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Una década de los 'comunes': de aspirar al 'sorpasso' al PSC con Ada Colau a reinventarse para no desaparecer

La caída electoral del 12-M y el 9-J, en el que fueron superados por Podemos, ha motivado el adelanto de su congreso a noviembre

El ministro Ernest Urtasun, Jéssica Albiach, Jaume Asens y la ex alcaldesa Ada Colau.
El ministro Ernest Urtasun, Jéssica Albiach, Jaume Asens y la ex alcaldesa Ada Colau.Toni AlbirEFE
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El escaso fuelle electoral demostrado por Sumar en el nutrido ciclo electoral del primer semestre de este año tuvo en las europeas del 9 de junio el punto de inflexión que ha desencadenado la actual crisis de liderazgo y las dudas sobre la viabilidad del proyecto creado, hace poco más de un año, por la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz. Pero, si hubo un territorio donde el escrutinio del 9-J fue especialmente doloroso, ese es Cataluña, la única región en la que se vio superado por Podemos.

La candidatura que en esta comunidad autónoma tenía como referente a Comuns, con Jaume Asens como principal activo, consiguió 102.800 votos, 7.300 papeletas menos que la lista encabezada por la ex ministra de Igualdad Irene Montero. La derrota frente a los morados escuece doblemente por el momento en el que llega, el del décimo aniversario de los comunes, una efeméride que a la vez puede significar un fin de ciclo con un posible «cambio de caras» en la cúpula en el congreso avanzado al próximo mes de noviembre tras los últimos resultados en las urnas. La líder en el Parlament, Jéssica Albiach, habla ya abiertamente de que el partido necesita «oxigenarse» y «relanzarse».

El 26 de junio de 2014, en una escuela pública del barrio del Raval, el propio Asens, la activista contra los desahucios Ada Colau y el catedrático Joan Subirats [ministro de Universidades entre 2021 y 2023] fueron los encargados de presentar la plataforma Guanyem Barcelona, el embrión de este espacio político.

Con el 15-M todavía como vector de unión de la protesta social, y al calor de los sorprendentes resultados de Podemos en las elecciones europeas de mayo de ese año [cuarta fuerza en España con cinco escaños], la hasta entonces líder de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) se convirtió en la figura sobre la que iba a pivotar el movimiento municipalista que pretendía arrebatar la Alcaldía de la capital catalana a Xavier Trias (CiU), quien en 2011 había roto la hegemonía socialista en la ciudad, invariable desde la recuperación de la democracia.

Con la unión de otros partidos, principalmente la histórica Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), el proyecto tomó el nombre de Barcelona en Comú y, justo un año después, ya había logrado su objetivo. Barcelona, al igual que Madrid con Manuela Carmena, Zaragoza con Pedro Santisteve o La Coruña con Xulio Ferreiro, se convirtió en una de las denominadas «alcaldías del cambio» de 2015 tras aglutinar el 25,2% de los votos en los comicios locales de mayo.

Podemos era una de las fuerzas políticas integrantes de la coalición, pero, ya desde aquel punto de partida, su papel en Cataluña se instaló a la sombra del hiperliderazgo de Colau. Las autonómicas de septiembre de aquel año evaporaron cualquier duda. Catalunya Sí que es Pot, la marca electoral liderada por ICV y Podemos, de la que Barcelona en Comú prefirió quedarse al margen, pinchó en las urnas y perdió dos escaños respecto a los que habían conseguido los ecosocialistas en 2012 [de 13 a 11]. El escrutinio en la capital, cuatro meses después de la victoria de Colau, fue palmario: con un porcentaje del 9,8%, la candidatura de izquierdas perdió más de la mitad de los 176.000 votos obtenidos en las municipales.

Catalunya en Comú

Asumido el fiasco, un año después todos los actores empezaron a trabajar para reeditar a escala regional la fórmula barcelonesa, ya con la implicación activa de la alcaldesa. Nacía en 2017 como partido Catalunya en Comú, aliado con Podemos hasta hace dos meses en todas las contiendas electorales, a excepción de en algunas poblaciones en las municipales de 2019. La fórmula, sin embargo, nunca ha terminado de despegar en el Parlament, con ocho diputados en 2017 y 2021 y seis el pasado 12-M, ya sin los morados e incorporando «Sumar» a la marca electoral. Ni el peor momento del PSC en su historia (el bienio 2015-2017, con 16 y 17 diputados) permitió el sorpasso de los comunes.

Para Podemos y Sumar, Asens (con Díaz, Puigdemont y Comín en 2023) ha sido el enlace con los dirigentes independentistas.
Para Podemos y Sumar, Asens (con Díaz, Puigdemont y Comín en septiembre de 2023) ha sido el enlace con los principales dirigentes independentistas.EFE

Albiach reconoce que llegó plantearse la dimisión tras las autonómicas de mayo. La negativa del partido a apoyar los presupuestos de la Generalitat de este año, con la oposición al macroproyecto de ocio y casinos Hard Rock como línea roja, desencadenó un avance electoral por parte del president Pere Aragonès con negativas consecuencias para ambos. Al contrario que Esquerra Republicana, los comunes quieren aparcar el debate interno hasta que el tablero político catalán haya quedado clarificado y, en consecuencia, también el rol del partido en la nueva legislatura si el actual bloqueo no conduce a una repetición electoral.

Otro tanto ocurre en Barcelona, donde tras haber revalidado el mandato en 2019 y gobernar en coalición con el PSC, Colau facilitó hace un año la investidura del socialista Jaume Collboni con la esperanza de entrar en el Ejecutivo municipal. Los comunes repitieron el órdago presupuestario en el Ayuntamiento votando contra las cuentas del Ejecutivo local [aprobadas un mes después mediante la fórmula de la cuestión de confianza] y, por ahora, parece poco viable repetir la alianza.

El alcalde, además, se entiende mejor con Esquerra, hasta el punto de haber llegado a un acuerdo para gobernar en coalición, aunque la dirección de los republicanos ha frenado de momento el pacto hasta resolver su decisión en clave autonómica. Barcelona en Comú tiene previsto celebrar un congreso en 2025 que, lógicamente, vendrá marcado por el resultado del cónclave de otoño.

Albiach apuesta, sin ambages, por un Govern tripartito en la Generalitat con el PSC y ERC. La representación institucional y el foco mediático aparecen como elementos claves para amortiguar las recientes caídas electorales. Despejado este camino, en noviembre llegará el momento de abordar el posible relevo en el liderazgo que comparten como coordinadoras de Catalunya en Comú Colau, Albiach y Candela López [diputada en el Congreso y vicepresidenta tercera de la Diputación de Barcelona], además de los vínculos con Sumar, espacio político en horas bajas cuyo nombre ya no aparece en la denominación del grupo parlamentario Comuns.