El martes el presidente estadounidense, Donald Trump, calificó al fallecido Jamal Khashoggi como "extremadamente polémico" y añadió: "A mucha gente no le caía bien ese señor del que hablan; ya les cayera bien o mal, pasaron cosas, pero él (el príncipe) no sabía nada al respecto".
El "príncipe" al que se refería era el saudí Mohammed bin Salman, conocido a lo Cristiano Ronaldo con sus iniciales MBS, que se sentaba sonriente en ese momento a su lado en el Despacho Oval. El "pasaron cosas" entiendo que es una referencia al estrangulamiento y desmembramiento del "polémico" Khashoggi. El "no sabía nada" (el "príncipe" respecto "al respecto", que es el "pasaron cosas" o más bien cosas que pasan) era un desmentido de Trump a sus servicios de inteligencia, que en 2021 determinaron que todo hacía indicar que MBS había dado la orden de asesinar a Khashoggi.
En esta reunión de la infamia, en la que el culpable casi se disculpaba y el anfitrión negaba que hubiera un culpable, MSB calificó de "enorme error" y de "muy doloroso" el asesinato del disidente. Todos nos equivocamos le faltó decir a su alteza. Pero Trump sí sabía quién se equivocaba. Lo dejó claro cuando una reportera acreditada en el acto lanzó una pregunta comprometida al príncipe acusándola de poner a su invitado en "una situación embarazosa".
Contacto con Martin Baron, ex director del Washington Post, periódico en el que escribía Khashoggi, para conocer su opinión de lo sucedido en la Casa Blanca. Amablemente me permite citarle:
«Es una vergüenza lo que ha dicho Trump. No mostró ningún respeto por la vida humana, ninguna consideración por un hombre asesinado por agentes saudíes simplemente por expresar sus opiniones", dice Baron. "Llegó incluso a sugerir que Khashoggi tal vez merecía su muerte porque era controvertido y a algunas personas no les gustaba. La persona a la que menos le gustaba Jamal Khashoggi era Mohammed bin Salman. Por eso dio la orden de matarlo. Su cuerpo fue descuartizado en el consulado saudí de Estambul. Encima, luego el Gobierno saudí mintió sobre lo sucedido". Y finalmente añade: "Las palabras de Trump son las más crueles, reprochables e inmorales que he oído jamás a un presidente".
A Baron, de 71 años, he tenido la oportunidad de entrevistarlo en un par de ocasiones y siempre ha sido generoso conmigo. Sabe muy bien lo que es lidiar con quienes mandan, pero nunca había visto algo parecido en su país. Baron ha sido el director de periódicos más influyente de su generación y bajo su mando sus cabeceras han ganado 17 premios Pulitzer. Antes del Post, dirigió el Miami Herald durante la crisis diplomática del niño balsero Elián González y el Boston Globe, donde lideró el grupo de investigación Spotlight, que reveló el encubrimiento durante décadas de la Iglesia católica de los casos de abusos sexuales cometidos en Massachusetts. La adaptación cinematográfica del caso, titulada Spotlight, ganó el Oscar a la Mejor Película en 2015.
En nuestro último encuentro en Madrid me contó cómo era lidiar con Trump cuando se cabreaba con una información que daba su diario recordando una llamada concreta.
"Sólo puedes escuchar, porque él habla todo el tiempo. No escucha. Empezó diciéndome lo mal que le habíamos tratado, que le habíamos retratado como si fuera un niño. Luego me dijo una serie de palabras que nunca esperas que diga un presidente de EEUU. Me sorprendió y continuó hablando de una reunión que había tenido con el primer ministro indio Modi, de lo genial que era él, de cómo había derrotado a los Clinton, de cómo había vencido a la familia Bush, que la economía iba bien gracias a que él era presidente y de muchos más logros imaginarios. Cuando terminó, le di las gracias por llamar y compartir su punto de vista conmigo. Así acabó la conversación".
Que Trump detesta a los periodistas no es algo nuevo, el problema no es la animadversión en sí, algo tolerable incluso asumible en cualquier país democrático, sino la irresponsabilidad que conlleva. Baron ya había anticipado en la página 290 de sus estupendas memorias al mando del Post (Frente al poder, Ed. La Esfera de los Libros, 2024) las consecuencias de esta actitud.
"El asesinato de Jamal Khahoggi fue seguramente inevitable después de que Trump mostrara una total indiferencia por la seguridad de los periodistas de Estados Unidos. Peor aún, en realidad. La retórica de Trump había incitado a sus seguidores a ir contra los periodistas durante bastantes años".
Escribió esto en relación a su primer mandato. Lo que viene puede ser mucho peor.

