- Colores chillones, gatitos con lazo y un packaging que parece un Happy Meal: ¿qué tiene Barcelona para que tantas firmas de moda dirijan sus colecciones a "adultos que no quieren crecer"?
- Con braguita de pierna alta, artesanal como el de Úrsula Corberó o con escote cruzado para lucirlo también en las cenas de verano: los bikinis y bañadores por los que te pararán en la playa para preguntarte de dónde son
Nahia Lafuente, conocida en su familia como 'Antoñita la Fantástica' -podemos imaginar por qué- ha pasado demasiados años viviendo, como ella misma cuenta entre risas, en lugares grises y donde la gente es "triste como una lechuga". Primero en Londres y luego en Dusseldorf (Alemania), donde trabajaba como como directora de visual merchandiser para una firma internacional.
Pero durante la baja maternal de su primer hijo se aburría "como una mona" y empezó a coser prendas con las que convertía en tangibles sus mundos de fantasía, humor y color. Y justo en marzo de 2020 lanzó desde Alemania, y con el apoyo de su marido, alemán, la firma Iturri Enea. "Nos fue muy bien en pleno confinamiento porque hacíamos pijamas y manteles. No fue ninguna tragedia, al contrario", recuerda aún sorprendida.
Pero en 2022 se vinieron a vivir a Guetaria, junto a la familia de ella. Y a Iturri Enea, la maravillosa casa familiar donde la libertad creativa llena los pulmones y el armario -todo se mezcla y todo se combina sin normas ni códigos- y que da nombre a una de las firmas más exitosas y sorprendentes de estos últimos (y convulsos) tiempos. Su colección para este verano, 'Flores y desvaríos', es toda una declaración de intenciones.
- Reivindicas lo estrafalario, un término casi siempre despectivo, como modo de vida...
- Es una palabra que me hace muchísima gracia, para mí no tiene connotación negativa. Ser estrafalaria significa mezclar cosas sin miedo, ponérselo todo encima... Es una actitud. Nos define también porque nos gusta el humor negro, la risa y una forma divertida de ver la vida. No somos happy flower, no me gusta la psicología barata porque todos tenemos malos y buenos días y hay personas con situaciones mucho más complicadas que otras. Pero queremos buscar el lado divertido, estrafalario. Animamos a que cada una se ponga lo que le dé la gana. ¿Pasas por un lunes terrible y te quieres vestir con todo eso que la gente dice que no combina? ¡Pues póntelo! ¡Me encanta! Si nos riésemos un poquito más de nosotros mismos y nos tomásemos la vida de una forma menos seria -aunque la vida a veces se pone muy seria-, yo creo que todo iría mejor. Y mejor hacerlo desde lo estrafalario.
- ¿Crees que tus diseños pueden ser incluso terapéuticos?
- La ropa no sólo viste, te define. Y el color y los estampados tienen un impacto en ti. Una cosa es levantarte por la mañana con un pijama de colores y estampados y mirarte al espejo con el rostro iluminado y que, cuando le abras la puerta al repartidor de Amazon, alucine al verte llena de colores y feliz de la muerte. Y muy distinto es llevar el pijama lleno de pelotillas que te regaló tu abuela hace 10 años cuando no sabía ni qué comprarte. Eso es así.
- Si pudieras elegir, ¿a quién no te gustaría ver con un diseño tuyo?
- No me gustaría verlos en alguien que no valora lo que lleva, en alguien que se viste sólo por no ir desnuda. Me ha pasado en la tienda escuchar a mujeres quejarse con un "¡Uy, qué caro!", y en esos casos me dan ganas de decir: "Es que no quiero que tú me compres". Pero suelo contestar con educación, que si yo me estuviera haciendo rica con esto no trabajaría un sábado por la tarde en la tienda. Preferiría estar con mis hijos en un parque o en cualquier otro lugar.
- ¿En qué ocasiones recomiendas llevar un look Iturri Enea?
- Me gustaría que las mujeres se atrevieran a llevar plumas o lentejuelas hasta a comprar el pan. No hay que esperar a esas ocasiones especiales para hacerlo. ¿Y si no se te presentan esos momentos? ¿No puedes ponerte lo que te dé la gana cuando te dé la gana? Yo, con niños y trabajando de lunes a domingo, ¿en qué momento me voy a poner el vestido de plumas? ¿Para ir al parque? Pues sí. O para ir a por el pan. Me gustaría que la gente se vistiese con lo que quisiera todo el rato. ¿Una falda de satén o de 'brilli brilli'? ¡Pues póntela con las zapatillas Gazelle de Adidas y una sudadera y te vas a comprar, al parque o donde sea. Los códigos de estilo son ya muy aburridos, al final todo el mundo va uniformado. Y arrastran, además, a un consumo descontrolado.
- Los precios de Iturri Enea no son elevados para todo lo que hay detrás...
- Te aseguro que rica con esto no me voy a hacer. Mis precios son muy ajustados, pero pensamos en que nos puedan comprar tanto las nietas como las abuelas.
- Diseñando con tanto color, estampados y libertad, ¿es recomendable de todos modos tener un fondo de armario?
- Sí, sí, yo creo en el concepto de fondo de armario. Y debería estar formado por un buen vaquero, un buen pantalón negro, una buena americana, camiseta blanca, camisa blanca y azul, camiseta de rayas, gabardina, jersey gris, azul marino y crudo, y un buen chándal gris. Y a partir de ahí, lo puedes mezclar con todo. Y así evitamos tener ropa muerta de risa en el armario. ¿Para qué te la compras si no?
- ¿Cuántas unidades fabricas por prenda?
- Nuestras prendas son bastante exclusivas porque los tejidos, que compramos en la India, a veces los estampan sólo para nosotros. Pero además porque nunca fabricamos más de 15 unidades de una misma prenda en una misma talla. La gracia es que la compres y sepas que la vas a llevar tú y como mucho 15 personas más.
- ¿Crees que eres una rara avis siendo una firma del norte, donde se supone que la gente es más seria y austera?
- Mi propia vida es estrafalaria. Mi padre era de Zaragoza, mi madre de San Sebastián, se conocieron en la universidad en Deusto (Bilbao) y se casaron en Guetaria, donde se hicieron la casa Iturri Enea. Yo nací en Zaragoza y viví de niña entre Zaragoza y Madrid, donde estudié la carrera. Después viví en Londres cuatro años y nueve en Alemania. Hasta que en 2022 nos vinimos a Guetaria. Yo he vivido siempre en países grises, con mucha lluvia y donde la gente es triste, como una lechuga. Y donde se visten acorde a eso: con paraguas, chubasquero, grises, azul marino... Y aparte de esta mezcla que he vivido, en Guetaria tenemos mar, playa, es un pueblo pesquero preciosísimo donde cuando hace sol hay una luz tremenda. Y donde la gente es alegre. Sí se dice que en el norte de España somos más secos, pero yo aquí no lo vivo así, como sí lo viví en Londres y en Alemania. Guetaria es la cuna de Balenciaga, tenemos cultura gastronómica y mi casa es una combinación de las pasiones de mis padres: el arte, la decoración y el humor negro. Todo ello, mezclado con mi gusto y mi forma de ver la vida, ha dado lugar a Iturri Enea.
- En los últimos tiempos estamos conociendo muchas marcas de moda muy interesantes. ¿Te sientes identificada como marca vasca?
- El que sea vasca o no, la localización, no define a la marca, sino la persona que la lleva. Yo me identifico como vasca, pero en realidad no sé qué decirte, porque he vivido más fuera de España que dentro. Para la gente de Guetaria soy sólo medio vasca, pero para los de otros lugares soy vasca. Lo que define mi marca es mi mano, no mi localización. Obviamente me inspiran Guetaria y mi casa, pero también mis padres, mi educación, mis vivencias... Además, se me ha conocido antes a nivel nacional que a nivel local en el País Vasco. Justo al revés de lo que suele ocurrir. Ahora es cuando se me está empezando a conocer aquí. Hasta que no conocí a Isabel Maestu, de la agencia Fascom Comunicación y que ha hecho un trabajo magnífico con la firma, no empecé a tener visibilidad a nivel local.
- ¿Qué balance haces de estos cinco años de crecimiento tan rápido?
- No me he enterado, desde que tengo hijos además el tiempo pasa volando. Hemos crecido muchísimo pero también hemos trabajado muchísimo. Ser autónomo y conseguir que funcione tu marca no es fácil, tenía más tiempo antes, cuando trabajaba para una empresa de lunes a viernes y tenía los fines de semana y las vacaciones. Esto hay que alimentarlo todo el rato, no puede parar, no me puedo ir de vacaciones y desconectar. Aparte de que veo cosas que me inspiran en todas partes, encuentro estímulo e ideas en todo. ¡Estoy 'iturrineando' todo el rato!





