Como si de una versión gourmet de la mítica Ruta 66 se tratase, The Champions Burger sigue con los motores encendidos y se lanza a recorrer España con su flota de food trucks. Este año, el rugido de las planchas calientes y el aroma del pan tostado se expanden en varias direcciones a la vez, como un mapa de carreteras gastronómicas que cruza ciudades, plazas y barrios. Y entre todos los destinos posibles, hay uno que esta semana se convierte en parada obligatoria para los amantes del buen comer: el recinto ferial de la Cuña Verde, en Moratalaz.
Allí, bajo las luces de neón, entre mesas largas compartidas y música en directo, la hamburguesa no es solo comida rápida: es un ritual. Algunas se visten de gala con reducciones de vino y carnes maduradas durante días; otras apuestan por el espectáculo con ingredientes imposibles, panes teñidos o salsas con nombres de pecado. Pero entre todas las propuestas que rugen estos días en Moratalaz, hay algunas que ya suenan con fuerza en cada mesa, que acumulan premios en otras ciudades y que aquí llegan dispuestas a revalidar su leyenda.
La Multiorgásmica
Una de las grandes favoritas viene de la mano del restaurante The VicBros Burger (Alicante), con un nombre que no engaña: La Multiorgásmica. Pan brioche, carne de vaca vieja madurada, chédar ahumado, cebolla caramelizada, minitorreznos, salsa especial Orgásmica, salsa Khalifa y una lluvia crujiente de beicon. Un bocado exuberante, sabroso y sin frenos, que ha arrasado allá donde ha ido: Logroño, Murcia, Alicante, Zaragoza, Siero y Gijón ya la han coronado como la reina absoluta del festival.
The Winner
La apuesta de Tokio Burger (Murcia) tampoco pasa desapercibida. Su hamburguesa busca conquistar el podio con una receta sofisticada y sorprendente: brioche pincelado con reducción The Goat (vino tinto D. O. Bullas), carne de chuletón, queso gouda, wagyu cocinado durante 48 horas a baja temperatura y caramelizado al estilo Tokio, crema de queso trufada y cecina crujiente. Ganadora en Las Rozas y con podios en Asturias, Murcia, Zaragoza y Alicante, su sabor apunta directamente al primer puesto.
LUXURIA
Y si el viaje continúa, hay otra parada que ningún carnívoro debería pasar por alto. La propuesta del restaurante The Ox (Madrid), es una declaración de intenciones desde el primer mordisco: carne de vaca y buey madurada durante más de 200 días, cecina de buey, pan brioche elaborado con grasa de buey, mermelada de tuétano, queso Monterey Jack y una salsa gochujang casera que lo remata todo con un golpe dulce y picante. Sabe a chuletón, a humo y a lujuria gastronómica sin concesiones.
Black Queen
Más atrevida aún es la de Vacarnal Burger (Madrid). Una explosión oscura y jugosa compuesta por pan brioche negro, carne black angus, cheddar rojo, costilla cocinada a baja temperatura durante 48 horas, mermelada de bacon bites, crujiente de cebolla, salsa Emmy Queen, salsa Ruta 66 y, cómo no, el famoso Polvazo Vacarnal con su inconfundible salsa rosa. Una hamburguesa que no se come: se conquista.
Royale Gold
Para los que buscan algo digno de una alfombra roja, Godeo Burger (Córdoba) trae una combinación que es pura ostentación bien entendida: pan brioche con oro comestible, carne de chuletón, queso ahumado, costillar de ternera cocinado 48 horas, bacon bits, sour cream ahumada y salsa Emmy con mermelada de bacon. Un lujo brillante que entra por los ojos... y se queda en el paladar.
carrera por el ganador
Todas estas creaciones, tan atrevidas como sabrosas, pueden probarse por 12,95 euros en el recinto ferial de la Cuña Verde de Moratalaz hasta el domingo 1 de junio. Aunque si eres de los que prefieren no dejarse llevar por la intuición, debes saber que el ganador se anunciará un día antes, lo justo para elegir con ventaja.
Desde la organización de The Champions Burger aseguran que el evento ya ha reunido a 130.000 asistentes, y esperan alcanzar los 195.000 antes de que termine esta edición, que ya se perfila como un rotundo éxito.
Moratalaz se convierte por unos días en un cruce de caminos donde confluyen talento, innovación y puro disfrute. Porque aquí no se viene solo a comer: se viene a vivir una experiencia. Con panes glaseados, toppings imposibles y carnes de origen certificado, esta competición es mucho más que un festival: es un viaje. Y en esta ruta, la mejor dirección siempre es la que lleva al siguiente bocado.





