Europa ha avalado, con condiciones, que el catalán pueda empezar a estudiarse como asignatura optativa a partir del próximo curso en las Escuelas Europeas, la red de centros educativos creados conjuntamente por los gobiernos de los Estados miembros de la Unión Europea (UE) y destinados, prioritariamente, a escolarizar a los hijos de los trabajadores de las instituciones europeas, de diplomáticos y de trabajadores de la OTAN.
Así se ha acordado esta mañana en una reunión del Consejo de Gobierno de las Escuelas Europeas que ha tenido lugar en Chipre. Según fuentes presentes en el cónclave, los Estados miembros y el representante de la Comisión Europea han aceptado la petición del Ministerio de Educación a cambio de que España asuma el 100% del coste de la medida.
El organismo europeo se ha negado tajantemente a costear el complemento salarial que recibirán los profesores que impartan la materia, lo que, en opinión de los partidos contrarios a la medida, "impedirá que pueda materializarse", ya que el complemento de extranjería que reciben los docentes españoles desplazados a los centros europeos nunca se imputa al país de origen, sino a Europa. "Es un acuerdo trampa", señalan fuentes europeas.
Los representantes de los Estados también han subrayado que la decisión hoy acordada "no presupone ni condiciona ninguna decisión sobre el catalán en las instituciones europeas", aclaran las mismas fuentes.
El movimiento del Gobierno, avanzado por EL MUNDO en febrero, topó inicialmente con las reticencias de los Estados miembro y del Consejo de Europa, especialmente por sus implicaciones presupuestarias. Pero el Gobierno español se ha comprometido a pagar la nómina de cuantos profesores sean necesarios para implementar el catalán en las Escuelas Europeas, 13 centros que se concentran en Bruselas, pero que también se reparten por otras ciudades del continente como Luxemburgo o Múnich.
En las últimas jornadas se han producido destacados movimientos de presión por parte de eurodiputados socialistas para conseguir decantar la balanza a favor del Gobierno español. Esta semana, el vicepresidente socialista del Parlamento Europeo, Javi Sánchez, remitió una carga a los representantes en el Consejo Superior de las Escuelas Europeas en la que pedía que el catalán pudiera estudiarse en dichos centros igual que ya se estudia el maltés, el finés y el sueco.
En la carta, a la que ha tenido acceso este diario, Sánchez subrayaba que "el Reino de España se compromete a asumir todos los costes adicionales que se deriven" de la inclusión del catalán como lengua optativa y alegaba que la medida "puede desempeñar un papel clave cuando los alumnos de las Escuelas Europeas continúen sus estudios en las comunidades autónomas españolas donde esa lengua es oficial".
"Es sangrante que Sánchez, en vez de estar centrado en los problemas de la guerra comercial, haya desplegado toda su maquinaria diplomática para lograr un asunto que vende como logro para el independentismo, pero que en realidad es pura fachada política y que encima nace fracasado", ha considerado la líder del PP en Europa, Dolors Montserrat.
Puigdemont: "Un primer hito en la buena dirección"
Muy diferente opinión tiene Puigdemont, que ha calificado el acuerdo como "un primer hito en la buena dirección". "Estaremos atentos al despliegue de la medida, per sin duda es una muy buena noticia para muchas familias y funcionarios que tienen interés en que sus hijos continúen en contacto con el catalán en el colegio", ha manifestado el jefe de filas de Junts, que sigue presionando para que el catalán sea considerado lengua oficial en las instituciones europeas.
El Ministerio de Asuntos Exteriores ha resaltado que este acuerdo "es un ejemplo más de los resultados de los esfuerzos del Gobierno de España para promover el uso y reconocimiento en la UE de las lenguas oficiales españolas", a pesar de que la iniciativa no permitirá estudiar gallego ni vasco en estos centros.

