CULTURA
Entrevista no vista

Leire Martínez, cantante: "En mi última etapa en La Oreja de Van Gogh quizás ya sabía que no quería estar allí, pero no me atrevía a escucharme"

Vocalista durante casi dos décadas de La Oreja de Van Gogh, su salida fue poco menos que una cuestión de estado. Ahora publica su primer disco en solitario, 'Historias de aquella niña'

La cantante Leire Martínez, ex vocalista de La Oreja de Van Gogh
La cantante Leire Martínez, ex vocalista de La Oreja de Van Gogh.Javier Barbancho
Actualizado

Vocalista durante casi dos décadas de La Oreja de Van Gogh, la salida de Leire Martínez (Rentería, 1979) de la banda donostiarra fue poco menos que una cuestión de estado. Ahora, por primera vez desde el año 2008, es solo ella, con su nombre y su apellido. Bajo los mismos, la cantante acaba de presentar su primer disco en solitario, Historias de aquella niña, con el fuego como elemento central.

Después de dos décadas en una banda, ¿cómo se lleva verse sola?
Pues hay que hacerse a esta nueva realidad, es un cambio que hay que afrontar y transitar. Me he tenido que desacostumbrar de ciertas cosas y acostumbrarme a otras.
Para saber más

Hay algo en este disco de recuperar su nombre, de que todas sepan quién es Leire Martínez
Sí, y además creo que es normal que sea así. Cuando tú formas parte de una banda, la banda está por encima de todo, también de los nombres propios. En ese sentido no hay problema con eso. Pero me ha sorprendido mucho que durante este año mucha gente se me ha acercado a decirme que no me conocía. Porque lo que importaba era la banda, no yo. Mucha gente me está descubriendo ahora, creo que soy una sorpresa para muchos a nivel personal y humano.
Dígame que tenemos que conocer de Leire que no conocíamos.
Probablemente muchas cosas y algunas quizá nunca las descubráis porque me reservo mi derecho a tener una parcela propia. Más en un mundo donde se trata muchas veces con poco respeto lo que muestras de ti. Pero yo siempre he sido de hablar de lo que siento, de posicionarme ideológicamente, de tener criterios de vida. Bajo el paragüas de La Oreja tenía que respetar las directrices de la banda, pero ahora me represento solo a mí misma.
¿Se ha tenido que tragar cosas que no la representaban por estar en la banda?
Yo no tuve problema en ello porque una banda es el reflejo de la sociedad. Vivimos en una sociedad diversa donde no todo el mundo piensa y opina como nosotros. Yo soy de las que cree que el tener opinión es un derecho, pero no respeto todas las opiniones porque alguna no son nada respetables. Para mí la diversidad no está en duda aunque ahora haya mucha intolerancia. Eso no niega la realidad de la sociedad a nivel de creencias, de géneros, de razas. Somos diversos. Negar que vivimos en una sociedad en la que hay gente blanca, negra, asiática y que todos somos humanos es mentir.
Diría que el discurso de la negación de que todos somos seres humanos sí que está en el debate público.
Pero eso es una parte de la sociedad que no sabe aceptar más que su propia realidad y eso me da pena. Creo que a muchos les vendría bien enfrentarse a otras realidades en su día a día más allá de su plato de lentejas. Tener una mira tan pequeñita es una pena.
Este disco tiene una imagen visual relacionada con el fuego. El fuego puede ser purificación o rabia y destrucción. ¿Qué fuego es este?
Para mí el fuego es un poco las hogueras de San Juan, el acabar el curso y echar los apuntes a la hoguera de San Juan. Es el inicio de una nueva etapa, un nuevo momento vital, pero no tengo intención de destruir nada.

"Yo me siento muy vasca, me encanta la ikurriña, pero ni eso me ciega ni voy a negar jamás al catalán, al andaluz o al murciano"

¿Cómo de cansada está de que le preguntemos por su salida de La Oreja de Van Gogh?
Mucho. No estoy cansada de hablar de mi vida, porque hablar de La Oreja de Van Gogh es hablar de mi vida. Nunca rehúso ninguna pregunta. Lo que me molesta es que se me pregunte por puro y duro amarillismo, por alimentar el clickbait sin ningún respeto. Eso es lo que no quiero alimentar.
Supongo que sabe que preguntarle por lo cansada que está era la forma de introducir el tema de su salida de La Oreja. ¿Cómo se ha transformado su sentimiento en este tiempo?
Pues las cosas se van colocando, las lagunas van desapareciendo. Te voy a ser sincera, yo el día que salí de allí puse el foco en otro lugar, en lo que realmente me importaba. Con esto no es que no me importe mi pasado, pero no me voy a quedar anclada en algo que ya no tengo ni forma parte de mi vida actual. Y no hablo solo de lo artístico, hablo de la vida en general. Yo me levanto por las mañanas y mi vida continúa. Tengo un hijo, tengo familia y unas inquietudes artísticas.
Aún así me parece difícil salir de ahí con todo lo que se creó a su alrededor y después de dos décadas entregadas a un grupo. No sé si hay algo similar al síndrome de Estocolmo.
Sí, claro que lo hay, he tenido que desacostumbrarme a casi 20 años en un entorno rodeada de una gente que ya no está. Pero es que la vida son etapas y hay que afrontarlas. He tenido rabia, claro que la he tenido, y he escrito una canción sobre ello. Cómo no me va a doler lo que pasó, cómo no me voy a enfadar, pero me niego a quedarme anclada en eso. Ya he pasado etapas de mi vida anclada en dolores y nunca me han llevado a nada bueno.
¿Su filosofía actual es la que canta en 'Ruido': 'Buscando ser un alma libre / Voy a hacer caso a mis sentidos'?
Siempre lo ha sido y en el fondo yo lo sabía. Porque hay veces que estás en un sitio y estás incómoda sin saber por qué. Igual es que no quería estar ahí y no me atrevía a escucharme. Te hace hasta ponerte enferma, quizás tu cuerpo te está diciendo que algo no está bien.
No me estará diciendo que eso es lo que sentía en La Oreja de Van Gogh.
Evidentemente no desde el principio, pero en la última etapa sí. En 17 años ha habido de todo. No existe ninguna relación con 17 años idílicos, sin una discusión o una desavenencia. ¿Vamos a manejar el nivel de hipocresía de decir que todo era idílico? Porque asumir eso es terrible. Ha habido muchos momentos de no estar de acuerdo porque éramos cinco personas con sentires, contextos y entornos distintos. La mayoría de las veces lo recondujimos y llegamos a acuerdos. Es como la vida misma.
Quizás eso está relacionado con el tipo de relaciones humanas que queremos tener. ¿Hemos llegado a un punto en que todo tiene que ser idílico, perfecto y si no se rompe?
Es que vivimos en el mundo de la imagen, de lo que proyectamos, pero ¿cuánta verdad hay detrás? Cada vez menos. Cada uno vive la vida como quiere, pero yo intento mantenerme alejada de eso. Creo que cuanto más honesta seas contig misma, mejor vas a vivir. Claro que no es fácil ser fiel a una misma en un mundo que dicta otras normas.
¿En qué sentido?
Yo es que aquí he sido una privilegiada porque he tenido una realidad desde el principio muy poco habitual, pero creo que también me he ganado ciertos respetos. Pocas personas que hayan trabajado conmigo te dirán que les he tratado mal y me siento orgullosa de ello. Siempre he intentado hacer bien mi trabajo, ser respetuosa y amable, pero he puesto límites. Nunca he tragado con todo y he tratado de ser coherente. Como sigo intentando ahora. Y eso creo que tiene recompensa.
¿Cómo se conjuga ese ser coherente en un sector con tanto exposición como el de la música?
Pues hay momentos donde te tambaleas y donde dudas y te hacen dudar, más en esta edad con este momento medio premenopáusico. Hay un momento en el que la imagen que te devuelve el espejo es que has envejecido. Asumir eso no es fácil porque vivimos en una sociedad obsesionada con la juventud. Más cuando estás expuesta.Y a mí nadie me ha presionado para que bajara unos kilitos, pero yo sí lo he hecho en algún momento. Ahora cuando me miro en el espejo veo que estoy envejeciendo, pero por salud mental prefiero aceptarlo y trabajarlo aunque cuesta.
Aunque no haya una presión concreta, ¿hay una inherente especialmente hacia las mujeres con esa juventud?
Pero por supuesto que sí y así acabamos cosificándonos nosotras mismas. Como ahora parece que para conseguir likes hay que hacerse fotos medio en pelotas, acabamos pasando por el aro y nos la sacamos. Me niego a que para estar guapa o para que alguien te lo diga tengas que mostrarte ya toda. Acepto a quien se despelota desde la libertad, pero ¿esa libertad es real? ¿Estás tomando esa decisión porque es tu cuerpo y haces lo que quieras él? ¿O por responder a lo que el sistema quiere de ti?

"Me niego a que te tengas que mostrarte toda y hacerte fotos medio en pelotas para que alguien te diga que estás guapa y tener más likes"

Creo que ese es el gran debate sin respuesta desde hace una década.
Claro, yo soy de las que creen que en tu cuerpo, tú decides. Ahora bien, que sea verdad que decides tú. Porque creo que no hay mucha reflexión al respecto.
Antes hablaba del posicionamiento ideológico como artista, ¿siente que en los últimos tiempo se les presiona para posicionarse ideológicamente?
Hay algo de eso y de lo que te decía antes de la utilización que se va a hacer de eso. Eso es terrorífico porque en el fondo no te importa lo que piensa esa persona. Yo defiendo que los artistas tenemos un altavoz y una responsabilidad de dar ejemplo. Igual que los deportistas, sobre todo los futbolistas. Y no puede ser todo discursos, tiene que haber acciones. Estoy muy cansada de escuchar discursos políticos y nada más. Yo trato de ser coherente de palabara y de acción con quien soy. Entiendo que haya artistas que cuando se juegan su pan o su prestigio se echen para atrás, pero si quienes lucharon por nuestros derechos laborales en las fábricas lo hubieran hecho no los tendríamos. Y esa gente no tenía para llevar de comer a sus casas y no cedieron. Uno de los mayores problemas de esta sociedad es que cada vez la gente se implica menos en nada, nos nos mojamos por nada ni por nadie. Solo cuando nos llega el agua al cuello.
Creo que ahí le tira su infancia en una zona industrializada del País Vasco.
Es que nuestros contextos nos definen, claro. Por eso para mí es importante todo el tema de la memoria histórica. No podemos olvidar cómo se han conseguido determinados derechos ni cómo hemos llegado a esta sociedad de bienestar porque sino se va a la mierda. Se lo debemos a quienes consiguieron traernos aquí. Porque si olvidamos, como ahora, volveremos a caer en errores terribles y genocidas. Todo el mundo señaló la maldad del nazismo, pero es que estamos otra vez ahí y parece que nos parece bien.
¿Se banaliza?
Claro que sí, porque además hay un interés por banalizarlo y por crear miedo. Porque el miedo hace que la gente se haga pequeño, no se posicione políticamente, no se moje... Todo sin atender a la realidad.
El otro día la escuchaba conectar precisamente esto con el discurso que hay hoy sobre ETA, con el volver a hablar de la banda terrorista.
Sobre ETA y sobre otros muchas cosas, claro que sí, porque se prefiere generar miedo y ruido. No niego que pueda haber gente que tema una vuelta de ETA. Yo soy la primera que no quiero que suceda, pero confío en los pactos y, esté más o menos de acuerdo, veo que las personas que han representado a ETA políticamente están en otro lugar y tienen otros discursos. Por qué voy a dejar de creer en eso y por qué vamos a volver a generar esa duda. Porque quieren generar ese miedo y esto me parece terrorífico. Estados Unidos con Trump es el reflejo más claro de esto.
¿Cuáles son sus banderas ideológicas?
Siempre he creído las banderas nos dividen, pero las mías hablan de diversidad, cultural e identidad. Porque la identidad es un tesoro que hay que cuidar. Me encantaría que hubiera una bandera que aunara todos esos tesoros y no tanto aferrarnos a las que nos segregan. Yo me siento muy vasca, me encanta la ikurriña, pero ni eso me ciega ni voy a negar jamás al catalán, al andaluz o al murciano. Porque un poquito más grande que Euskadi es España. Y aún más grande Europa. Y aún más grande el mundo. Ya nos lo advirtieron los romanos con su divide y vencerás. Es muy triste que siga funcionando eso.

LA ÚLTIMA...

P. ¿Cuál es la pregunta más impertinente que le han hecho? ¿Y qué respondió?

R. Siempre me ha parecido muy impertinente la gente que viene a hablar conmigo sin saber quién soy. Me ha pasado en solitario y con La Oreja. Es una falta de respeto.