- Asia Miles de personas huyen de la frontera mientras continúan los combates entre Tailandia y Camboya
Una columna de humo se elevaba sobre las ruinas de Ta Krabey, un pequeño templo jemer del siglo XI enclavado en las montañas Dangrek, justo en la frontera entre Camboya y Tailandia. Un misil tailandés impactó el martes contra su estructura. "Su destrucción muestra un flagrante desprecio por la cultura, la civilización y el patrimonio sagrado que forma parte del legado compartido de la humanidad", denunciaba el Ministerio de Cultura de Camboya en un comunicado.
La relevancia de Ta Krabey no reside tanto en su arquitectura, sino en su posición estratégica. El templo se levanta en una zona donde la frontera nunca fue delimitada con precisión por los mapas coloniales franceses, lo que ha permitido tradicionalmente a ambos países reclamar su soberanía. El lugar ha sido un punto recurrente de tensión militar. Durante décadas, ha servido como un puesto de avanzada militar, cambiando de manos en distintas ocasiones.
El caso de Ta Krabey -y de tantos otros templos a lo largo de una frontera de 817 kilómetros, que se extiende desde las colinas que limitan con Laos hasta la provincia costera tailandesa de Trat- resume el núcleo de un conflicto que ha resucitado esta semana: ruinas milenarias atrapadas en una vieja guerra. Los medios oficialistas tailandeses esgrimen para justificar los ataques que las fuerzas camboyanas ocuparon en verano el templo, convirtiéndolo en un puesto militar y rodeándolo de minas terrestres.
Los combates entre Tailandia y Camboya entraron este miércoles en su cuarto día, desafiando las presiones internacionales para detener el enfrentamiento y adherirse al acuerdo de paz respaldado por el presidente estadounidense Donald Trump a finales de octubre. Fuentes militares de ambos lados señalan que se están concentrando cada vez más tropas a lo largo de la frontera, lo que puede conducir a una guerra a mayor escala.
Los combates se han extendido en nueve puntos repartidos por la línea divisoria. El ejército tailandés ha continuado lanzando ataques aéreos mientras que el camboyano ataca con artillería, lanzacohetes y drones.
Desde Phnom Penh aseguraron que nueve civiles habían muerto desde el lunes, mientras que Bangkok dijo que cinco soldados estaban entre las víctimas mortales. El miércoles por la mañana, las autoridades tailandesas informaron que Camboya disparó un cohete BM-12 que impactó muy cerca de un hospital en la provincia de Surin, y que los pacientes y el personal médico fueron reubicados en un búnker.
El ejército de Tailandia ha explicado que sus tanques han disparado estos días proyectiles contra varios casinos en la frontera porque estaban siendo utilizados por los militares camboyanos como bases militares, desde escondites de francotiradores hasta depósitos de armamento. Además, desde hace tiempo, Tailandia vincula muchos de estos centros de juego con redes de estafas. Numerosas investigaciones internacionales han documentado que los trabajadores, a veces migrantes engañados o directamente retenidos por la fuerza, son víctimas de trata en estos centros.
Hablando en un mitin el martes en Pensilvania, Donald Trump hizo referencia al renovado conflicto asegurando que hará una llamada que "detenga la guerra entre dos países muy poderosos". Estos enfrentamientos son los más intensos desde el intercambio de misiles y artillería del pasado mes de julio, cuando 48 personas perdieron la vida y unas 300.000 se vieron obligadas a abandonar sus hogares. Entonces, Trump medió en el conflicto llamando a los líderes de ambos países para forzar un alto el fuego bajo amenaza de imponer nuevos aranceles.
Desde Washington, el secretario de Estado, Marco Rubio, también ha pedido el fin inmediato de los combates, recordando a Bangkok y a Phnom Penh que deben "volver a las medidas de desescalada delineadas en los Acuerdos de Paz de Kuala Lumpur", en referencia a la débil tregua mediada por Trump. En cambio, el primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, ha descartado el diálogo por el momento. "No podemos detenernos ahora. Ya nos hemos comprometido con las fuerzas armadas para que puedan llevar a cabo plenamente las operaciones planificadas. El Gobierno está brindando todo el apoyo posible", declaró.
El ejército tailandés es bastante superior al de su vecino del Sudeste Asiático, tanto en personal militar, presupuesto y armamento. Según cifras oficiales de 2024, Tailandia contaba con más de 360.000 efectivos en sus fuerzas armadas activas y un presupuesto de defensa de 5.730 millones de dólares. Camboya, por su parte, tenía un presupuesto de 1.300 millones y 124.300 efectivos.
Ambos países se han acusado mutuamente de haber iniciado las hostilidades el domingo por la noche. El conflicto que se intensificó el lunes tras un primer ataque aéreo del ejército tailandés contra objetivos militares en territorio camboyano. Desde que se reiniciara el choque militar, hay cientos de miles de desplazados por los combates: más de 500.000 en ambos países, han señalado medios locales.
El ejército tailandés informó que se han establecido casi 500 refugios temporales en cuatro provincias fronterizas. Uno de los más abarrotados se encuentra en la universidad de la ciudad de Surin, al noreste, que acoge alrededor de 4.000 personas que llevan las últimas noches durmiendo en pequeñas tiendas de campaña o en esterillas extendidas por el suelo. Organizaciones humanitarias internacionales alertan sobre el riesgo de crisis sanitaria y escasez de alimentos, agua y atención médica.
Mientras la violencia se intensifica en las zonas fronterizas, en Bangkok comenzaron esta semana los Juegos del Sudeste Asiático, unas Olimpiadas en las que participan miles atletas de los 11 países de la región. El miércoles, Camboya anunció la retirada de toda su delegación deportiva alegando razones de seguridad.



