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El Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid (CPCM) ha alertado este viernes de que la tasa de criminalidad, utilizada habitualmente como referencia principal en los informes estadísticos, es un indicador limitado y no basta para explicar la evolución real de la delincuencia. La institución insiste en la importancia de trasladar a la ciudadanía una información clara, precisa y rigurosa, que se complemente con encuestas de victimización y con un análisis detallado y desagregado de los distintos tipos de delitos.
La tasa de criminalidad mide el número de infracciones penales conocidas por cada mil habitantes. Se trata de un instrumento útil en el ámbito académico y administrativo, pero insuficiente, ya que no diferencia la gravedad de los delitos ni refleja fenómenos en expansión como la cibercriminalidad.
Por ello, el Colegio recomienda reforzar este indicador con encuestas de victimización, que permiten conocer directamente la experiencia de la población con el delito, incluyendo aquellos casos que nunca llegan a denunciarse. Este tipo de estudios, junto con la clasificación de los datos por tipología delictiva, ofrecen una visión más ajustada a la realidad y facilitan diagnósticos criminológicos y políticas públicas más eficaces.
La institución subraya, además, que delitos de fuerte repercusión social como los homicidios, las agresiones sexuales, los robos violentos, las lesiones, las riñas tumultuarias o la cibercriminalidad deben ocupar un lugar central en la comunicación dirigida a la ciudadanía. Estos ilícitos influyen de forma directa en la percepción social de la criminalidad y en el sentimiento de seguridad.
En este sentido, el CPCM hace especial hincapié en que el aumento de los delitos sexuales debe analizarse con rigor y en su contexto, evitando interpretaciones parciales que puedan generar alarma social, como ocurre a menudo en ciertos medios de comunicación.
El Colegio anima a periodistas, responsables públicos y comunicadores a adoptar un enfoque integral que vaya más allá de las cifras globales y tenga en cuenta tanto la evolución de los delitos graves como la experiencia real de las víctimas. Solo de esta manera podrá transmitirse una imagen fiel de la seguridad en nuestra sociedad y contribuir a un debate público más informado y constructivo, en el que la voz de los especialistas, los criminólogos y las criminólogas, resulte imprescindible.

