Es difícil describir con palabras lo que Miri Pérez-Cabrero y Rubén Torres están haciendo en Supervivientes All Stars. Lo de estos dos concursantes está siendo tal barbaridad que ni siquiera la organización sabe cómo llevarles al límite. Se han encontrado con dos supervivientes que nunca en la historia del reality se habían encontrado. No es uno, son dos, y los dos están desmontando cualquier duda sobre hasta dónde se puede llegar en Supervivientes. Lo que hicieron anoche volvió a dejar a la organización, a las presentadoras y a los espectadores ojipláticos y sin aliento. Si estos dos supervivientes no se enfrentan el jueves en la gran final de Supervivientes All Stars, sería justo decir que Supervivientes All Stars no ha tenido su gran final.
Hace dos semanas, Miri Pérez-Cabrero y Rubén Torres lograron lo inimaginable en Supervivientes. Aguantaron 20 minutos en La Noria Infernal, los dos juntos, girando, incluso vomitando, para alzarse ambos con el collar de líder. Aquello ya fue histórico. Anoche, lo volvieron a hacer.
Fue en el mítico Duelo al sol, aunque esta vez fue un duelo a la luna. Los dos sobre la estructura, los dos sujetos a los palos de la misma, los dos esperando volver a hacer un récord: los dos lo consiguieron. No fue un collar de líder, pues será este jueves cuando Supervivientes All Stars viva su gran final, pero fue una recompensa que, dada la situación que se está viviendo en los Cayos, puede salvarles estos cuatro últimos días: dos kits para refugiarse de la lluvia y del frío. De hecho, con lo que se está viviendo en Supervivientes All Stars, estos kits valen oro.
En el clásico Duelo al suelo de Supervivientes, tanto uno como otro se tenían que subir a una estructura redonda que se iba inclinando cada vez más y, agarrados, debían sostenerse el mayor tiempo posible, quedando eliminado el primero que cayese. Si pasaban los 12 minutos, ambos se proclamarían ganadores. No fue solo que aguantaran los 12 minutos, sino que bloquearon la estructura, la cual no estaba preparada para tal hazaña, llegando a un punto, a los nueve minutos, en que la estructura no se podía inclinar más.
Fue tal lo que hicieron que desde el plató solo se escuchaban los vítores del público y los "¡qué barbaridad!" de Sandra Barneda. Fue tal que Laura Madrueño llegó a un punto en que no sabía siquiera si decirles que habían llevado al límite a la propia estructura. Fue tal, que verles a los dos sosteniéndose, sin perder el apoyo de las piernas, agarrándose y recolocándose, con Miri sin apenas moverse, con Torres intentando aguantar mientras miraba de refilón a su invencible compañera. Fue tal...
Cumplidos los nueve minutos, el aplauso desde el plató fue atronador: "La imagen es espectacular", señalaba Sandra Barneda, mientras que Laura Madrueño confesaba que no recordaba "una inclinación así" en el Duelo al sol. De hecho, en un momento dado, Laura Madrueño anunciaba que no se podía inclinar más la estructura: "Estáis marcando un nuevo récord en este juego. ¡Nunca lo habíamos puesto así! A menos que yo lo haya vivido aquí. Es espectacular".
Finalmente, muy cerca de los 12 minutos que Supervivientes All Stars había marcado como límite, Laura Madrueño marcaba la cuenta atrás y los dos seguían completamente pegados a los círculos de madera: "¡Tres, dos, uno... tiempo!". Ni Laura Madrueño, ni Sandra Barneda ni nadie daban crédito: "¡Vaya duelo histórico! Nuevo récord de ambos en este Duelo al sol, increíble verles jugar. Me dejáis sin palabras, una noche más".
Puede parecer exagerado, pero lo que están haciendo Miri Pérez-Cabrero y Rubén Torres jamás se ha vivido en los más de 21 años de Supervivientes. Que la organización tenga que reaccionar en directo ante la fortaleza de dos concursantes, que se tengan que repartir las recompensas y los premios de la prueba, que se alarguen las pruebas hasta que Supervivientes encuentre una solución para alzar a dos concursantes como ganadores es algo histórico para la historia de este programa. Y lo hacen dos concursantes que, aunque muy fuertes, están sufriendo las mismas penurias que siempre se sufren en el reality, incluso más, pues esta edición de Supervivientes All Stars se está llevando a cabo en una época del año en la que nunca se había grabado el reality.
Son tormentas, frío, lluvia constante, un cambio de horario que desde hace varias semanas está llevando a Supervivientes a que el programa se emita en noche cerrada. Es una edición que pone al límite a los supervivientes, pero también a la organización de Supervivientes All Stars y a su productora, Cuarzo.
Y como las leyendas no se construyen solas, Telecinco y Cuarzo han decidido que la final, que se celebrará este jueves, también tiene que ser apoteósica. No habrá recibimiento en plató, ni aterrizaje en helicóptero en las instalaciones de Telecinco, ni un cheque entregado por Jorge Javier Vázquez. La gran final de Supervivientes All Stars se vivirá en Honduras, en los Cayos, a donde están ya viajando los familiares de los, por el momento, finalistas —Tony Spina, Jessica Bueno y Miri Pérez-Cabrero—, además de los familiares de Adara Molinero y Rubén Torres, pese a que uno de los dos terminará su aventura este martes, pues son los dos concursantes que se enfrentan a la última expulsión antes de la final, después de que anoche el público decidiera salvar a Jessica Bueno.
Llegar hasta las puertas de la final de Supervivientes All Stars ya es un premio en sí mismo, pues no es solo que el reality sea más duro por ser una edición de estrellas de Supervivientes, sino porque las condiciones meteorológicas a las que se han enfrentado durante estos más de dos meses han sido más que una barbaridad.
De hecho, estos dos días, desde el pasado jueves, lo que han sufrido los supervivientes ha sido uno de los peores temporales que se recuerdan, especialmente porque ni siquiera han sido evacuados, pese a haber sido anegados por la lluvia.
Una tremenda tormenta, "la más aterradora hasta el momento", en palabras de Sandra Barneda, pilló totalmente desprevenidos a los concursantes. Una tormenta que llevó al límite como nunca a algunos concursantes a pocos días de la noche más importante de la edición, la noche de la gran final.
Los concursantes se daban cuenta desde sus tiendas de campaña de que "estaba lloviendo más que nunca", describiendo lo que ocurría como "un tobogán de agua". La potencia y fuerza con la que la tormenta azotaba los Cayos Cochinos era total e inédita hasta entonces, creando charcos y auténticas inundaciones, en un principio en las inmediaciones de dichas tiendas y, más adelante, llegando hasta ellas.
Pero aquella tormenta era solo un aviso de lo que estaba por venir. Al día siguiente, mientras los supervivientes hacían balance de las pérdidas y de la situación del campamento, otra fuerte tormenta de lluvia y viento les azotaba de nuevo.
Las imágenes de Adara Molinero, gritando completamente desesperada que aquello era "inhumano", que les sacasen de allí mientras el agua les cubría en mitad de la noche, son el vivo reflejo de lo que han tenido que pasar estos dos días.
"Para la gente que está en casa, cuando te empapas, llegas a casa y te refugias en un sitio. Pero vosotros tenéis que estar y habéis estado 48 horas bajo la tormenta. Esto es muy fuerte y es de valorar. Os lo digo en serio", les señaló Sandra Barneda en directo, ante la emoción de los concursantes. Miri rompió a llorar en directo. No era para menos: "Ha sido muy duro, tanto a nivel físico como mental. Hemos pasado muchísimo frío y miedo. Cuando la naturaleza la ves tan potente, te vuelves pequeña porque no tienes nada que hacer. No podíamos hacer nada".
Pero no iban a ser las únicas lágrimas de Miri Pérez-Cabrero anoche, pues la concursante se iba a enfrentar, además, al Puente de las emociones y, al finalizarlo, iba a descubrir que ya es finalista de Supervivientes All Stars, al igual que Tony Spina y Jessica Bueno. El Puente de las emociones de Miri Pérez-Cabrero sirvió en parte para entender de dónde saca esta mujer la fuerza mental que tanto está impresionando a los espectadores.
El primer peldaño fue su infancia, con una Miri Pérez-Cabrero que señaló que fue "muy bonita", hasta que sus padres "se divorciaron": "Fue muy duro, tanto para mi hermana como para mí, aunque mis padres nos lo explicaron muy bien". Miri confesó que cuando se divorciaron, su padre, que es homosexual, "empezó a salir con hombres y cuando yo era pequeña no lo acababa de entender. Hace 20 años, la homosexualidad no era lo que es ahora, entonces no lo acababa de entender ni mis padres me lo querían contar", afirmó.
La influencer estuvo ocho años sin saberlo hasta que un día fueron sus amigas las que se lo contaron: "Me dijeron que era una mentirosa, que mi padre era gay y que no se lo había dicho. En ese momento no lo entendía, era pequeña y, a partir de ahí, lo pasé mal durante unos años, porque no entendí a mi padre, mi madre estaba muy triste porque no lo estaba pasando bien... fue un divorcio un poco complicado porque íbamos a un colegio católico".
"Mi padre es una persona que ha luchado muchísimo. En un momento se dio cuenta de que le gustaban los hombres y decidió luchar y salir adelante con eso. En contra de lo que marcaba la sociedad, con una mujer y dos niñas, decidió salir de ahí. Incluso mi hermana y yo le criticábamos, al no entenderlo porque la sociedad no estaba avanzada como ahora, le rechazamos en su momento. Nos ha inculcado valores positivos siempre, a mí y a mi hermana. Siempre ha querido tirar hacia delante, ha luchado contra viento y marea...". Ahora se explica todo.


