La hecatombe del Partido Socialista de Portugal (PS) no tiene precedentes en la democracia lusa. Desde enero de 2022 (las últimas elecciones que ganó António Costa) a mayo de 2025, los socialistas han perdido más de 907.000 votos, casi 18 puntos en porcentaje de sufragios y 62 diputados. Aún no lo es, pero dentro de 10 días, el PS se convertirá en la tercera fuerza política en la Asamblea de la República, por detrás de la derecha populista y radical de Chega.
El de las elecciones del domingo fue el tercer peor resultado del PS desde la instauración de la democracia, con un 23,38% de los votos. Sólo superado en los comicios de 1985 (20,8%) y en los de 1987 (22,2%). Pero cuando se cuenten los votos de los círculos de la emigración, se convertirá en el peor resultado de la historia del PS, porque Chega le adelantará definitivamente en el liderazgo de la oposición, con 60 diputados frente a 59. Ya en 2024, los radicales se hicieron con dos escaños de la emigración frente a Alianza Democrática (AD) y el PS, que consiguieron uno cada uno.
Cuando Pedro Nuno Santos, el aún líder del PS, tuvo la constatación de este resultado, y tras hablar con sus más próximos, decidió presentar su dimisión. Compareció pasadas las 0:00 horas (la 1:00 de la mañana del lunes en España) y anunció su renuncia, la convocatoria inmediata de primarias y que él no se presentará a las mismas.
El hombre impulsivo que siempre quiso ser primer ministro ha perdido cinco elecciones en año y medio (tres regionales, dos en Azores y una en Madeira, y dos legislativas). En su haber sí consiguió la victoria en los comicios europeos de junio de 2024.
Los datos del domingo son demoledores para el PS, que ha perdido votos a chorros sobre todo hacia el centro en beneficio de Alianza Democrática (la coalición de gobierno).
Los socialistas lusos han dejado de ser primera fuerza política en 107 municipios en los que ganaron hace un año (en 58 de ellos ha ganado ahora AD y en 49, Chega). Sólo han conseguido la victoria en un distrito de 20 (Évora) y en 33 localidades de las 308 que conforman Portugal. De no recuperarse en tiempo récord, el PS podría repetir este desastre en las elecciones municipales que se celebrarán en septiembre u octubre.
De ahí la urgencia de la convocatoria inmediata de la Comisión Ejecutiva Nacional para el sábado, que pondrá en marcha las primarias.
Santos no hizo la más mínima autocrítica en su comparecencia. Aseguró que el partido había hecho "todo lo que estaba a nuestro alcance" y resumió que había llevado a cabo "una buena campaña". Sólo concluyó que "son tiempos duros y difíciles para la izquierda y para el PS".
Desde las 22:00 horas, cuando el sorpasso de Chega ya parecía inevitable, empezaron a multiplicarse las voces socialistas en público y en privado que exigían "una reflexión profunda". La ex ministra Mariana Vieira da Silva criticó que durante la campaña, el PS había "dado legitimidad a las posiciones de Chega al entrar en sus debates, en concreto en el tema de la inmigración". Otros dirigentes fueron más duros y empezaron a pedir la dimisión de Santos desde primera hora de la noche. El diputado Sérgio Sousa Pinto dijo públicamente: "O acabamos con esta dirección, o esta dirección va a acabar con el PS".
Los dirigentes más próximos a António Costa -que nunca apostó por Santos- consideran que el líder saliente escoró al partido a la izquierda justo cuando el país estaba virando a la derecha, dejando un gran espacio de centro al primer ministro, Luís Montenegro. Santos siempre representó al ala izquierda del PS y sólo en los últimos meses ha intentado dulcificar su imagen para aparentar cierta moderación. "La prensa portuguesa siempre se refiere a Pedro Nuno como un dirigente impulsivo y hasta radical y ni él ni su equipo han intentado evitarlo hasta que ha sido ya demasiado tarde", explica a EL MUNDO un parlamentario socialista luso.
El ex ministro del Interior José Luís Carneiro ha decidido presentarse a las primarias socialistas, según ha adelantado Expresso. Este dirigente representa al ala moderada y centrista del PS, un tono que muchos creen que habría que haber asumido desde el principio. La nueva Asamblea de la República sólo tiene un 30% de diputados de izquierdas, el menor porcentaje de su historia.
Los grandes derrotados han sido los socialistas y los dos triunfadores, Alianza Democrática (AD) y, sobre todo, la radical Chega (que significa Basta en portugués ), que ya sueña no ya con gobernar con Luís Montenegro -el dirigente de centroderecha lo rechaza de plano-, sino con superarlo en el futuro.
La coalición que lidera el primer ministro ha ganado seis diputados (86), pero se ha quedado lejos de la "mayoría amplia" que reclamaba. Este lunes, el líder de Iniciativa Liberal (IL), Rui Rocha, rechazó alcanzar un acuerdo parlamentario con AD, dado que los dos partidos se quedan muy lejos de la mayoría absoluta (sumarán 96 diputados y la mayoría está en 116).
Montenegro da por zanjado el caso Sipinumviva sobre el presunto conflicto de intereses entre sus negocios privados y su puesto en el Gobierno. En su opinión, el resultado electoral ha supuesto "un refuerzo inequívoco" de la acción de su Ejecutivo. "El pueblo quiere este Gobierno, no quiere otro", remachó.
El nuevo Ejecutivo podrá echar a andar con toda seguridad, pero su debilidad parlamentaria será similar a la de la legislatura anterior. Eso sí, tendrá una oposición más radicalizada y crecida desde los escaños de Chega.



