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Comienza el juicio
La oveja negra

Marius Borg, el hijo de Mette-Marit, se asoma a la cárcel acusado de 38 delitos: violaciones, posesión de drogas...

El juicio que podría costarle una pena de 12 años comienza en Oslo este martes 3 de febrero con un pliego de cargos que contiene 38 delitos, incluidas violaciones, posesión de drogas y grabaciones sexuales.

Marius Borg, hijo de Mette-Marit.
Marius Borg, hijo de Mette-Marit.GTRES
Actualizado

El año 2026 comienza para Mette-Marit de Noruega tan mal como acabó 2025. O peor. Si entonces fue motivo de preocupación la problemática evolución de la fibrosis pulmonar que padece la princesa heredera, ahora son dos las grandes polémicas que la rodean: ha salido a la luz la amistad que la unía al pederasta Jeffrey Epstein y el inminente juicio a su hijo, Marius Borg Høiby, el que acapara los titulares. Con la casa real en ascuas a causa de estos dos escándalos, la vista comienza el 3 de febrero en el Tribunal de Oslo. Se prevé un circo mediático sin precedentes, ya que es la primera vez que alguien tan cercano a la corona debe responder a acusaciones tan graves en una sala judicial abierta al público.

Marius, 29 años e hijo de una relación de Mette-Marit anterior a su matrimonio con Haakon, el futuro rey, debe responder a un pliego de cargos tan nutrido que más bien parece un catálogo de conductas delictivas. En total, está acusado de nada menos que 38 delitos.

Las acusaciones más serias incluyen cuatro violaciones, así como malos tratos en relaciones cercanas. Completan la lista amenazas, vandalismo, incumplimiento de órdenes de alejamiento, posesión y consumo de drogas, grabaciones ilegales de actos sexuales y diversas infracciones de tráfico. Los últimos seis cargos, incluido uno por el transporte y entrega de 3,5 kilos de marihuana, fueron añadidos a la causa el pasado día 19.

Se han reservado entre seis y siete semanas para el juicio, lo que lo convierte en uno de los procesos más extensos de la historia reciente del país nórdico. El veredicto se espera para mediados de marzo. En Noruega, la violación mediante actos sexuales distintos del coito, cuando la víctima está inconsciente o incapacitada para resistirse, conlleva una pena de hasta 10 años de prisión. La condena habitual por un solo caso suele situarse entre 4 y 6 años. Dado que a Marius se le acusa de cuatro violaciones y de malos tratos, la condena total podría ser muy elevada. No suelen sumarse automáticamente todas las penas máximas, pero la gravedad acumulada hace probable que la fiscalía solicite un castigo en el tramo alto: posiblemente entre 8 y 12 años.

Para saber más

La acusación involucra a siete mujeres distintas. Destacan, por supuesto, las cuatro violaciones. Los investigadores consideran que se produjeron mientras las víctimas (cuyas identidades están protegidas) dormían o se encontraban, por otras razones, incapacitadas para oponerse. El caso ha crecido a medida que la Policía iba revisando las pruebas, especialmente el teléfono móvil del propio Marius, donde presuntamente se encontraron grabaciones de vídeo de los hechos.

Marius está acusado, además, de violencia física y psicológica contra tres ex parejas. La acusación describe golpes, estrangulamientos, patadas y destrucción de bienes personales. El hijo de Mette-Marit también habría grabado ilegalmente órganos genitales de mujeres sin su consentimiento.

El conflictivo joven ha admitido previamente algunos de los hechos, pero niega su culpabilidad en las acusaciones más graves. Uno de los aspectos más inusuales del caso es que al menos una de las mujeres que la Policía considera víctima de violación ha negado que se tratara de una agresión. En efecto, se han presentado cargos por una violación que presuntamente tuvo lugar en septiembre de 2024 en la residencia de Marius en Skaugum, pero la mujer ha declarado en interrogatorios que fue una relación sexual consensuada.

¿Por qué entonces se le acusa? En Noruega la Policía tiene obligación de investigar y presentar cargos si estima que existen pruebas de un delito grave, independientemente de la voluntad de la víctima. En este caso, las grabaciones halladas en el móvil constituyen la prueba central. Los investigadores concluyen, basándose en los vídeos, que la mujer se encontraba en un estado en el que no podía otorgar consentimiento, por lo que la ley habría sido vulnerada, aunque ella lo niegue. La misma mujer pidió incluso que se levantara la orden de alejamiento contra Marius, pero la solicitud fue rechazada debido a su historial y al riesgo de nuevos incidentes.

Los medios noruegos, entretanto, siguen preguntándose cuánto sabían Haakon y Mette-Marit sobre las correrías del chico. Según el libro Ute av kontroll (Fuera de control), escrito por varios periodistas del semanario Se og Hør y publicado el pasado noviembre, el servicio de inteligencia noruego (PST), encargado de proteger a la familia real, se vio obligado a "gestionar el estilo de vida desenfrenado" del hijo de la princesa. En varias ocasiones, habría tenido que "retirar discretamente" a Marius de situaciones comprometedoras para evitar escándalos.

Al parecer, su madre y su padrastro fueron advertidos sobre su comportamiento mucho antes del verano de 2024, cuando el caso estalló, pero no lograron -o no quisieron- intervenir de forma efectiva. En cualquier caso, según coinciden los expertos en la alicaída monarquía noruega, es altamente improbable que algún miembro de la familia real asista al juicio.

138.000 euros en abogados

La postura oficial de la casa real ante el juicio a Marius Borg Høiby consiste en limitarse a subrayar que "corresponde a los tribunales tratar este caso y llegar a una decisión". Para acabar luego con un "no tenemos más comentarios". No obstante, el príncipe heredero, Haakon, se ha visto obligado a aclarar que Marius se paga sus propios abogados, cuyos honorarios, según medios locales, alcanzarían ya 1,6 millones de coronas noruegas (unos 138.000 euros). Dato importante para explicar a los contribuyentes que la monarquía no financia su defensa en un caso que incluye acusaciones de violación.