MADRID
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Almeida da una segunda oportunidad a la Casa Árabe, pero el Ayuntamiento lanza una advertencia: "Seguimos vigilantes"

Fachada principal de la Casa Árabe.
Fachada principal de la Casa Árabe.ELENA IRIBAS
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No habrá portazo de Cibeles a la Casa Árabe. Al menos por ahora. Horas después de que GRAN MADRID anunciase en exclusiva la decisión de la Comunidad de Madrid de formalizar su salida del consorcio, fruto de las conclusiones del Tribunal de Cuentas sobre la gestión de la institución, el Ayuntamiento de la capital, encabezado por el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, aseguró ayer a este diario que se mantendrá en el organismo. Una vía diferente a la adoptada en Sol.

Desde el consistorio madrileño fundamentan a este diario su decisión en que, tras haberse forzado la salida de Irene Lozano, responsable de la mala gestión de la institución, la realidad de la Casa Árabe «se encuentra en vías de solución», de ahí su postura de seguir formando parte del consorcio. Sin embargo, lanzan una advertencia: «Seguimos vigilantes».

Es decir, que su postura podría cambiar en función del rumbo en la administración de un organismo que echó a andar en 2008 y se constituyó dos años antes, siendo alcalde Alberto Ruiz-Gallardón. Entonces, el Ayuntamiento de la capital cedió el edificio de las antiguas Escuelas Aguirre al Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación y el órgano se sumó a otros ya en marcha como la Casa de América y el Consorcio Casa Asia.

El germen de todo este ruido fueron los gastos de gestión ordinaria de la Casa Árabe, que superaron de forma recurrente a los ingresos. Y, también, que los presupuestos de 2023 y 2024 se aprobaron ya con déficit previsto, viéndose obligado a financiar su actividad corriente con ahorros acumulados del consorcio, como también adelantó EL MUNDO.

Ayer, el delegado del Gobierno, Francisco Martín, criticaba la decisión del Ejecutivo de Ayuso de abandonar el consorcio. «Esta decisión supone el abandono de los espacios de encuentro, de concordia y responde a una estrategia de confrontación que va en detrimento de la convivencia y la paz», lamentaba el alfil de Pedro Sánchez en Madrid. Martín cuestionó que se tratase de una cuestión amparada en el ámbito económico y subrayó que supone un abandono de los espacios de diálogo y concordia. «Este posicionamiento va en contra de la convivencia, de Madrid, de España y de la comunidad internacional de la solidaridad y la paz», abundaba.