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Miguel Sanz tiene 33 años y regenta, desde hace 10, un quiosco en Madrid. Está en el barrio de Salamanca. En la calle Ortega y Gasset, 49. Decidió quedarse con el traspaso en la época de la extinción del negocio. Ha vuelto a hacer popular el oficio de vender periódicos vendiendo libros. Convoca firmas de autores. Promueve la conexión de los periódicos con otros elementos adheridos a la nostalgia, como los cromos. Es un idealista sin remedio.
- ¿Por qué entrevisto a un quiosquero?
- El trabajo que hago ha provocado un efecto bola de nieve. Las firmas con escritores que hago los domingos se difunden con el boca a boca y gustan mucho en general. Es fundamental en tiempos de superficialidad, fanatismo y polarización -a la hora de aproximarse al debate público- tener información de calidad y poder comprar periódicos y libros rigurosos. Es fundamental para mantener la democracia. Para mí es importante. Para la salud de un país es fundamental que la población esté informada.
- ¿Somos dos moribundos?
- No lo creo. La sociedad siempre necesita historias. Nadie lo hace mejor que un periodista. Aunque hayan surgido otro tipo de alternativas, al final no son tan nutritivas. Son más fast food. Creo que el contacto directo con un cliente es insustituible. No somos dos moribundos.
- ¿Este quiosco es su lápida?
- Para nada. Un negocio que hace barrio, que hace comunidad, que pone en contacto a los vecinos y sirve de punto de encuentro, para mí es más importante que hace 20 años. Ahora la sociedad está más atomizada, individualizada. La gente demanda más profesiones donde el factor humano sea importante.
- ¿Leer ha caducado?
- Al contrario. Los próximos años van a aumentar los índices de lectura. Estamos aproximándonos hacia sociedades más complejas, con más problemáticas desconocidas, con mayores incógnitas, y el ser humano necesita respuestas. Necesita narraciones que le puedan orientar. La lectura va a ir a más en los últimos años. La gente no se siente saciada con esas respuestas rápidas, con las respuestas instántaneas, con el exceso de inmediatez. La gente va a buscar más narraciones reposadas, contrastadas, argumentadas. Y solventes.
"¿Moribundos? No. La gente necesita contacto y leer historias"
- ¿No cree que la atención sobre su quiosco es la señal definitiva de la extinción de nuestros oficios?
- No. Al contrario. Está generando interés porque nos damos cuenta de que podemos perder puntos muy valiosos. Creo que puede ayudar confirmar que no todas las innovaciones son sinónimo de mejoras. A veces por desidia o desinterés estamos perdiendo puntos de la sociedad que son cardinales.
- ¿Es un nostálgico de manual?
- Un poquito seguro que sí. El periódico impreso es el mejor método de jerarquización de la información que se ha inventado nunca. Miro el móvil, eh, más de lo que debería, dedico más tiempo a mirar el móvil de lo que me gustaría. Me quita tiempo para la lectura.
- ¿Confiesa a nuestros lectores?
- La parte humana es fundamental en este oficio. Sincerarnos. Contarnos cosas. El compartir puntos de vista es fundamental con alguien que ves todos los días. Se genera confianza. Hay una parte comercial, pero también hay otra parte social y humana.
- Romantizar los periódicos ha arruinado muchas vidas. A usted le ha dado un negocio en recesión y a mí una profesión a la deriva.
- Estas profesiones son muy vocacionales. Al final te arrastran. La crisis es una profecía autocumplida de los periodistas. No bajan a los quioscos a comprar el periódico. Asumen la tesis de la crisis permanente. Habéis interiorizado la versión apocalíptica. No vi la posibilidad de trabajar en un quiosco hasta que me lo traspasaron. Vivo por aquí cerca. Me apetecía ponerme a trabajar. Me sentía muy cómodo en el barrio. Tampoco sabía cuánto tiempo iba a estar. Era muy joven. En ese momento todo es reversible. Sentí que era lo mío. Me vi impelido. Voy a hacer once años en verano.
- ¿Pueden convivir 'youtubers' y columnistas?
- Claro. Por un lado la lectura es algo reposado, requiere una mayor concentración, contiene una mayor profundidad. También algo momentáneo, más ligero, como ofrece un Youtuber, es necesario. Hay tiempo para todo. Convencería a los jóvenes de leer a columnistas para tener una opinión del mundo más matizada.
"Cometisteis el error de ofrecer gratis el contenido. Pierde valor"
- ¿Los nuevos vecinos del barrio de Salamanca compran periódicos?
- Los nuevos vecinos compran más libros y revistas.
- ¿Qué culpa tienen los periodistas de la decadencia?
- Todo el mundo tiene su parte de responsabilidad. Los periodistas son reflejo del momento. Los periódicos cometieron un error al ofrecer sus contenidos gratis. Cuando se paga por algo se adquiere un valor. Ya han empezado a corregirlo. El principal error ha sido devaluarse a sí mismos ofreciendo gratis algo que cuesta muchos esfuerzos conseguir.
- ¿Quedarse con un quiosco es la cosa más rara que ha hecho?
- Hay gente que lo considera extraño, pero lo vi lo más normal del mundo. Era cliente de quioscos, comprador de prensa, el quiosco formaba parte de mi vida. Cuanto más alejado está alguno de la información lo considera más extraño, pero para gente lectora no tiene porqué ser extraño. Es muy duro un trabajo que te requiere los siete días de la semana. Antes no asustaba tanto a los jóvenes como asusta ahora. La gente es mucho más cuidadosa ahora de su tiempo. Creo que se va ir deteniendo la sangría de los quioscos en Madrid. Mucha gente echa de menos los quioscos en los barrios donde se han perdido. Hay una mayor concienciación de la función social que cumple un quiosco.
- ¿Qué echa de más en los periódicos?
- Dedico más tiempo a las noticias culturales y reportajes de fondo que a las noticias políticas y económicas. Pongo pocas pegas a los periódicos. Todos tienen una sección de opinión vigorosa. Sí que echo de menos más críticas culturales, de libros o cine. La tendencia a simplificar la realidad se ve también en el periódico, que es un reflejo de la realidad. Echo de menos titulares más matizados.
- ¿La vida analógica es una antigualla?
- Está comprobado que los dispositivos electrónicos no son apropiados para informarse. El suscriptor medio de papel dedica casi una hora a leerlos. El suscriptor digital apenas 10 minutos. El modo idóneo de informarse es en papel. En digital no se valora la información de la misma manera ni se tiene paciencia. Los suscriptores digitales no dedican el mismo tiempo. Que una sociedad esté más polarizada, pesimista, encanallada tiene que ver con eso. La deriva de la sociedad es un reflejo de la deriva de los periódicos. Van parejas. Siempre ha habido sesgos pero no en estos extremos.
- ¿Puede vivir como quiosquero?
- Se puede vivir. Con mucho sacrificio y esfuerzo. Es fundamental tener iniciativa. Tengo de vacaciones solo agosto. A día de hoy no me puedo permitir a nadie que me ayude.
- ¿Cuál es su insulto favorito?
- Gilipollas.
- Un olor de infancia.
- La hierbabuena
La última
Pregunta.- ¿Cuál es la pregunta más impertinente que le han hecho y qué respondió?
Respuesta.- Alguien con superioridad me preguntó: "¿Te sale a cuenta estar aquí todo el día?". Opté por el silencio. Es la mejor forma de no dar importancia al hecho y de retratar la insolencia.

