MADRID
Qué se le ofrece

La Complutense antes de Instagram, bienvenida al futuro

Titula cada vídeo con un 'productive Harvard college day rutine'. Tiene 19 años (...) La universidad pública es aún hoy la posibilidad del conocimiento, descubrir a Hayek y a Hobsbawm en el mismo mes

La facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense.
La facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense.EUROPA PRESS
Actualizado

NO MÁS tarde de las 6.30, su cámara del móvil se activa. 80.000 seguidores en Instagram puedan verla airear su edredón, quitarse la mascarilla facial de noche y cepillarse los dientes en los baños desiertos de la residencia. Sobre las 7.00, se estira en una clase de yoga, da un paseo energizante con vistas a una laguna de aleteos idílicos o trota con más jóvenes en el gimnasio del campus, según el día. Su eficiencia es adictiva. ¿Qué pretende el algoritmo conmigo?

A veces se levanta a las 5.45. No sonríe demasiado. Se ducha con un gel bio de vainilla, enseña infinitos productos durante sus ágiles skincare y make up, sin olvidar su jugosa melena, y desayuna proteína y suplementos vitamínicos en un comedor para estudiantes que es ciencia ficción: sirven frambuesas y arándanos. Minuta cada clip al milímetro. Qué dominio del tiempo. A las 8.37 repasa tareas en su Mac rosa. Nunca bosteza. Escucha atenta a los profesores, escribe y subraya en su tablet con un lápiz digital a partir de las 10. En TikTok acumula 310.000 seguidores. Titula cada vídeo con un productive Harvard college day rutine. Tiene 19 años.

También graba versiones vespertinas o fun & productive days at Harvard. Siempre productiva. Incluso si queda con amigas para merendar boles de açai y posar frente a una polaroid. Estudia en una biblioteca catedralicia, con vidrieras, o en la Widener Library, con más de 3,5 millones de libros. Pero apenas los usa. Sí que le pagan por anunciar inteligencias artificiales y aplicaciones que mejoran su rendimiento, promete. Es creadora de contenidos, claro. Toma cócteles en eventos de banca, acude a club meetings sin cesar. Y parece que también se divierte, aunque, por ahora, nunca apaga la luz después de las 23.56. ¿Llorará a escondidas? «The goal is to be disgustingly overeducated & extremely pretty», reza en un post.

¿Y por qué no aspirar a líder mundial? No merece menos. Qué pericia, qué desparpajo, la enseñanza en una de las universidades --privadas-- más prestigiosas del mundo. Palideces al recordar tus rutinas de hace 20 años en la Complutense. Pública. Porque o te llegaba la nota o ya podías olvidarte. Por suerte, entonces no pensabas ni por asomo en la productividad. Fue --es aún hoy-- una conquista frente a esos hijos, nietos y bisnietos que jamás se sienten fuera de lugar. Fue --es aún hoy-- la posibilidad del conocimiento, de la crítica, descubrir a Hayek y a Hobsbawm en el mismo mes. Por no hablar de la cafetería, de las amistades eternas. Salir de allí justo en el año de la crisis ya fue otro cantar. Pero hoy Madrid es la comunidad que menos invierte en universidades públicas, gastan sueldos precarios, sus grados y máster superan el coste del alquiler y faltan plazas. Qué será del futuro.