Julia de Castro (Ávila, 1984) es una mujer anclada a la vocación artística, una opositora de sí misma. Contagia la vibración cultural. Interpreta a la cuñada en Poquita fe (Movistar +), que estrena segunda temporada. Una crítica al saqueo de vecinos del centro que sufren las ciudades.
- ¿Qué oposición es ser artista?
- Recuerdo responder a una pregunta parecida de un ministro que vino a visitarnos a la Real Academia de Roma. ¿Qué hacéis? Ese es el gran reto del artista. Vengo de estar un mes en París, paseando la ciudad. Leía París es una fiesta y Hemingway escribe París es una ciudad perfectamente organizada para un escritor. Madrid es un lugar en ebullición. Tiene un tejido artístico que se nota desde fuera. París se ve mejor sin parisinos; Madrid sin madrileños no es lo mismo. Poquita fe pone el foco en vaciar de vecinos la ciudad. Hay una diferencia entre el París que estoy leyendo y el de ahora. En Madrid puede suceder si la conversación gira hacia 'el centro es para quien pueda pagarlo'. Quieren descentralizarnos. Vivo con muchos artistas cerca, en Paseo Imperial, y ya se me van tres personas porque no pueden pagar vivir aquí.
- ¿Cuando deja una mujer de ser una madre en ciernes?
- Tú eres madre aunque no quieras. Maternas con todo el mundo. Con tu propia madre, incluso. Hay hijas que son madres de sus madres. Creo que mi personaje en Poquita fe, la cuñada, es una persona que no tiene instinto maternal. Y, al revés, ves a hombres con el don familiar. Por suerte, los conceptos se están relajando. Las familias van adquiriendo otra dimensión. Crecen niños en muchas fórmulas familiares distintas. Es verdad que, reflexionandolo ahora, ninguna de las mujeres de la serie tiene hijos. Somos la generación que piensa a v er quién se puede permitir mantener a los hijos.
- ¿Ser mujer ahora es jugar la vida en modo fácil?
- ¿Por qué? Ser mujer es muy difícil. No conzoco ninguna situación donde la mujer tenga más facilidades que un hombre. No caigo.
- ¿Está sobrevalorada la cultura?
- ¿En qué sentido? La cultura amplía, crea autocrítica, algo fundamental. Desconfiaría siempre de quien no se hace autocrítica. Si alguien no pide perdón nunca, y nunca hace autocrítica, no confiaría en esa persona. La cultura cumple la función de ponerte en un lugar de empatía con lo que estás viendo. Ahora mismo puedo estar muy segura de una opinión, pero lo mismo en un año he podido cambiarla porque, por ejemplo, he leído un determinado libro. La cultura no está sobrevalorada en tanto en cuanto lleva consigo un pensamiento crítico.
"La Guerra Civil es un duelo todavía presente. A mí me mueve y no la he vivido"
- ¿Qué esnobismo es no leer?
- Leer, si no ha sido inculcado, se hace tedioso. Comprendo a la gente que le resulta excluyente leer. Sin embargo, si se inculca, ayuda a ordenar las ideas. En casa de mis padres, si alguien lee algo bueno, lo hace en voz alta. Confiar en un buen libro es la manera más barata de hacerte mejor. Guerra y paz. O la primera novela de Vargas Llosa. Hace poco lloré con La mala costumbre. O Poeta chileno. Llegas al final del libro como una magdalena: te dices qué capacidad tienen de llegar a este lugar con palabras.
- ¿Cuánto humor le falta a España?
- Tanto como duelo. Porque hasta que no hagas el duelo de la tristeza no puedes hacer humor sobre ella. La Guerra Civil es un duelo todavía presente. A mí me mueve y no la he vivido. Tenemos un duelo por hacer.
- ¿Todos los actores tienen la obligación de arreglar el mundo?
- No. Ocurre que las personas que tienen ese activismo interno, como las hay en todas las profesiones, tenemos altavoz. Hay más visibilidad, pero esa pulsión está en todas las profesiones.
- ¿Los seriéfilos son un coñazo?
- Ya no hay posibilidad de vuelta atrás. Está en nuestras vidas. Es como el fútbol. ¿Cómo no vamos a hablar de fútbol? Se tendría que dejar de hacer series para dejar de hablar de ellas.
- ¿Con cuántas causas perdidas no comulga?
- Soy capricornio: soy muy práctica. Soy muy tozuda. No trabajo nunca en una causa perdida.
"Pedro Sánchez es una persona que pide perdón. Me calma bastante"
- Todo el mundo tiene una opinión sobre Sánchez. ¿Cuál es la suya?
- Fíjate: solo con su posición con Palestina, tan inamovible y tan complicada de sostener en un momento así, me merece mucho respeto. Para mí es una persona que pide perdón -me calma bastante-.
- ¿No ves a un actor ahí?
- No conozco a ningún político que no sea un actor. Con esa exposición pública necesitas interpretar una postura. Si no eres buen actor, no hablas bien y no proyectas. La interpretación en política es muy importante. Me apasiona ver los debates del Congreso. Todos ponen en práctica las skills de un actor.
- ¿Es posible ser actor y de derechas?
- Los hay y muchos. En Estados Unidos hay muchísimos. El verbo ser no puede ir en política. Decir soy de derechas y de izquierdas parece inamovible, como soy Julia, castaña y alta. Es inamovible. Sin embargo, las opinones políticas pueden cambiar. Nunca emplearía el verbo ser a una filiación política. He votado a... O a mí me gusta... Me parece más adecuado. Si necesitas ser de algo es porque implica algo tan tuyo y arraigado que no es posible ver otra cosa. Qué relajación sería no identificarme en sociedad con el 'yo soy'. Cuando se habla de esta manera automáticamente la persona que tienes delante se acerca o se aleja. Impide el diálogo. Desconfiaría mucho de gente que solo se rodea de personas que piensa como ella.
- ¿Existe una pornografía 'zero zero'?
- La única pornografía zero zero sería la auditiva. Ver cuerpos impone acciones, quieras o no. Para la galería Arniches hice una audiodescripción para Porno, una exposición. De esta manera cada uno trabaja con sus propios referentes, dando pie a la imaginación. De una escena pueden salir 30 escenas diferentes, una por cada persona. La sexualidad es tan necesaria que provoca mucho consumo de porno.
- ¿Qué cuerpo es su paraíso?
- El paraíso es poder mirar tu cuerpo en el espejo con independencia de la edad que tengas y estar tranquila. La conquista real de cualquier ser humano es poder desnudarse cuando considere y que no suponga un rechazo hacia sí mismo. Llegar a eso es una conquista muy fuerte. Cuando estoy trabajando si tengo que cambiar de ropa pido permiso para desnudarme delante de otras personas, si es necesario. Es importante pedir permiso a la otra mirada. Entre el brazo y el pecho no hay nada distinto. Pero pido permiso porque la mirada del otro no es igual que la mía y sí puede encontrar diferencias entre dos partes del cuerpo. Naturalizar eso poco a poco es el paraíso.
- ¿Cuál es su insulto favorito?
- Pánfila
- ¿Qué libro tiraría a la piscina?
- Tantos. Tiraría a la piscina uno de Unanumo que era un sopor. Amor y pedagogía. También El alquimista.

