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Moda

Cesto a (varios) cientos de euros o incluso miles: ¿están justificados los precios de los bolsos más buscados del verano?

Si pensamos en vacaciones, probablemente en el outfit ideal no falte un capazo. Quintaesencia del buen tiempo, y con un enorme arraigo en la artesanía española, en los últimos años se ha convertido en un imprescindible a precios que, con facilidad, superan los 500 euros.

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El capazo formas parte de los looks más estilosos del verano.
El capazo formas parte de los looks más estilosos del verano.GETTY

Cada verano lo mismo: todas las marcas de moda, seanlow cost, de precio medio o lujo, incluyen en sus colecciones una de las piezas estrella de la temporada: el bolso tipo capazo.

Unas productos que en España -y otros países, especialmente del Mediterráneo como Francia o Italia- llevan siglos empleándose en durísimas tareas como el campo o la pesca y que, por tanto, lleva centurias realizándose se forma totalmente artesanal.

Sus orígenes

De hecho, si buscamos en la RAE, veremos que el capazo se define como espuerta grande y que espuerta es, a su vez, una especie de cesta de esparto, palma u otra materia, con dos asas, que sirve para llevar de una parte a otra escombros, tierra u otras cosas semejantes.

Y aquí vemos dos aspectos muy claros: que, efectivamente, estos artefactos siempre fueron de gran ayuda en las tareas más duras y, además, que están hechos de fibras vegetales. Y cuyo uso habitual en el mundo de la moda despegó discretamente en los años 70, sobre todo con uno de los mayores iconos de estilo de la época como fue la gran Jane Birkin. La recordada actriz y cantante inglesa convirtió en uno de sus elementos estéticos más reconocibles un cesto rígido del que no se separó durante años. Hoy, estos accesorios han calado hondo incluso en looks urbanos, alejándose ya de su origen más campestre o boho.

Artesanía y horas de trabajo

En la actualidad, y desde hace ya bastantes veranos, podemos afirmar que el capazo se ha convertido en un imprescindible de las colecciones veraniegas de cualquier firma de moda, independientemente de su rango de precios. Pero que habitualmente supera los 300 euros y los 500 euros si hablamos de marcas de precios medios y que, al recurrir a categorías de lujo como como Louis Vuitton, Chloé o Fendi, alcanzan los 1.500 euros muy fácilmente. Pero ¿están justificados estos precios?

La clave para entender si uno de estos bolsos tiene un precio justo o está inflado reside en un importante factor: el tiempo que se tarda en tejerlo. Y Ona Trepat Rubiola, artista, experta en cestería, docente e investigadora, lo explica así: "La cestería es una de las técnicas que ha sufrido menos la industrialización y la mecanización", afirma. "Si en la cerámica ya han entrado en uso los moldes, por ejemplo, en la cestería no podemos decir lo mismo. Y el tiempo que se tarda en realizar un cesto depende del tipo de fibra. Las fibras blandas como la paja, el esparto o el palmito son materiales muy lentos de tejer y por tanto de producir. Por eso son más caros. Pero si hablamos de fibras como el mimbre o la caña, que son más rígidas, el tiempo de trabajo es menor, más rápido; puedes hacer 2 o 3 al día", detalla.

Y confirma que ve normal "que los artesanos vendan su propio producto a 150, 300 o 500 euros, eso no es inflar el precio. De hecho, muchos venden sus piezas muy por debajo de su coste. Detrás de esos precios hay un artesano que hace un gesto por poner un valor justo a su trabajo".

El gran trabajo que hay detrás de un cesto artesanal también lo confirma Yola Febrer, fundadora y diseñadora de la firma menorquina Ansa per Ansa. "Nadie se imagina el trabajo que hay detrás de un bolso de fibra perfectamente acabado y trabajado con materiales de alta calidad. Los nuestros vienen siempre cerrados con cremallera, y esto es un plus que le potencia la calidad y la funcionalidad, pero que, además, encarece el proceso de fabricación", explica. Aun así, los cesto de esta firma balear fundada hace 15 años raramente superan los 150 euros de precio.

Inflar o no los precios: esa es la cuestión


"Muchas empresas están apostando por este tipo de bolsos, pero en ocasiones el precio se ve sobrevalorado por la marca que hay detrás. El hecho de que un capazo de una firma muy conocida valga 500 euros y se compre fácilmente, no sería factible desde una marca pequeña artesana como la nuestra", afirma Febrer. "Se valora el logo y se paga un precio superior por ello. Nosotros tenemos que trabajar con márgenes mucho más pequeños y dar a conocer nuestra marca poco a poco".

Y añade que "un capazo con materiales como los que utilizamos en Ansa per Ansa, de alta calidad y con los acabados que conseguimos, es difícil que valga menos de 100 euros. Aun así, apostamos por trabajar sin sobrevalorar precios de mercado, y con el tiempo conseguir que mucha más gente viva la experiencia de comprar nuestros bolsos y se enamore de la marca. Así se fideliza un cliente de verdad, y seguiremos en este camino".

El lugar de procedencia

A este respecto, Ona Trepat Rubiola tiene una postura muy también interesante. Y que refuerza la idea del valor del trabajo de lo artesanal: "El problema no es inflar el precio sino de dónde viene el trabajo. Si hablamos de Europa, yo soy partidaria de consumir la artesanía directamente del artesano. Cuando hay intermediarios, el artesano probablemente no cobra del todo bien su trabajo. Si compras en marcas donde funcionan varios intermediarios y el cesto es barato, preocúpate porque el artesano está cobrando muy poco. Eso seguro".

Y continúa la artesana y docente explicando que "sí es inflar el precio cuando el cesto se ha tejido en la otra parte del mundo, en países como Marruecos, Vietnam o La India, a un precio-hora muy bajo y llegando aquí con un coste de 150 euros. Y ves que el cesto es de media-mala calidad y, además, de importación". E insiste: "Los artesanos que venden cestos a 200 euros o 500 euros lo valen, de verdad. La gestión del material, el día completo de trabajo tejiendo... ¿Cómo va a ser menor el precio? ¿Cuánto vale una jornada de trabajo de un artesano autónomo?", se pregunta.

Lo que sí parece cierto es que muchas firmas de lujo trabajan habitualmente con artesanos de verdad, en algunos casos incluso made in Spain y garantizando su calidad. Y es que ya lo recalca la experta Ona Trepat Rubiola: "Los cestos de calidad siempre están hechos a mano, no hay otra opción".