MADRID
Alta sociedad

Inquiokupación y una deuda de un millón de euros tras el cierre de Alma, el club exclusivo de mujeres de Príncipe de Vergara: "Me presionaron para pagar y ahora nadie contesta, empiezo a creer que han huido"

Sus responsables, que levantaron el negocio en una casa palacio junto a El Retiro, llevaban "ocho años sin pagar el alquiler"; algunas socias, empujadas a abonar la membresía anual antes del cierre, estudian ahora presentar una demanda colectiva

Edificio de Príncipe de Vergara, 9, donde se instaló el club Alma.
Edificio de Príncipe de Vergara, 9, donde se instaló el club Alma.D. Somolinos
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Entremezclando sentimientos de desconcierto y enfado, las socias de Alma Sensai, un prestigioso club pensado solo para mujeres -pero que también aceptaba "a hombres buenos"-, no salen de su asombro. La mayoría de ellas, empresarias de éxito, acudían semanalmente para socializar, asistir a reuniones o eventos, hacer networking... Un lugar exclusivo donde pocas sabían que, como telón de fondo, existía una deuda por impagos.

Los responsables del club habían alquilado una casa palacio en pleno Barrio de Salamanca, en el número 9 de Príncipe de Vergara, a escasos 250 metros del parque de El Retiro. Allí erigieron un espacio íntimo con restaurante, reservados privados, áreas de coworking, una zona de gimnasio con servicio de entrenador personal... Pero, de forma sorpresiva, cerró el pasado jueves 29 de enero, con intervención policial incluida.

Fue entonces cuando se hizo la luz. Las socias comenzaron a enterarse de que el club Alma habría estado "cerca de ocho años", tal y como explican distintas voces, sin pagar el alquiler. Y fue desalojado. "Yo fui tonta... Antes de que sucediera ya me advirtieron de que llevaban muchos años sin pagar... Que eran unos inquiokupas. Pero no hice caso, me resultaba muy difícil de creer ya que todo funcionaba bien. Este pasado diciembre me llamaron presionándome para que pagara la anualidad entera. Insistieron tanto que me sentí avergonzada y lo hice, les aboné más de 3.000 euros", cuenta a este diario una de las afectadas, asumiendo que "no fui la única". Esta emprendedora, además, revela que la cantidad que llegaron a deber a los legítimos propietarios del inmueble ascendería, presuntamente, a "más de un millón de euros". "Cuando me enteré, me quedé muerta. Después, como soy optimista, pensé en que nos reubicarían o nos devolverían el dinero... Pero empiezo a creer que han huido y es una estafa".

Uno de los espacios interiores del club Alma.
Uno de los espacios interiores del club Alma.E. M.

La membresía, aunque tenía diferentes modalidades, no era barata, rondando los 2.500 euros de media. Debido al varapalo, más de orgullo que económico, varias socias están estudiando interponer una demanda colectiva al sentirse "engañadas". Otra vertiente, por su parte, apuesta más por "dejarlo correr" ya que "meterse en pleitos legales conllevaría gastarnos más dinero y, sobre todo, tiempo", tal y como expone otra socia contactada.

Ésta, que califica el club de alto standing, que no elitista, confiesa que "últimamente había gente que se había dado de baja", sospechando que "puede que ya se oliesen algo". "Yo, desde luego, jamás sospeché. Era un lugar muy relajado, tranquilo, donde el restaurante estaba bastante bien y a un precio asequible".

Además de las celebraciones llevadas a cabo por los propios miembros, el club Alma también acogía actos privados externos. Una larga hilera de empresas, cautivada por los distintos espacios de esta casa palacio, hacía cola para organizar en ellos sus eventos. Tras el desalojo, se llegaron a dar escenas en las que decenas de personas que acudían a uno de estos actos tuvieron que darse la vuelta, nada más entrar al edificio, al descubrir in situ que la sociedad había cerrado. "Aquellos que no entregaron el dinero de la reserva han tenido suerte... Hay quien les pagó y luego no pudo celebrar sus eventos", cuenta uno de los trabajadores de la finca.

Este diario ha intentado ponerse en contacto con los responsables del club Alma, sin éxito. También con los propietarios legítimos del inmueble, quienes simplemente optaron por confirmar la salida de sus inquilinos.