El Partido Socialdemócrata (PSD) del primer ministro de centroderecha Luís Montenegroha ganado este domingo las elecciones municipales de Portugal, pero por un margen mucho más estrecho del esperado sobre un Partido Socialista que parece recuperado de la hecatombe que sufrió hace tan solo cinco meses.
Montenegro ha celebrado la victoria de su formación en los grandes centros urbanos país. "Recibimos la confianza generalizada en territorios de baja densidad, recibimos la confianza mayoritaria en grandes centros urbanos: vencimos las elecciones en Lisboa, Oporto, Braga, Aveiro, Vila Nova de Gaia, Sintra, Cascais,...", enumeró.
Admitió que han sufrido algunas sorpresas "menos agradables", pero que han tenido más triunfos electorales que ninguna otra fuerza, aunque en algunos casos con márgenes estrechos.
Hace tan solo cinco meses, el 18 de mayo de 2025, el PSD fue el gran triunfador de las elecciones legislativas frente a un PS que se derrumbó por completo (perdió más de 900.000 votos y 18 puntos sobre los anteriores comicios legislativos). De hecho, la extrema derecha de Chega superó a los socialistas en diputados en la Asamblea de la República (60 frente a 58 del PS).
Este domingo, en las elecciones municipales, sin embargo, los socialistas demostraron una capacidad de recuperación asombrosa. Al filo de las 3:00 horas, el PSD ganaba los comicios locales con el 99,05% de los votos computados, el PSD y las diferentes alianzas con las que ha concurrido se han hecho con el control de 129 municipios; seguido del PS, que ha conseguido 125; diferentes movimientos ciudadanos, con 18; y el Partido Comunista Portugués (PCP), con 12.
El PSD se impuso al PS con más del 35% de los votos frente al 32% del PS. Un margen estrecho para lo que se esperaba dada la crisis que acaban de pasar los socialistas -el anterior líder dimitió en mayo por sus desastrosos resultados en las legislativas- y dado que el PSD dirige el Gobierno de la nación en solitario.
Entre las amargas derrotas a las que se refería Montenegro a manos del PS se incluyen dos feudos históricos de la derecha como Braganza (donde el PSD llevaba 28 años gobernando) o Viseu (donde la derecha llevaba 36 años en el poder local).
Por su parte, Chega, el invento populista y ultra de André Ventura, se consolidó como tercera fuerza política, pero queda lejos de los extraordinarios resultados que tuvo en mayo. De hecho, anoche sólo se hacía con el gobierno de pequeños municipios, como São Vicente, en Madeira o Entroncamento, en Santarém, o Albufeira, en el Algarve. Con el 90% escrutado, no llegaba al 11% de los votos en todo Portugal. Por ello, en la inmensa mayoría de las ciudades grandes y medianas del país luso, Chega quedaba en tercer o cuarto lugar, siempre a una distancia considerable del PSD y del PS. Lejos queda, de momento, el sueño de Ventura: un sorpasso de Chega al PSD que algunas encuestas incluso habían pronosticado en los últimos dos meses.
Precisamente, uno de los principales debates de la campaña en Portugal ha sido el papel que tendrá Chega tras los recuentos definitivos en cada municipio. Dentro del Partido Social Demócrata (PSD) ha habido voces importantes que han pedido levantar el cordón sanitario la extrema derecha, como la del ex primer ministro Pedro Passos Coelho. Luís Monenegro, sin embargo, rechazó abrir ese debate antes de las elecciones y lo ha calificado como "ruido".
El PS, aprovechando la marejada en la derecha, ha intentado agitar a su vez el fantasma del pacto PSD-Chega, "una derecha radical que está contra la democracia, contra la libertad y en contra del poder local", según ha acusado durante la campaña el nuevo líder de los socialistas portugueses, José Luís Carneiro.
Los socialistas ganaron las anteriores elecciones municipales de 2021, cuando el viento soplaba a su favor en Portugal bajo el Gobierno del socialista António Costa. El PS gobernaba por ello hasta ahora 148 ayuntamientos frente a los 114 del centroderecha (PSD).
Todos sabían que acercarse a aquella marca era difícil ya que el partido del centroizquierda luso arrastra una grave crisis desde la dimisión de Costa y, sobre todo, desde la debacle del pasado mes de mayo. En votos, mantuvo por los pelos su segunda posición, pero pasó a ser el tercero en el Parlamento tras el PSD y la ultraderecha de Chega.
Chega, sin base social
A diferencia de las elecciones nacionales, que supusieron un terremoto político en el país vecino, las elecciones locales en Portugal, igual que pasa en España, tienen un componente de gestión y de cercanía que las alejan del debate y la polarización nacional. Por ello, Chega jugaba en desventaja, a pesar de tener candidatos de peso en grandes ciudades, como Sintra, donde Rita Matías, una de sus diputadas más conocidas, jóvenes y virales en redes, tenía opciones de ganar las elecciones, según las encuestas.
Sin embargo, la escasa implantación local de la extrema derecha y su pobre resultado hace cuatro años (tuvo el 4,1% de los votos) pusieron la campaña de Chega cuesta arriba.
Estas elecciones eran vitales para los socialistas lusos. Sus paupérrimos resultados en mayo forzaron la dimisión de su anterior secretario general y candidato, Pedro Nuno Santos. Tomó el relevo el ex ministro del Interior, José Luís Carneiro, con un perfil mucho más centrista y moderado. En los siguientes meses, Carneiro ha ido confirmando el giro al centro del PS en un Portugal muy volcado hacia la derecha en las últimas elecciones. Y el resultado final en los comicios locales parecen confirmar la recuperación del PS portugués.
Más de 9,3 millones de portugueses estaban llamados ayer a las urnas para renovar 308 alcaldías y 3.221 asambleas de freguesía, una subdivisión de los municipios que se corresponde con las antiguas parroquias, que también tienen su gobierno local. La participación fue algo superior a los comicios locales de 2021.

