Cuando Ferrari empezó a cotizar en Bolsa en 2015, los mercados y muchos analistas dudaron del potencial de la empresa -con fuertes raíces familiares y un componente muy emocional- para aspirar al éxito bajo criterios financieros más objetivos y con un escrutinio público mucho mayor.
Diez años después, los resultados comerciales y financieros indican que las sospechas eran infundadas. La gama de modelos sigue creciendo, hay coherencia en la toma de decisiones y la experiencia tecnológica continúa expandiéndose, ahora con la presentación de su primer vehículo 100% de baterías, el Elettrica.
Multiplicar por 10 el valor de la acción
Aparte, si los títulos de Ferrari se estrenaron a un precio de 43 euros, han llegado a valer casi 10 veces más, con una capitalización superior a los 70.000 millones de euros en su mejor momento. Solo desde comienzos de 2023, la acción ha doblado su valor.
Por eso, en la sede de Maranello esta semana se respiraba optimismo, aunque la marca enfrente un futuro no tan propicio para fabricantes de superdeportivos repletos de cilindros y testosterona.
Nueva fábrica y pista de pruebas
Desde 2015, se han invertido 6.500 millones de euros para adquirir, modernizar y mantener activos físicos como propiedades, edificios, tecnología o equipos; se han lanzado 42 nuevos modelos o derivados (14 en los últimos tres años); se han registrado 883 patentes y la plantilla ha pasado de 3.000 a casi 6.000 personas.
En cuanto a infraestructuras, el e-Building se inauguró este verano. Alberga una moderna línea de montaje altamente flexible -se pueden producir coches de todas las tecnologías- y sostenible. Para esto último, cuenta con 3.000 paneles solares en la cubierta, capaces de generar 1,3 MW de energía, también se aprovecha el agua de lluvia y se reutiliza hasta el 60% de la energía en los ciclos de producción. A ello hay que añadir la nueva pista de pruebas e-Vortex. Con un trazado de dos kilómetros, servirá para probar los coches con mayor facilidad al salir de la línea de montaje.
Objetivos de 2026 ya alcanzados
Tan solo tres días después de su inauguración, Ferrari celebró su Capital Market Day (CMD). En el evento, el presidente ejecutivo del Consejo de Administración, John Elkann, anunció que «el legado de Enzo Ferrari seguiría siendo respetado a todos los niveles». Esto incluirá, por ejemplo, un centro de formación avanzado, que se llamará M-Tech Alfredo Ferrari y está previsto para 2029. Es decir, cuando se cumple el centenario de la Scuderia Ferrari, creada antes del inicio de la producción de coches de calle y que arrancó en 1947, específicamente para financiar el equipo de carreras.
Benedetto Vigna, el CEO, fue menos romántico y más concreto. «En 2022, dije que el plan hasta 2026 era ambicioso, pero lo hemos cumplido en todos los niveles y un año antes de lo previsto», se regocijó ante inversores, clientes y periodistas.
Tres pilares centrales
Luego, declaró que el camino a seguir se basa en tres pilares:«Consistencia (en innovación, imagen y competición), Agilidad (para reaccionar a las fluctuaciones del mercado) y Respeto (por el medio ambiente y las personas). Solo dos años después del final de la II Guerra Mundial, Enzo Ferrari dijo que fabricaría un motor V12 —solo existía uno entonces, de la estadounidense Packard, y no duró mucho— y recibió muchos comentarios escépticos, pero hoy el motor V12 sigue pasando por esas históricas puertas de Maranello. Tras cuatro años en la empresa, que se me han pasado vollando, estamos muy bien preparados para el futuro y a la vanguardia de la innovación. Y lo dice alguien que pasó dos décadas en el sector de la innovación tecnológica», aseguró.
Porque antes de llegar a Ferrari, Vigna (licenciado en Física Subnuclear) fue presidente del Grupo de Sensores, Analógicos y MEMS en STMicroelectronics. Además, durante su carrera presentó más de 200 patentes, es autor de numerosas publicaciones y estuvo en los consejos directivos de varios programas financiados por la UE y de centros de investigación asiáticos y estadounidenses de renombre mundial.
Hasta dos años de espera
Pero la estrategia de ventas de Ferrari es compleja, ya que implica controlar constantemente la escasez de suministro, explicaba su director general: «Para mantener la exclusividad, necesitamos gestionar el equilibrio entre la oferta y la demanda. No queremos tener demasiados coches en circulación, pero tampoco podemos agotar la paciencia y la pasión de nuestros clientes. Por eso, creo que el tiempo de espera para un nuevo Ferrari debería ser de entre 20 y 24 meses».
Dentro de ese esquema, las ventas anuales han crecido sin dispararse. Tras superar las 10.000 unidades por primera vez en 2019 (10.131), saltaron a 11.151 coches en 2021, por 13.663 en 2023 y 13.752 un año después. Es la fórmula Vigna: «Mayor variedad de modelos, pero mucho control sobre la producción».
Previsiones conservadoras
El objetivo de este año es lograr unas 14.000 matriculaciones, con ingresos de 7.100 millones de euros (+6,3%) y un beneficio operativo de 2.060 millones (+6,4%), por encima de lo previsto. Para finales de la década, la meta es alcanzar los 9.000 millones de facturación con 2.750 millones de beneficio operativo. Es decir, un margen del 30%, que estaría solo un punto por encima del que se alcanzará este ejercicio.
Y eso no fue muy bien recibido por los analistas, a pesar de que aumentarán considerablemente el pago de dividendos (3.500 millones entre 2027 y 2031), tienen planes muy agresivos de descarbonización y las últimas previsiones financieras que se hicieron han sido superadas.
Objetivo de electricos reducido a la mitad
Por encima del resto, se cuestiona la revisión a la baja en la previsión de producción de eléctricos para 2030, fijada en el 20% por el 40% que se estimó en 2022. El resto de las ventas serán, a partes iguales, de automóviles de combustión (que doblarían su cuota) e híbridos. «No es que no confiemos en nuestra capacidad para fabricar coches de calle con el ADN de Ferrari, sino que simplemente somos conscientes de que el mercado de los superdeportivos eléctricos necesitará más tiempo para madurar», aseguró Vigna. Porque no falta músculo en I+D+i: en 2024, Ferrari registró cinco veces más patentes que en 2021.
Caida del 18% en Bolsa
Además, el CEO justificó la estrategia cautelosa hasta 2030 «en la gran volatilidad geopolítica e incertidumbre en el mercado» y negó que sea una estrategia en el sentido de prometer menos para superar luego las cifras. «Debemos asegurar un crecimiento constante y cumplir nuestros objetivos», añadió.
Dicho lo cual, la Bolsa respondió con crudeza. El jueves, los títulos de Ferrari perdieron un 14,6%, hasta los 358 euros, en la que supone su mayor caída desde que es una empresa cotizada. Y el viernes, volvieron a retroceder, aunque menos, acumulando una pérdida de valor del 18% en dos días.
coleccionistas
Enrico Galliera, máximo responsable comercial y de Marketing, destacó que, de los 330.000 Ferrari que se han producido hasta hoy, más del 90% aún existen. Y el futuro eléctrico respetará plenamente esta misión: ser casi eternos. En este sentido, enfatizó que entre los clientes del Elettrica «se incluirán algunos de los actuales y muchos que nunca se habían planteado un Ferrari porque existe potencial para este nuevo grupo, dado que la edad promedio de los 180.000 usuarios que tienen en todo el mundo se mantiene estable en 52 años».
Otros datos también respaldan la estrategia comercial. Por ejemplo, la cifra de coleccionistas ha aumentado un 45% desde 2022 y el número de coches que poseen ha subido un 20%.
La penitencia de la Fórmula 1
En cualquier caso, Ferrari seguirá invirtiendo con fuerza en motores V6, V8 y V12 «que se mantendrán en producción durante muchos años». Estos propulsores se instalarán en los nuevos modelos que se lancen entre 2026 y 2030, a un ritmo promedio de cuatro coches al año (además de un segundo eléctrico confirmado).
¿Y en cuanto la competición? Sin duda, la meta es volver a la senda del triunfo en la Fórmula 1«porque esa es la posición natural de Ferrari. Asi que espero que las tres victorias consecutivas en Las 24 Horas de Le Mans nos inspiren y guien en esta misión», se confesó Vigna.









