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La exquisitez de las trufas de las clarisas rebeldes

Tras anunciar su cisma a la Iglesia católica, la incertidumbre sobre la continuidad se extiende sobre la congregación de las clarisas del cisma, famosas por sus trufas

Sor Myryam y sor Amanda rompieron su regla de clausura en 2016 para asistir a Madrid Fusión.
Sor Myryam y sor Amanda rompieron su regla de clausura en 2016 para asistir a Madrid Fusión.Sergio Enríquez-Nistal
Actualizado

Habemus cisma. Las monjas clarisas del monasterio de Belorado, guiadas por su madre superiora, sor Isabel de la Trinidad, dejan el abrigo de la Iglesia católica para refugiarse en el excomulgado obispo Pablo de Rojas, fundador de la Pía Unión Sancti Pauli Apostoli, organización religiosa excomulgada por no reconocer a ningún papa ni obispo desde Juan XXIII, un grupúsculo preconciliar que afirma guardar las esencias de la Iglesia. El origen poco tiene que ver con el cisma de Oriente, en el que los ortodoxos no reconocían que el Espíritu Santo procediera del Padre y del Hijo, sino solo del Padre. Las monjas clarisas han encontrado la razón de su cisma en un problema económico. Sor Isabel de la Trinidad habría pedido permiso a las diócesis de Burgos y de Vitoria para vender el convento de Belorado a un misterioso comprador por 1,6 millones de euros. Y ese "grupo económico" estaría liderado por el 'obispo' Pablo de Rojas, en opinión del sacerdote confesor de las monjas y vicario general de la diócesis de Vitoria, Carlos García Llata. Las monjas ahora se encuentran acuciadas económicamente por unas obras en el tejado y el pago de sus proveedores.

Estas monjas se hicieron previamente muy conocidas porque las trufas que salían de su obrador traspasaron fronteras. Su descubridor, el triestrellado Michelin Pedro Subijana, las catapultó a la fama. En 2016 rompieron su regla de clausura y participaron en Madrid Fusión presentando sus trufas a todo el sector gastronómico. Con sus problemas económicos actuales, las monjas se tiran 24 horas en el obrador haciendo sus trufas que exportan a todo el mundo.

Comenzaron a elaborar estas exquisiteces hace 22 años, en un momento en el que estuvieron a punto de cerrar el convento por la avanzada edad de sus hermanas. Pero, providencia mediante, ingresaron tres hermanas jóvenes procedentes del convento de Lerma. Con la savia nueva, la comunidad se revitalizó. Una de ellas ya tenía experiencia en el obrador de Lerma pero, para no hacer competencia a sus ex hermanas, se centraron en el chocolate. Dieron con la tecla. Sólo en Navidad venden 1.200 kilos sólo de trufas. Su forma de venta se profesionalizó: pedidos por teléfono, correo electrónico y tienda online.

"Nuestro secreto es sencillo. Una buena materia prima y mucha artesanía. Para nosotras no es un trabajo, es una forma de vida. Y ponemos todo el corazón", afirman desde el convento. El proveedor de las clarisas no es un proveedor cualquiera: para sus trufas emplean el chocolate de la casa francesa Valrhona, que les provee cuatro toneladas al año. Uno de los mejores pasteleros de España, Paco Torrebalanca, las asesoró en lo que necesitaban durante los primeros años. También Javier Guillén.

Además de sus trufas -tienen una con cava para navidades-, rocas y bombones, se han lanzado a ampliar mercado con el mundo sin azúcar y sin gluten. "Con el chocolate siempre se pueden hacer y aprender cosas nuevas", admiten. Con el nuevo cisma y el órdago planteado directamente al papa Francisco, un manto de incertidumbre se extiende sobre sus celebérrimas trufas.