- Gastro Así se ha convertido España en la nueva potencia mundial de la coctelería
- Encuesta ¡Que viva 'escaña'! La cerveza, símbolo de la reconciliación nacional
- El Gastronómada La Tour d'Argent: leyenda, grandeza y decadencia del comedor emblema del Barrio Latino de París
Blur y Oasis en la cima del britpop, la moda de Alexander McQueen, Beckham y las Spice Girls, Trainspotting y el Pornstar Martini. En los noventa y los primeros dos mil, el Reino Unido era una máquina de escupir cultura pop. Y la Cool Britannia tuvo su cóctel. Uno que combinaba fruta de la pasión, vainilla y burbujas. El tipo de lujo kitsch inconfundiblemente british.
Llevamos contando cómo en ese fin de siglo la coctelería experimentó su segunda gran edad dorada tras los años pre-Prohibición. La creatividad de un grupo de bartenders apostó por el sabor en una vuelta a las raíces: artesanía, pocos ingredientes, zumos naturales y alcoholes, más que nunca, de categoría. El Tommy's Margarita y el Old Cuban salieron de ambas costas de Estados Unidos. El origen del Pornstar Martini, casi un postre hecho cóctel, es otro.
Suele pasar con las bebidas mezcladas que las fechas se vuelven difusas. Es cierto que el bartender ghanés Douglas Ankrah andaba en 2002 por Ciudad del Cabo preparando su libro Shaken and Stirred cuando, simplemente porque sí, se le ocurrió combinar maracuyá con vainilla. Algo tan de repostería podría funcionar en copa si utilizaba como base un vodka fuertemente saborizado (Cariel Vanilla de trigo sueco). El licor de maracuyá le daría brillo; el puré, textura. Sólo quedaba adornar con fruta de la pasión y culminar la opulenta presentación ofreciendo un shot de espumoso al lado. "La gente piensa que está tomando dos tragos en uno", creyó Ankrah. El Maverick Martini estaba en marcha. Así lo llamó en primera instancia -aquel viaje se lo pasó en el local de striptease Mavericks Gentlemen's Club- antes de cambiarlo por algo más comercial al regresar a Londres, ciudad en donde montaría el bar Townhouse. "Fue un completo accidente", declaró acerca de la obra que cambiaría su carrera y el rumbo de los bares británicos. Douglas pertenece al panteón de los bartenders ilustres: desapareció en agosto de 2021 a los 51 años.
"Es un clásico moderno, da igual que lo ames o lo odies", se decía sobre esta aportación escandalosa de Londres al renacer de los cócteles, junto con el Bramble y el Espresso Martini, ambos de Dick Bradsell. Ciertamente tiene fanáticos y detractores, algo que camina entre lo ordinario y el refinamiento sin dejar nunca de mostrarse deliciosamente decadente. "Es un cóctel que nunca he pedido para mí", confiesa Alberto Martínez en su 1862 Dry Bar. No quiere decir que no lo despachen con frecuencia: "El otro día salió en tres o cuatro mesas", recuerda la bartender Ainara Albiz mientras prepara uno. "Es el culo veo culo quiero. Como cuando sacas un Espresso Martini, sabes que van a ir ocho más detrás". De hecho, llevaban contabilizados ese mes 249 de este otro falso martini. Igual que el Breakfast Martini (Salvatore Calabrese), en aquel momento cualquier cosa podía llevar ese apellido en alusión a las copas gigantes (más de 200 ml) tan de moda. Retrata al Londres de la época: "Estaban haciendo muchos cócteles con fruta fresca y martinis con fruta de la pasión", explica Martínez. "De ahí surge el Pornstar".
Los ganchos para este crush líquido: parecer de una época anterior desde el mismo enunciado procaz al estilo del Sex on the Beach, unos sabores dulces y ácidos irresistibles, colores llamativos, el ritual. "Tiene un punto hortera marcado. Es muy Soho, lujo en el barro", describe Alberto entre risas. A pesar del éxito instantáneo que supuso el cóctel de Douglas Ankrah, posee un carácter menos internacional que muchos clásicos coetáneos. Es en Inglaterra donde no cesa el búm: hace cinco años se publicó que era el cóctel más vendido. Así son de excéntricos los gustos ingleses. También con la bebida; especialmente con ella. Puede que lo preparen como en ningún sitio o puede que les dé igual que el prosecco arruine el resultado, sobre todo si la botella lleva tiempo descorchada. "Tiene un problema", continúa Alberto. "Para hacerlo rico de verdad debes usar champán. Y pocos sitios lo tienen abierto". De ahí que un lugar como Pictura, el bar del Hotel Mandarin Oriental Ritz de Madrid sea una opción ganadora. Allí David Pérez hace una versión con Moët rosado y con chocolate blanco en lugar de vainilla. "No difiere del clásico pero con un toque", nos dice el barman desde una barra donde oficia otros clásicos modernos como Naked & Famous, Bramble, Old Cuban y Penicillin.

Tommy's Margarita, el cóctel que nos brindó la segunda edad dorada del bebercio

El cóctel que cambió las fiestas de Manhattan del siglo XXI
De bares menos exclusivos sale también el Pornstar Martini. En el Ni-Fu Ni-Fa de Malasaña gusta mucho y en el restaurante Caluana el equipo de Daniel Álvarez hace una interpretación con jazmín y manzanilla. Sergio Bermejo, desde su bar salmantino Niebla, sabe captar el exotismo y añade lima como una de las versiones típicas implantadas tras la receta original. Algo que el propio Ankrah consideraba innecesario ya que la fruta de la pasión es suficientemente ácida. Y es que no todos estos cócteles admiten variaciones para un futuro nuevo clásico. Otro hándicap del Pornstar, demasiado cerrado y dependiente de ingredientes concretos. No quita para que no se haya prestado a formatos ready to drink, en lata o en botella, aunque lo acaben vulgarizando más.
La bebida que fue descrita por su autor como "sexy, divertida y sin pretensiones", guarda la ortodoxia en el Dry Martini by Javier de las Muelas. Dan distintas recomendaciones respecto al espumoso: beberlo antes que el cóctel, después o ir poco a poco incorporando el punch gaseoso. El otro camino es ir a Sips Barcelona y, mientras lo tengan en carta, pedir Bubbles, un cóctel deconstruido: por un lado, cava en copa coupette sobre la que se dispara con una pistola blaster una espuma de Pornstar Martini que lleva vodka redestilado en café, fruta de la pasión, vainilla y naranja; por otro, el juego de burbujas se completa con un pompero que apela a la infancia. Una curiosa metáfora de este cóctel nacido para provocar.
PORNSTAR MARTINI
- 45 ml vodka sabor vainilla
- 40 ml puré fruta de la pasión o maracuyá
- 15 ml licor de fruta de la pasión (Passoã)
- 2 cucharadas de sirope de vainilla
- 30 ml prosecco
Meter todos los ingredientes en una coctelera con hielo hasta la mitad excepto el prosecco. Agitar hasta enfriar unos 15 segundos. Colar en una copa de cóctel fría. Servir un shot de prosecco al lado.
BARES DONDE BEBER PORNSTAR MARTINI
- Pictura. Pza. de la Lealtad, 5, Madrid.
- Chester & Punk. Méndez Núñez, 4, Málaga.
- Dry Martini by Javier de las Muelas. Aribau, 162, Barcelona
