EDITORIAL
Editorial

La responsabilidad de la ministra

Los médicos tienen razón en sentirse infrarrepresentados en una negociación que ha priorizado a los sindicatos de clase

Manifestación de médicos en Palma de Mallorca.
Manifestación de médicos en Palma de Mallorca.EFE
Actualizado
Audio generado con IA

La huelga de médicos que arrancó ayer en toda España, y que se prolongará hasta el viernes en esta primera fase, sitúa a la ministra de Sanidad, Mónica García, en el centro del conflicto. Tras años de deterioro del sistema, y después de los paros que en diciembre supusieron el aplazamiento de cientos de miles de consultas externas e intervenciones quirúrgicas, la ciudadanía se enfrenta a nuevas dilaciones. Lejos de responsabilizarse del problema, la ministra culpa a los sindicatos médicos, que se sienten apartados en favor de los intereses que unen al Gobierno con CCOO y UGT, y señala a las comunidades autónomas como principales gestoras de la sanidad. El perjudicado es el ciudadano.

De momento, el seguimiento fue desigual: las CCAA apuntaban a una media del 10-20%, mientras que los convocantes lo elevaban al 85-90%. Los servicios mínimos estipulados son altos, como es lógico. En todo caso, la huelga apenas tiene precedentes en las últimas décadas -hay que retrotraerse hasta 1995, con Felipe González, para hallar un año en el que se vivieron 48 días de paro-, y pone además de manifiesto la decepción que ha supuesto la medida estrella de García: un nuevo Estatuto Marco que, después de tres años de negociaciones, no cuenta con el apoyo de la profesión médica y que, como el resto de iniciativas del Gobierno, tendrá complicado reunir los apoyos necesarios en el Congreso. El visible declive de la sanidad española en los últimos años merece un impulso y una financiación acordes a la importancia capital de este servicio público, en vez de propuestas sin consenso y que no servirán para resolver los problemas estructurales.

Es llamativo que García, una ministra que pertenece al colectivo médico y que hizo bandera en la calle de la lucha por los derechos de sus colegas, afronta ahora a una serie de huelgas que perjudicarán a un gran número de pacientes. Los parones, impulsados por los principales sindicatos médicos, se prolongarán una semana al mes durante cinco meses, hasta junio.

El colectivo médico exige mejoras salariales, jubilación anticipada y una reducción de las guardias mayor de la que ofrece el Ministerio. Algunas de las reivindicaciones que plantean son difíciles de atender, y la gestión de los poderes públicos debe atender al sistema en su conjunto. Sin embargo, los médicos tienen razón en sentirse infrarrepresentados en una negociación que ha priorizado a los sindicatos de clase. Además, la fuga de talento y la falta de doctores en numerosas regiones son problemas reales que nos afectan a todos.

La sanidad es un pilar del Estado del bienestar y los médicos destacan entre los profesionales más valorados. Si la huelga se enquista, la población mirará al equipo de García como máximo responsable.