- Entrevista no vista Juan Eslava Galán: "Me hace gracia que personas mal informadas intenten abolir la prostitución"
- Entrevista no vista Leire Martínez, cantante: "En mi última etapa en La Oreja de Van Gogh quizás ya sabía que no quería estar allí, pero no me atrevía a escucharme"
- Está inmerso en la gira de Pignoise, pero las ciudades donde hacen parada llaman la atención. Van a Burgos, Guadalajara o Girona y no a otras más grandes.
- Se nos ocurrió empezar por los lugares donde no hemos ido en los últimos años e ir a salas más pequeñas. Por una parte, por iniciar un crecimiento allí. Y, por otra, es que parece que cuando haces una gira siempre vas a Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia o Bilbao.
- ¿La música le sigue sumando o supone una rutina más?
- La verdad es que ocupa un lugar inmenso en mi vida. De hecho, estaba ahí componiendo cuando habéis llegado (señala a una esquina con un ordenador en el lateral del salón de su casa). Dedico un altísimo porcentaje de mi tiempo libre a la creación. Yo seguiría haciendo canciones aunque nadie viniera a nuestros conciertos. El arte es algo que tiene que pasar dentro hacia afuera. Y a mí me hace muy feliz.
- ¿Qué opina de separar la obra del artista?
- Creo que ninguno estamos en disposición de dar lecciones de vida. Obviamente, cuanto más público sea tu trabajo, más exposición tendrás y se magnificará cualquier comportamiento. Supongo que muchos de los músicos a los que escucho no son ejemplo de nada. ¡Pero es que no tienen por qué serlo! Nunca he entendido eso. Que cada uno haga lo que quiera en su vida. Que un tío haga música de puta madre y luego sea un gilipollas o mala persona me da igual. Que lidien con él los que lo tienen cerca. Otra cosa es que yo fuera su road manager y tuviera que lidiar con ello.
- ¿Tiene otras inquietudes artísticas?
- No. Me encantaría saber pintar, pero soy malísimo. Leo mucho, como se puede ver por ahí.
- Veo sobre todo vinilos y funkos.
- Llevo viviendo año y medio aquí y eso es lo que he acumulado en este tiempo. La obra de la casa no está terminada. Tendría que ir todo abajo, pero todavía no tengo dónde guardarlo.
- ¿Todos esos vinilos son comprados el último año y medio? Hay montañas.
- Sí. Me gasto mi dinero en vinilos. Soy el fan que todo artista querría tener. Me he suscrito por email a todos los artistas que me gustan y cada vez que sacan una edición exclusiva pienso: "Ya me están sacando los dineros'. Me lo compro todo.
- ¿Y no aprovecha los viajes de trabajo como comentarista para comprar?
- Si me da tiempo, sí. Pero normalmente es ir, trabajar y volver. Los pocos días libres que tengo al año lo último que quiero hacer es una maleta. Me apetece aburrirme en mi puta casa. Siempre echamos de menos lo que no tenemos y mi felicidad es tener tres días aquí de no hacer nada.
- Con tanto viaje ya tendrá el truco para hacer la maleta rápida y perfecta.
- Siempre tengo dos preparadas arriba con la ropa del curro del fútbol dentro. Eso no puede faltar porque tengo que ir vestido de señorito andaluz, como digo yo. De elegante.
- Contrasta con su imagen rockera.
- Porque represento a una empresa y no me represento a mí. Tengo mis batallas de broma con la gente de vestuario de Movistar. Les digo que no me pongan eso tan apretado. Esas camisas, esas chaquetas...Los chicos estamos muertos. Vamos con pitillos y todo apretado.
- Si tanta pereza le da viajar, ¿no se ha planteado no hacer giras?
- Es que la gira tiene un aire de campamento de verano con los amigos. A mí me ayuda a evadirme y, como tenemos un muy buen grupo humano, lo disfruto mucho.
- Entiendo que unas cervezas se toman...
- Por supuesto. Eso que no falte.
- Lo comento porque al llegar a su casa me ha ofrecido leche vegetal y sacarina para el café. Todo muy sano.
- Sí, hombre, hay que cuidarse. Hay que tener en cuenta que yo soy un señor mayor y me tengo que cuidar si quiero mantener este volumen de actividad y de trabajo. Además, como sigo soltero hay que estar en forma. A ver si encuentro el amor. Nadie me quiere.
- Los 50 le ya llegan este año.
- Sí, es fuerte. Es una fecha que cuesta. Pero es lo que hay. Están ahí. He de reconocer que el otro día hablaba con un amigo que si ahora mismo me atropella un trolebús saliendo de casa y estuviera agonizando, tampoco tendría nada que reprocharme. He exprimido el limón. He vivido varias vidas en una y he luchado a muerte por lo mío. He disfrutado y he trabajado.
- ¿Tiene nuevas inquietudes? ¿Volvería a la interpretación?
- ¡Nooooooo! Nunca estuve en la interpretación. Caí por un accidente. Tuve que salir de la manera más digna y creo que lo conseguí porque nadie habla de mi ridículo en Los hombres de Paco.
- ¿Tiene alguna espinita clavada con la música?
- Espinita clavada no. Pero puesto a soñar me encantaría hacer algo con Bunbury, por ejemplo. Me encanta Enrique. Hace poco he cumplido el sueño de hacerlo con Andrés Calamaro.
- ¿Nunca ha aprovechado su popularidad por el mundo del fútbol para conseguir cosas en la música?
- No, porque soy muy poco de molestar a la gente. No me gusta incordiar. Además ejerzo muy poco de famoso.
- ¿A qué se refiere?
- Ejercer de famoso es estar encantado de ser famoso y promoverlo. El típico que va a unas presentaciones de películas donde hay un photocall o que va a determinados programas. No soy ese tipo de persona.
- ¿Está contento con su nivel de popularidad?
- Sí, sí. Estoy perfecto. Porque he vivido el nivel de famoso del Real Madrid, que es insoportable y fue lo primero que conocí. Ahora mismo tengo una fama muy moderada.
- Preparando la entrevista he visto un titular de Lecturas que decía 'Álvaro Benito, ex de Amaia Salamanca, se sincera con Víctor Elías, sobrino de Letizia'.
- Cuando estaba con Amaia tenía paparazzis en la puerta de mi casa, sí. Pero ahí todavía mucho mejor que de futbolista.
- ¿Se siente referente de los futbolistas que después se han pasado a la música como Jesé, Pinto o Sergio Ramos?
- A ver, en una plantilla hay 25 chicos de diferentes edades, culturas, con diferentes inquietudes o educación y con un punto en común, que es el amor por el fútbol y el talento para llegar al máximo nivel. A la gente le parece muy raro que un futbolista tenga inquietudes musicales. Pero si, por ejemplo, Fito antes trabajaba en una ferretería a nadie le parece raro. ¿Si hacía deporte es raro? Me parece una gilipollez supina, pero sucede. Lo de Sergio Ramos ya lo sufrimos nosotros cuando empezamos. Ahora porque Pignoise lleva 20 años y la gente lo tiene muy interiorizado. Pero, al principio, era exactamente lo mismo. Yo era "el grupo de un futbolista del Real Madrid que ahora quiere cantar".
- ¿Entre el público?
- Y en la prensa musical, que es peculiar, ese aroma existe. A Sergio Ramos nadie lo va a tomar en serio. Tendría que persistir mucho, mucho, mucho para llegar a tener éxito porque al principio nadie se lo toma en serio. Y, al final, la canción que ha sacado la saca cualquier otro artista de ese género y nadie nota la diferencia. Es la puta realidad. Otra cosa es montar una banda. A ver si lo puedes hacer igual que las bandas, que es diferente.
- ¿Siente que el tiempo ha puesto a la gente en su lugar respecto a su talento?
- Me la suda. Nunca me ha importado lo más mínimo lo que dijera cualquiera. Sé lo que me lo he currado. Sé que me apasiona esto y me da absolutamente lo mismo lo que digan. Al final es la gente la que decide qué música le emociona.
LA ÚLTIMA...
P. ¿Cuál es la pregunta más incómoda que le han hecho? ¿Y qué respondió?
R. Que piense en la pregunta más incómoda que me han hecho (ríe). A estas alturas ya me incomodan pocas cosas. No, ahora en serio, no me gusta cuando vas a hacer promo de un disco y te preguntan de qué habla. Me resulta muy difícil responder a eso.

