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Un cartel con tipografía estilo art decó anuncia el nuevo establecimiento en la madrileña calle del Barco: Hotel du Temps. Su creador es Yoan Marciano, "parisino al cien por cien, concretamente del barrio de Buttes Chaumont, uno de los más emblemáticos". Este es su segundo proyecto hotelero. Con solo 23 años, adquirió en la capital gala el primer Hotel du Temps, un boutique en el Distrito 9 que sigue siendo punto de encuentro de la vida parisina. "Fuimos los primeros en el barrio y tuvimos mucho éxito. Por él han pasado personajes de todo tipo, actores, artistas, fotógrafos...".
Pero tras el Covid, Marciano sintió la necesidad de darle un nuevo aire a su vida, buscando "algo más tranquilo, lo que exigía un cambio de ciudad". "Llegamos a barajar Los Ángeles, pero no nos convencía el estilo de vida americano. Una amiga nos habló de Madrid, asegurando que está en plena ebullición y ahora hay muchas oportunidades hoteleras", señala.
Así que cogió un avión con su mujer y pasó un fin de semana aquí para comprobar por sí mismo la vida de la ciudad. Y fue amor a primera vista. "Su sol y la simpatía de su gente tuvieron mucho que ver", añade. Así decidió que Madrid sería nueva sede de su famoso Hotel du Temps. "Vimos la misma buena energía que tenía París hace 15 años, y queríamos un nuevo proyecto que partiera de las mismas raíces que el primero pero con algo diferente".
Un flechazo con el barrio
Marciano dice que llegó sin saber más que dos palabras en español y ahora ya mantiene largas conversaciones. "Sólo sabía decir 'hola, cómo estás, y una cerveza, por favor'. He sido autodidacta, mucha serie, mucho libro y muchas conversaciones con vecinos del barrio es la mejor manera de aprenderlo rápido", se ríe.
En la búsqueda del espacio, su primera visita fue el edificio donde se encuentra hoy el hotel, en el número 3 de la calle Barco. "Tuve un flechazo con el barrio de Malasaña y algo en mi interior me decía que ese era el sitio. Mis amigos me recomendaron ver otras cosas y lo hice durante seis meses, pero el destino me volvió a llevar al mismo emplazamiento, antes también un hotel gestionado por un matrimonio francés". Fue una gran oportunidad, ya que pudo comprar el edificio entero, cosa rara en la ciudad.
Hace apenas un mes ha abierto las puertas del Hotel Du Temps Madrid, que va a dar mucho que hablar. "Hemos puesto toda el alma. Tanto mi mujer como yo estamos aquí día y noche. No es un hotel que pertenece a ninguna cadena; es muy familiar. En mi caso hago de todo, desde gestión, recepción o decoración. Hemos comprado cada aplique, silla, mueble, mesilla... Las luces las compramos en una tienda de la misma calle Barco, otras en El Rastro y otras en la sierra. Apostamos por productos locales para mantener nuestra conciencia de sostenibilidad", señala sobre el interiorismo, de aires vintage.
También el trato con los clientes "es muy personal", asegura. Tanto que hace unos días se llevó a un huésped inglés a Taberna La Ardosa para tomar un pincho de tortilla con una cerveza antes de coger el avión de vuelta a casa, como si fueran amigos de toda la vida. Desde pequeño tuvo claro a lo que se dedicaría y se formó para ello. Su fin es que sea un hotel con vida, donde pasen cosas desde el desayuno hasta la noche. Por eso, cuentan con sesiones de dj, jazz o flamenco "mientras se disfruta de una deliciosa carta de vinos o uno de los cócteles elaborados por una bartender brasileña".
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