INTERNACIONAL
Europa en guerra

Ucrania coloca en el punto de mira los cargueros de la flota fantasma rusa y pone a dos de ellos fuera de servicio con sus drones

Kiev ataca con éxito los buques Kairos y Virat en el mar Negro, usados por Moscú para trasladar petróleo y eludir las sanciones

Imagen de la explosión en uno de los cargueros de la flota fantasma rusa.
Imagen de la explosión en uno de los cargueros de la flota fantasma rusa.AFP
Actualizado

Ucrania amplía su ofensiva contra la industria energética rusa. A los ataques nocturnos habituales contra refinerías, depósitos y terminales de exportación, Kiev suma ahora un nuevo objetivo: los cargueros de la llamada flota fantasma, la red opaca con la que Moscú evade sanciones para seguir exportando petróleo. Hace dos noches, los buques Kairos y Virat fueron alcanzados por drones navales Sea Baby en el sur del mar Negro. Ambos figuran en listas de sanciones occidentales por operar en esa red clandestina.

Las imágenes difundidas por los propios drones muestran explosiones e incendios en los dos barcos, que navegaban sin carga en el momento del ataque. El Kairos quedó envuelto en llamas y su tripulación fue evacuada; el Virat sufrió daños estructurales severos. Ambos cargueros, ya al final de su vida útil, quedaron fuera de servicio. Turquía condenó la acción. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Oncu Keceli, aseguró que los ataques ocurrieron dentro de la zona económica exclusiva turca y «supusieron serios riesgos para la navegación, la vida humana y la seguridad ambiental».

El golpe supone un nuevo salto en la estrategia de Kiev: no solo desmantelar la capacidad militar rusa, sino atacar directamente el corazón de su logística petrolera en el mar Negro. El objetivo es claro: erosionar los ingresos energéticos que sostienen la economía de guerra de Moscú y aumentar la presión internacional. La destrucción de estos buques fuerza a Rusia a replantearse el uso de su flota clandestina en el mar Negro y podría impedirle cargar crudo en Novorosíisk, obligando a los petroleros a rodear Europa para operar en puertos del mar del Norte o del Báltico.

La flota fantasma funciona mediante barcos con banderas de conveniencia, apagado ilegal de transpondedores AIS, transferencias de crudo en alta mar y múltiples empresas pantalla para ocultar la propiedad real. Su composición cambia con frecuencia, lo que dificulta rastrear y neutralizar estas operaciones.

Refinerías

En tierra, la campaña de ataques ucranianos sigue debilitando el sector energético ruso. Desde comienzos de 2025, Ucrania ha atacado al menos 21 de las 38 principales refinerías rusas, incluidas las seis más grandes —Ryazan, Volgogrado, Saratov, Tuapse, Ufa y Astrakhan—, algunas de ellas golpeadas en repetidas ocasiones. En los picos de esta ofensiva, hasta un 25% de la capacidad de refinado quedó temporalmente fuera de servicio por daños, mantenimiento forzado o falta de repuestos.

Las consecuencias son visibles en varias regiones rusas: escasez de gasolina, colas en estaciones de servicio, subidas de precios y racionamientos. La caída en la producción y exportación de combustibles reduce los ingresos de las grandes petroleras y, con ello, los recursos fiscales del Kremlin, extremadamente dependiente de los hidrocarburos.

Mientras tanto, continúan los esfuerzos de la Administración Trump por encarrilar un proceso de negociación. Altos funcionarios estadounidenses se reúnen este domingo en Florida con representantes ucranianos para preparar los contactos previstos esta semana en Moscú con Vladimir Putin. La reunión llega tras una nueva oleada de ataques rusos, la segunda noche consecutiva con cientos de drones de largo alcance y misiles balísticos. El bombardeo dejó un muerto y 19 heridos en Kiev, además de daños en otras regiones del país. Según denunció el presidente Volodimir Zelenski, el objetivo principal fueron «numerosos edificios residenciales» en la localidad de Vishgorod, en la región de Kiev.