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El Mandarín Oriental Ritz (Pl. de la Lealtad, 5) sigue apostando fuerte por su Afternoon Tea,el té de la tarde que ofrecen a diario en el Palm Court y que se ha convertido en una de las experiencias de mayor éxito del lujoso hotel madrileño. Si hasta hace unos días se servía el exquisito menú (que incluye dulce, salado, té y champán) inspirado en el nuevo Miss Dior, el icónico perfume de la marca de lujo francesa, a partir del 9 de mayo, la colaboración será con el maestro chocolatero Lluc Crusellas, considerado el mejor chef chocolatero del mundo en 2022.
Durante los próximos dos meses, el obrador del Ritz será el taller donde el catalán elaborará toda la parte dulce de la carta del Afternoon Tea, en la que el chocolate será protagonista indiscutible. Lo hará en colaboración con Irene Amat, la jefa pastelera de todo el hotel. La experiencia se podrá disfrutar en dos turnos, a las 16 y a las 18 horas bajo reserva previa (precio: 56 euros).
El maestro de tan solo 26 años ha ideado para esta parte dulce cuatro propuestas de pastel. Según Crusellas: "El primero es el tatin con manzana caramelizada, acompañado de galleta espéculos y chantilly. Luego está el xocosú con crujiente de cacao, mascarpone y café, que es una versión más chocolatera del tiramisú. También hay una tartaleta de pistacho y, para finalizar, ofrecemos una tarta de avellana y chocolate con leche".
Las creaciones del chef, que destaca por fusionar técnicas propias e ingredientes de primerísima calidad, no sólo se podrán degustar en el Afternoon Tea, los más chocolateros podrán hacerlo también en el Rincón dulce del Mandarín Oriental, donde se venderán tres tipos de cajas de bombones disponibles en cualquier horario.
Según Crusellas, la exclusiva selección que ofrecerá en el Ritz, "son sabores que gustan, que tienen punto goloso, pero que, además, se pueden moldear diferenciándolos un poco y dándoles ese lado técnico que los hace más agradables al paladar y a los ojos. Nos permite una creación interesante para hacer especialidades únicas en Madrid".
Al joven chef le gusta ir más allá en sus elaboraciones, o como él dice "correr la milla extra para que se entienda y valore el trabajo que hay detrás". Busca lograr un producto "fino, elegante, pero sobre todo sabroso, bueno para que la gente quiera repetirlo".
"Estoy muy ilusionado de llegar a Madrid con esta oferta gastronómica. Al final, ir de la mano del Ritz es llegar con ganas, con emoción y arropado de un equipo humano increíble, que es un emblema, una marca presente en todo el mundo. Tengo muchísimas ganas de compartir con la capital todo nuestro proyecto", relata el maestro chocolatero.
Codo con codo con Crusellas estará Irene Amat, jefa de pastelería del hotel de lujo. Junto al catalán, aportará a la producción algunas de sus especialidades dulces para la experiencia del Té de tarde.
Campeón del mundo
Hace dos años, Lluc Crusellas se proclamó el mejor chocolatero del mundo en el World Chocolate Master celebrado en París, con un elefante de tres metros de altura y 170 kilos de chocolate. La escultura sin azúcar, que requirió de moldes 3D, "con sabor a mediterráneo" y una galleta trampantojo de almendra, fue la carta maestra con la que Lluc se presentó al concurso y ganó. La estrategia consistió en aplicar técnicas nunca vistas a sabores reconocibles por todo el mundo como limón, aceite de oliva y manzana caramelizada.
Para el maestro pastelero, ganar el campeonato mundial de chocolatería fue un punto de inflexión en su carrera como cocinero. "Me cambió la vida y me hizo replantear todo. Fue el fin y el inicio de una nueva era y eso lo hace uno de los momentos más importantes en mi historia".
Crusellas explica todo el proceso creativo que está detrás de su invenciones, "al final es la prueba de error, la necesidad y las ganas de innovar, de avanzar. Eso te conduce a hacer algo nuevo y a buscar los límites. A veces sale bien pero muchas otras -que no se ve- sale mal. De eso se trata, de volver a intentarlo".
El maestro asegura que los mejores ingredientes para trabajar o combinar el chocolate son el caramelo, la avellana y el café. Finalmente da una recomendación a aquellos entusiastas que desean iniciar en el mundo de la repostería: "pasión, mucha pasión, siento que ahí está la clave. Además, no ser para nada conformista y pensar siempre que todo lo que estás haciendo se puede mejorar", finaliza.




