Cómo no iba a fracasar el golpe si su esquema operativo plagiaba el trazo de una viñeta cómica de Forges. La primera certeza que va perfilándose a medida que se despeja el humo de esta desclasificación es que el país de las asonadas decimonónicas ya solo sabía repetirlas como farsa. En cuanto a la segunda, la albergábamos pero ahora la reverenciaremos: Juan Carlos I (JCI, diría Gistau) se comportó como el demócrata providencial que los historiadores serios ya nos advertían que había sido. De hecho, en los papeles de aquellos salvapatrias de garrafón queda aún mejor que en los libros: ahora sabemos que los propios golpistas culparon enseguida al "Borbón" del fracaso de la intentona. Los que no habíamos nacido en aquel febrero ahora limpiaremos el retrato de su anciano padre hasta que de la lámina empañada por el crepúsculo de su ejecutoria emerja el héroe cristalino.
Si al Gobierno le movía alguna aviesa intención aireando estos archivos ya podemos concluir que el plan le ha salido al revés: ahora más españoles anhelarán el regreso del rey que preservó esta democracia que hoy está degradando el presidente bajo cuyo mandato fue desterrado. Empezando por esos jóvenes que, al decir de doña Elma Saiz, infestan las aceras de España cantando el Cara al sol. Himno, por cierto, antimonárquico.
El otro propósito del plan, el puramente distractivo, sí ha sido alcanzado, según prueba esta columna y todas las horas de tertulia que se dedicarán al 23-F y no al hoy agónico de Pedro. Quizá por eso, y por blasonar de su salud cardíaca, compareció este miércoles bajo la bóveda tiroteada por Tejero con rostro relajado, impostando el nuevo tono cañí que ahora ensayan sus ventrílocuos.
La renovación del contrato de la maquilladora ha sido un acierto: presentaba más disimulados los costurones malares a la altura del hueso cigomático, si bien la frente y la nariz le brillan todavía en exceso. Mala señal, la de la napia brillante, en un personaje que como aquel títere italiano debe su reputación a la mentira.
Reviso por contraste la foto del Emérito con Herrera de hace semana y media. JCI ya se nos antoja a punto de levantarse de la silla de ruedas para repetir su orden a Milans del Bosch: "Hoy, más que nunca, estoy dispuesto a cumplir el juramento a la bandera. Te ordeno que retires todas las unidades que hayas movido. Quien se subleve está dispuesto a provocar, y será responsable de ello, una nueva guerra civil".

