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En los últimos años, el color ha dejado de ser un simple complemento en el interiorismo. Ya no se limita a las paredes o se usa solo para crear contrastes o añadir personalidad, sino que se ha convertido en el gran protagonista. En este contexto, ha surgido el drenching, una tendencia en decoración que apuesta por envolverlo todo de un solo color con una misma paleta cromática.
¿Qué es el drenching?
La palabra drenching viene del término en inglés drench, que significa empapar. Es una técnica decorativa que prioriza ante todo el color. "Se trata de sumergir un espacio en un solo color, aplicándolo en paredes, techos, muebles y detalles para lograr una atmósfera envolvente y sin interrupciones visuales", explican desde el estudio de interiorismo Caja Blanca.
A veces, en lugar de un solo color, se usan varias tonalidades próximas. En cualquier caso, la idea es crear un efecto envolvente, casi como si el color abrazara el espacio. De este modo, se consigue que las estancias resulten más acogedoras, ya que se elimina la fragmentación visual.
Drenching, la tendencia en decoración que hará que tus habitaciones parezcan más cálidas
Al eliminar los contrastes bruscos entre los diferentes elementos arquitectónicos, el ojo percibe la habitación como un conjunto armonioso y continuo, lo que genera una sensación de calma, orden y calidez. Además, el drenching también amplía visualmente los espacios. "Consigue dar amplitud y luminosidad a la estancia", apuntan los profesionales del estudio de interiores Probiak.
Por otro lado, el drenching ayuda a personalizar un espacio y es compatible con cualquier estilo decorativo. Además, permite experimentar con colores que quizás no te atreverías a usar de otra forma.
¿En qué interiores funciona el drenching?
El drenching es más versátil de lo que parece y se adapta a muchos tipos de interiores. En este sentido, funciona muy bien en viviendas modernas, en las que refuerza la sensación de diseño contemporáneo y cuidado al detalle. No obstante, también encaja en casas clásicas o con toques vintage, ya que resalta molduras y otros elementos arquitectónicos al pintarlos del mismo color que las paredes.
Desde el estudio Naya Interiors señalan que es "ideal para espacios pequeños o para quienes quieren un look editorial sin complicarse con mil combinaciones". También queda genial en habitaciones con formas irregulares para crear armonía o en otras con poca luz.
Consejos para aplicar el drenching en la decoración del hogar
Aplicar esta tendencia en la decoración del hogar no es difícil, pero sí conviene seguir algunas normas. La arquitecta Claudia Haberkorn ofrece una serie de consejos que debes tener en cuenta:
- Genera capas con texturas: cuando todo es del mismo color, las texturas se vuelven clave para otorgar estilo a los espacios y que no se vean planos o aburridos.
- Extiende el color más allá de las paredes: para que el drenching sea efectivo, pinta también el techo, las puertas y los zócalos del mismo tono. Además, integra también muebles y elementos decorativos.
- Equilibra con tonos neutros: pese a que el color sea protagonista en esta tendencia, es importante dejar pequeños respiros visuales. Para ello, puedes introducir elementos en blanco roto, en beis, en gris suave o en madera natural, que ayudarán a equilibrar el conjunto sin romper la armonía cromática.
Los mejores colores para aplicar el drenching
La elección del color es fundamental para que esta tendencia funcione y aporte calidez al espacio. No obstante, tienes infinidad de opciones. "Puedes irte por tonos intensos, como el azul marino, para un efecto dramático, o por colores suaves, como el verde salvia, si buscas calma y armonía", indican desde Naya Interiores.
Los tonos tierra, como el terracota, el arena, el arcilla o el marrón suave, son también una apuesta segura. Y es que consiguen crear ambientes acogedores y atemporales. Por otro lado, los verdes conectan con la naturaleza y transmiten calma y los azules aportan sofisticación a dormitorios o salones.
Si prefieres algo más luminoso, los tonos empolvados, como el rosa viejo, el lavanda suave o el azul grisáceo, son perfectos para aplicar drenching sin oscurecer. También puedes atreverte con colores intensos como el mostaza, el burdeos o incluso el negro, siempre que el espacio tenga buena iluminación y se equilibre con texturas y materiales adecuados.
