"Ir, ver y contar la realidad, eso es lo que distingue al periodista de la Inteligencia Artificial (IA)" a día de hoy. Ser capaz de contextualizar un hecho, separar la verdad de la mentira o fiscalizar al poder son aspectos esenciales de una profesión que se enfrenta a un complejo proceso de adaptación a la realidad social y tecnológica actual, ha destacado el director de EL MUNDO, el periodista Joaquín Manso, durante su intervención en la mesa redonda 'Estrategias de los medios de comunicación para adaptarse al nuevo paradigma', organizada por el Ayuntamiento de Málaga en el marco de las II Jornadas sobre Comunicación Institucional Local.
Este cambio de modelo derivado de los avances tecnológicos que se han producido en los últimos años, entre ellos, la democratización de los teléfonos inteligentes y, más recientemente, con la irrupción de la IA, cuya utilidad es un hecho, ha obligado a la prensa tradicional a adaptarse a marchas forzadas a las demandas y necesidades de un ciudadano sobreestimulado informativamente, que a diario recibe cientos de inputs tanto a través de las redes sociales como de canales que poco o nada tienen que ver con los medios tradicionales.
Para Joaquín Manso, hasta la popularización de los dispositivos inteligentes, "la información se consumía conforme a un patrón muy sencillo: las cosas pasaban por la mañana, se elaboraban por la tarde y se consumían al día siguiente". Los periódicos transmitían las informaciones como "un producto cerrado que tenía un comienzo, un planteamiento y un desenlace", mientras la radio se centraba principalmente en la opinión, y la televisión en el entretenimiento. Pero "este paradigma tan ordenado se vino abajo en 2007 con la llegada de los smartphones", ha precisado.
A partir de entonces, desde cualquier lugar del mundo se puede hacer una fotografía o un vídeo y contar al lo que está pasando. A partir de ahí, "el ciudadano, razonablemente empoderado, comenzó a demandar información al mismo tiempo que se producía y la conversación publica comenzó a conducirse de manera diferente". Todo esto es, a su juicio, lo que ha provocado la "auténtica revolución" en los medios de comunicación.
Este cambio de modelo presenta aspectos negativos para los medios de comunicación, pero también positivos. Así, ante un cada vez mayor volumen de información, "el ciudadano empezó a tener más dificultades para fijar la atención en los contenidos informativos", lo que ha provocado un impacto negativo sobre la credibilidad de las noticias publicadas y de algún modo "ha devaluado nuestra capacidad de influencia".
Las funciones principales del periodismo se han resentido, ha lamentado Manso que, no obstante, se ha mostrado optimista, ya que siguen siendo vitales funciones de gran utilidad social, como lo son "separar la verdad de la mentira, fiscalizar el ejercicio del poder o explicar la realidad compleja al ciudadano conforme a una escala de valores que identifica a un proyecto editorial". Por otro lado, ha precisado, "nunca habíamos tenido la oportunidad de ser tan creativos a la hora de plantear nuestras historias como lo somos hoy. Todas estas posibilidades nos la da el entorno digital".
Este fue, ha dicho Manso, "el primer gran cambio de paradigma de este siglo". "Pero, casi sin darnos tiempo a recuperarnos de él, ya tenemos aquí, a la vuelta de la esquina, el siguiente, que viene de la mano de la Inteligencia Artificial".
Su popularización "va a cambiar de arriba abajo tanto los patrones de consumo de información como los de producción de información", ha indicado el director de EL MUNDO, que se ha mostrado confiado en que este nuevo modelo no afecte de manera esencial a la utilidad social de la prensa.
Y, ante unas herramientas tecnológicas que hoy están prácticamente al alcance de cualquiera, que permiten crear imágenes, audios y textos que distorsionan la realidad o que, incluso, la falsean, el papel de los medios de comunicación es crucial para identificar la verdad, ha recalcado Manso.
En contraste con el hecho de que la credibilidad periodística no está pasando por su mejor momento, "las métricas indican que también se nos lee más" y esto se debe, en opinión del periodista, a que hay informaciones que sólo se pueden encontrar en los medios de comunicación que elaboran auténticos periodistas.
En relación al riesgo de polarización, Manso ha defendido que los medios tienen "derecho a posicionarse" con respecto a la actualidad y no tienen por qué renunciar a ello, aunque este posicionamiento debe estar acompañado de un ejercicio de responsabilidad y marcado, sobre todo, por el respeto a los hechos. "La verdad es el límite", ha indicado.
Durante el encuentro, en el que ha partipado también el director de El Confidencial, Nacho Cardero, y el director del diario Sur,Manuel Castillo, bajo la moderación de Jesús Gómez, director de Comunicación de la Diputación de Málaga, se han abordado también cuestiones como la dificultad de la prensa tradicional para atraer a un público joven, la polarización de la sociedad y su reflejo en los medios de comunicación o cómo el cambio de algoritmo de búsqueda de Google pone en riesgo la publicidad por alcance en la que muchos medios tienen una vía importante de financiación.
Para el director de Sur, hoy "todo el mundo comunica y la prensa tiene el difícil reto de hacerse escuchar entre todo ese ruido". A su juicio, los medios de comunicación han sabido adaptarse con éxito a los cambios. "Con la llegada de internet nos equivocamos por una cuestión de soberbia, pero en general, nos hemos adaptado bien".
Ha defendido, igual que Manso, el papel de la prensa en la supervisión del poder político: "Jugamos un papel muy importante -ha dicho- y como ejemplo, sólo recordar que todos los casos de corrupción de los últimos años los ha desvelado la prensa".
Nacho Cardero, director de El Confidencial, un periódico que nació siendo exclusivamente digital, ha incidido en que "un país vale lo que vale su prensa" y ha lamentado la desafección que se observa de un tiempo a esta parte en el ciudadano con respecto a los medios de comunicación, especialmente en los jóvenes. Aunque, como sus compañeros directores, ha defendido la necesidad de la prensa. "Cuando se reciben tantos inputs es necesario alguien que los interprete: por eso -ha recalcado- somos más necesarios que nunca".
Para Cardero, la incorporación de la IA a la sociedad de la información no supone un "cambio de paradigma al uso, sino un cambio brutal" como si cayera "una bomba atómica" en el ecosistema periodístico.
