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El 'regreso' del Marqués de Portago, el primer piloto español que corrió con Ferrari

Este miércoles se subasta en París el último coche de este aristócrata amante de los desportes de riesgo y que murió con solo 29 años. Es un Ferrari 250 GT LWB Berlinetta de 1956 que podría alcanzar los 13 millones de euros.

El 'regreso' del Marqués de Portago, el primer piloto español que corrió con Ferrari
RM Sotheby's
Actualizado

Pocas veces existe la posibilidad de hacerse con un trozo de historia sin robarlo. El 28 de enero, en el número 99 de la Rue Rivoli de París, será posible... y muy cerca del museo del Louvre. La empresa RM Sotheby's organiza una subasta de coches clásicos europeos. Entre los 97 lotes a la venta, uno acapara todas las miradas.

RM Sotheby's

Se trata del último coche que compró Alfonso Cabeza de Vaca y Leighton, Marqués de Portago (1928-1957). Se trata de un Ferrari 250 GT LWB Berlinetta de 1956, carrozado en aluminio por Scaglietti con diseño de Pininfarina y construido para competir en la categoría Gran Turismo (GT). Biplaza, tenía un motor V12 con 240 CV y gracias a un peso de solo 1.050 kilos, alcanzaba una velocidad máxima de 252 km/h.

Victoria en el Tour de France de 1956

Es con el que en septiembre de 1956 y con el número 73, el piloto español se alzó con el triunfo en el Tour de Francia, una durísima carrera de 5.800 km (contando los enlaces) que incluía pruebas de velocidad en circuitos (Le Mans, Reims o Montlhéry) y tramos cronometrados en carreteras de montaña.

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Ese año se disputó entre Niza y París. De los 103 coches que tomaron la salida, sólo llegaron 37, con Portago por delante del Mercedes 300SL 'oficial' de Stirling Moss. El éxito hizo que, a partir de entonces, este modelo se conociera como Ferrari 250 GT 'Tour de France' o TdF y se convirtiera en uno de los más deseados de la competición.

Grande de España

Portago, grande de España, era ahijado de Alfonso XIII, de ahí su nombre. Sus amigos y compañeros de circuito le llamaban Alfonso de Portago o 'Fon de Portago'. Pasó su infancia entre Madrid y Biarritz (Francia) cuando estalló la guerra.

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Era alto, guapo para los estándares de la época, cosmopolita, play boy, rico, monárquico, antifranquista, muy atractivo para las mujeres y, sobre todo, un gran deportista. Antes había probado fortuna en el tenis, el golf, el polo, la hípica, hasta el bobsleigh. Casi al mismo tiempo que firmaba con Ferrari, montó un equipo español para competir en esta especialidad en la Olimpiada de Invierno de 1956. El diario francés L'Equipe le bautizó como 'El rompehuesos número 1 del deporte europeo'.

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En 1953 se había subido por primera vez a un coche de competición en la Panamericana de México y le gustó tanto la experiencia que se compró un Ferrari 250 MM Vignale barchetta y empezó a correr los grandes premios de la época: Los 1.000 km de Buenos Aires, Sebring (Florida), Le Mans (Francia), Reims (Francia), Nassau (Bahamas), Silverstone (Inglaterra), Caracas (Venezuela). Su nombre empieza a sonar y, como además gana, Enzo Ferrari se fija en él.

Ficha por Ferrari

Y con 27 años, el Marqués de Portago se convierte en el primer español piloto oficial de la Scuderia Ferrari, aunque reconocía que fue posible al comprarse él los primeros coches. «Si hubiese tenido que buscar un sponsor me habría costado más años llegar al equipo Ferrari. Tuve suerte de tener el dinero suficiente, aunque no soy inmensamente rico. En esos años estaba permanentemente endeudado». Los coches de Portago eran casi siempre Ferrari, aunque también tuvo un Maserati y un Osca.

En menos de tres décadas, Portago vivió a toda velocidad. Era rico, caprichoso y gamberro, pero también apasionado, valiente, arriesgado, elegante y educado, características que lo hicieron muy atractivo para las mujeres. Se había casado a los 21 años con la estadounidense Carroll McDaniel, con la que tuvo dos hijos. Entre ambos pequeños conoció a la estadounidense Dorian Leigh Parker, considerada la primera top model, con la que tuvo otro hijo. En 1956 tenía una nueva novia, la actriz Linda Chistian a la que la revista Life llamó 'la bomba atómica', chica Bond y madre de Romina Power.

Con Gary Cooper en el GP de la Habana de 1957
Con Gary Cooper en el GP de la Habana de 1957ALAMY

Accidente mortal

Portago no se separaba de ella y estaba muy cerca de él cuando, corriendo la Mille Miglia de 1957 como piloto Ferrari, un accidente acabó con su vida, la de su copiloto -el periodista estadounidense Edmund Nelson- y 11 personas del público, lo que llevó a que la carrera se prohibiera. Actualmente se celebra como prueba de regularidad de coches clásicos.

La España franquista ignoró a Portago, pero en el resto de Europa mantiene su aureola de héroe y la prensa francesa lo llego a llamar 'el James Dean español'.

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Hasta 13 millones de euros

Por eso la expectación que ha despertado la subasta de su Ferrari más laureado, que podría alcanzar un precio de 13 millones de euros. Además, ha sido celosamente guardado por sus únicos cinco propietarios en 70 años.

Tras la muerte del marqués, lo adquirió uno de sus amigos, el británico Keith Schellenberg, un excéntrico millonario que lo lo conservó hasta 1983. En 1992 lo compró el coleccionista mexicano Lorenzo Zambrano que lo restauró completamente y recupero su palmarés pero en concursos de elegancia, como las ediciones de Pebble Beach en 1994 y 2004. A la muerte de Zambrano se subastó su colección y el actual propietario lo ha mantenido oculto durante 23 años. Lo que, sin duda, ha aumentado el interés por un coche que combina historia y leyenda.