabaja con cuatro ejes principales: «Democracia y lucha contra la extrema derecha, inteligencia artificial y derecho a la información, feminismos y municipalismo».

Barcelona en Comú fue, contra pronóstico, la fuerza más votada en mayo de 2015, lo que permitió a Colau arrebatar el bastón de mando a Xavier Trias (CiU), quien había acabado con la hegemonía socialista en la ciudad en 2011. Uno de cada cuatro electores optó por la papeleta de Colau, que obtuvo 11 concejales, uno más que los convergentes.

BComú acabó en segundo lugar en 2019 tras ERC, liderada entonces por por Ernest Maragall. Pese al empate a diez ediles, los republicanos lograron casi 5.000 votos más. Aun así, los comunes volvieron a gobernar junto al PSC gracias a la decisión del ex primer ministro francés Manuel Valls de apoyar su investidura para evitar que el independentismo tuviera la Alcaldía de la capital catalana. Una decisión que provocó la ruptura de Ciudadanos con Valls, con quien había compartido candidatura (Barcelona pel Canvi).

Con 211 votos a favor y ninguno en contra, las bases de BComú avalaron que Colau se presentara por tercera vez, ya que el código ético de la formación establecía un límite de dos mandatos, pero dejaba la puerta abierta a que los militantes permitiesen otra repetición.

Alcaldía de Jaume Collboni

En la cita electoral de 2023, Colau acabó en tercer puesto con nueve regidores, por detrás del PSC (10 ediles), pese a estar separados por menos de 400 votos, y de Junts (11). Tras cinco años y medio con los socialistas como socios de su Gobierno, Colau permitió la investidura de Jaume Collboni, que también necesitó el apoyo del PP para evitar que Trias fuera alcalde, pero no hubo entendimiento para forjar una nueva alianza.

En una suerte de relación de amor y odio, Barcelona en Comú se ha quedado en la oposición y ha votado en contra de los dos Presupuestos del mandato, pero ha llegado a otros acuerdos con el PSC, como en las ordenanzas fiscales de 2025. Ni la salida de Colau ha propiciado que comunes y socialistas hayan acercado posturas en el último año.

Más allá de la opción de Colau, nunca descartable, en el abanico de candidatos a liderar la lista de los comunes en menos de dos años aparece el secretario primero de la Mesa del Congreso de los Diputados, Gerardo Pisarello, que fue uno de los impulsores de Guanyem Barcelona, el partido que fue embrión de Barcelona en Comú hace poco más de una década. Pisarello fue primer teniente de alcaldía durante aquel primer mandato.

Pero en el horizonte más inmediato, el principal relevo deberá producirse en el Ayuntamiento, donde Sanz dejará el acta de concejal antes de final de año y, en consecuencia, la presidencia del grupo municipal. En el primer puesto de salida está la edil Gemma Tarafa, quien desde hace un año lidera Catalunya en Comú (el partido autonómico) junto a Candela López.

Barcelona aparece ahora como epicentro de la crisis de los comunes, un espacio político que en el Parlamento catalán ha visto reducida su representación de forma progresiva hasta sus actuales seis escaños [dos menos que en la anterior legislatura] y que en las elecciones europeas de junio de 2024 recibió un duro golpe. La candidatura de Sumar que en Cataluña tenía como referente a Comuns, con Jaume Asens como principal activo, consiguió 102.800 votos, 7.300 papeletas menos que la lista de Podemos encabezada por la ex ministra de Igualdad Irene Montero. De hecho, poco antes, la alianza de los comunes con la plataforma impulsada por la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, echó por tierra la marca En Comú Podem y llevó a la formación morada a no presentarse a las autonómicas que se habían celebrado un mes antes.