LA LECTURA
Cine

Por qué las películas españolas pueden ser la salvación de los cines: "Hollywood mueve mucha gente, pero lo que está tirando de la taquilla es el cine español"

'Los domingos', 'La cena', 'El cautivo' o 'Sirat' se han convertido en fenómenos de taquilla. ¿Es el cine español el valor seguro al que se deben agarrar las salas para salir de la crisis?

Momentos de algunas películas nominadas en esta edición de los Goya
Momentos de algunas películas nominadas en esta edición de los Goya.
Actualizado

En 2017, con el inesperado Oscar de Moonlight algo hizo crac en Hollywood. En 2020, con el de Parásitos -y el paso del covid- los trocitos fruto de ese crac se multiplicaron hasta hacerse incontables. Y, en 2023, con la huelga de guionistas y de actores, ni el pegamento de un acuerdo sindical consiguió unir por completo las esquirlas que seguían arrastrándose por el suelo de Los Ángeles.

En 2022, en Berlín, a 9.309 kilómetros en línea recta del aparente refulgir de Hollywood, Carla Simón recibía el Oso de Oro por Alcarràs, el primero jamás para una española y el primero para un español en cuatro décadas. La catalana, en 2025, hacía dupla con Oliver Laxe -Romería y Sirat- para que 16 años después dos cineastas españoles compitieran en la Sección Oficial de Cannes. Y, ahora, el gallego lleva semanas inmerso en una ronda internacional para colocar Sirat en las quinielas de los Oscar con sus dos nominaciones -Mejor película internacional y Mejor sonido-.

Para saber más

Esto, así tal cual, parece un amasijo de fechas y sucesos unidos por ligeras casualidades. Y, en efecto, lo es. Pero, en el fondo, ahí abajo, también están las claves de que algo se mueve. Como esos inesperados sucesos que arrancan una revolución que luego puede cristalizar o no. La revolución, en este caso, es el asalto de un cine de autor al sistema para derrocarlo y empezar a levantarlo de nuevo. ¿Cómo? Quién sabe. ¿Cuándo? Ya se verá. ¿Triunfará?...

Por el momento, miremos los datos. Diversos informes señalan que los estudios estadounidenses producen menos películas y que los rodajes en Hollywood de largometrajes se redujeron un 19,7% en el último trimestre de 2025 sobre los de 2024. En España, según distintas oficinas regionales, siguen creciendo. Madrid, por ejemplo, prácticamente ha duplicado su mejor marca que era de 2022. País Vasco fijó en 2024 un récord histórico lanzado por sus incentivos fiscales. En Canarias las filmaciones de películas crecieron en 2025 un 16%. Las películas que van a salas han pasado entre 2020 y 2024 de 222 a 343, según datos del Instituto de la Cinematografía y las Artes (ICAA).

La taquilla española cayó, sin embargo, un 8% en 2025 con solo 65 millones de espectadores y un segundo semestre que marcó un descenso del 16%. Pero las películas españolas consiguieron mantener su cuota en el 19% pese a esos resultados. En octubre, el peor mes junto a noviembre, se estrenó Los domingos que cerró el año rozando los cuatro millones de recaudación como la tercera película española más vista de 2025. También se estrenó La cena, en quinta posición, que recaudó 3,7 millones. El cautivo, estrenada en septiembre, cerró el año en 5,2 millones. Sirat se acercó a los tres millones y Romería, a los dos. Unas cifras que están lejos de los grandes blockbusters americanos, pero que muestran un crecimiento del cine de autor.

«La realidad es que el cine español ha sostenido la taquilla este otoño entre Los domingos y La cena, siendo número uno durante varias semanas. El cine americano hace que mucha gente vaya al cine, pero lo que ha tirado de la taquilla en un momento difícil ha sido el cine español, pese a tener ese menor flujo», apunta Lara P. Camiña, directora de la distribuidora y productora BTeam Pictures. «Cuando hay una carencia de blockbusters, nos aferramos al cine español, a los títulos independientes y autorales. A lo mejor en julio llegan La Odisea y Toy Story 5 y, claro, eso es mucho decir. Pero, yendo al terreno de los Goya, observamos que todas esas películas se han estrenado en cines, con las ventanas lógicas, que es importante para la industria de la exhibición, y con muy buenos resultados», aporta Fernando Lobo, responsable de programación de Cines Embajadores, que abrieron en 2020 en Madrid y, con su concepto de cine de barrio, ya están en Oviedo y Santander a la espera de abrir en 2026 en Logroño.

De hecho, según diversas fuentes de la industria, ahí está una de las claves del modelo. Los multicines y las cadenas son las que están sufriendo los problemas de espectadores mientras que los cines de ciudad o de barrio, más centrados en cine autoral, están incluso marcando sus mejores registros. «Lo que creo es que hay una gran brecha entre los blockbuster y las pelis de autor. Y en medio hay un déficit de las películas medias», indica David Rodríguez, general manager para España y Portugal del medidor de audiencias Comscore Movies. «Lo que es evidente es que películas de autor como las españolas de este año antes hacían 500.000 euros y era un éxito. Ahora llegan sin problema a los dos millones. Pero eso no cierra la brecha que existe», incide.

La desaparación de esas películas medias, que son las que se ubican entre las sagas familiares, de ciencia ficción o superhéroes, viene directa de la reducción de títulos a la que Hollywood está siendo sometida desde las huelgas de 2023 -con una amenaza aún abierta para este año cuando se debe renegociar el acuerdo que salió de aquella disputa-. «La taquilla o los cines que sobreviven más sólidamente no dependen de ese cine mainstream, dependen de Los domingos, de Valor sentimental y de La asistenta. Ahí hay mucho producto, pero los distribuidores siguen encontrando poco espacio porque el modelo del estudio sigue estresando mucho. El sistema es muy pernicioso para eso, porque no le puedes decir adiós al megablockbuster, pero tienes que seguir manteniendo el equilibrio con el cinéfilo, con el que consume cine», aporta el analista cinematográfico y doctorando en la Universidad de South California, Pau Brunet. Y ahonda: «Es muy difícil detectar la tendencia exacta del futuro, pero en los últimos dos años hay un cine europeo y norteamericano autoral que hace buenos números, que sostiene las salas, que retorna dinero a sus inversores. La gran pregunta, y también el gran miedo, es saber si eso será suficiente».

La respuesta de todos los expertos consultados es similar porque la industria del cine se encuentra sumida en un momento de inestabilidad en Estados Unidos al que se suma la venta de Warner a Netflix con el cambio que eso traería a las ventanas de exhibición. Y, en Europa, con uno de sus momentos más dulces en países como España las recaudaciones no llegan al nivel pre Covid. Lo que resiste mejor son los pequeños cines a ambos lados del Atlántico. «Si ves un poco el funcionamiento del año pasado, ves que hubo una disminución de asistencia de público a las salas, pero la asistencia a cines que programan este tipo de películas [de autor] creció. Lo que tenemos es un cine muy diverso, con historias distintas que están conectando al público con ellas. Los espectadores ahora tienen muchas opciones para ver en plataformas y lo que quieren son cosas que no están viendo ahí. Lo que siempre se dice de que tienen que ser eventos», detalla Miguel Morales, director de la distribuidora y productora Wanda Visión.

Esa conversión de las películas en eventos parte de las campañas de márketing -qué decir de Barbenheimer, de la reciente Cumbres borrascosas o de la misma Sirat con sus 30 relaciones públicas para crecer en las shortlists de los Oscar- y también del recorrido que esas películas tienen en los festivales, donde el cine español en los últimos años ha sido muy valorado, o en la temporada de premios, donde en Estados Unidos se han abierto a lo que llega de fuera desde la pandemia. «El mundo está cambiando hacia un espacio más global y Hollywood tendrá que adaptarse al mundo, no al revés. A la gente le da igual si la película es brasileña, coreana, francesa o española. La gente cuando va al cine compite contra sí misma para no quedarse en casa viendo una película en Netflix o en HBO. Y lo que quieren es una película original, que merezca la pena. Quieren ver algo como Sirat, con una banda sonora y todo el trabajo de los profesionales», remarca Fernando Lobo.

Porque ese, el de las plataformas, es otro punto clave. Los títulos de cine mainstream suelen llegar con una antelación de 20 días o un mes a plataformas. Unos tres meses tras estrenarse. Mientras que el cine de autor se extiende entre tres y cinco meses hasta que aterriza en esos catálogos. «Han pasado los suficientes años para que haya un sector, que tiene 20 o 25 años, que ha naturalizado que el cine es un escaparate puro y duro. Que si no llegas a ver una película en la primera semana, ya te esperas a que salga en Paramount, Disney o HBO. Y eso es difícil combatirlo, aunque los informes muestren que los jóvenes siguen estando presentes en las salas», concluye Pau Brunet.