Terremoto político en Portugal. El sistema bipartidista que ha dominado el escenario luso desde la Revolución de los Claveles se derrumbó ayer como un castillo de naipes. La repetición de las elecciones legislativas un año después de las últimas ha arrojado un resultado totalmente diferente. Luís Montenegro, el primer ministro de centroderecha, ganó con claridad, pero sin conseguir la mayoría absoluta ni siquiera sumando los escaños de Iniciativa Liberal, con la que podría pactar. Con el 99% de los votos escrutados, la coalición de Gobierno, Alianza Democrática (AD), había conseguido el 32,16% de los votos, con nueve puntos de ventaja sobre el segundo partido más votado.
Pero la sorpresa llegó por detrás. La derecha radical de Chega, que ya el año pasado se disparó hasta llegar al 18% de los votos, ha dado este año un paso de gigante. Según los datos con el 99% de los votos computados, la derecha populista portuguesa empató con el Partido Socialista (PS) y a punto estuvo de convertirse en la segunda fuerza política del país, con el 22,67% y 58 escaños.
"Chega ha matado al bipartidismo", sentenció su líder, André Ventura, en la primera valoración que hizo de estos resultados. Su partido, aseguró el dirigente populista, que ha hecho bandera de la expulsión de todos los inmigrantes ilegales o del rechazo a los gitanos, está ya preparado para "ser una alternativa de gobierno".
Chega ya ganó en 2024 en el Algarve. Este año, se mantiene en su feudo del Sur comalternaivao primera fuerza y añade al menos las regiones de Beja o Portalegre, donde también ganó ayer las elecciones legislativas.
Mientras, el histórico Partido Socialista (PS) portugués se hundió hasta empatar con Chega, con lo que se convirtió en el gran perdedor de la noche. La misma formación que hasta hace dos años tenía mayoría absoluta en la Asamblea de la República con António Costa al frente se derrumbó hasta el 23,39% de los votos -décimas por encima de Chega- y consiguió su peor resultado en 38 años, con 58 diputados.
Hay que remontarse hasta 1987 para encontrar a un Partido Socialista portugués que consigue un 22-23% en las legislativas. La apuesta por Pedro Nuno Santos como nuevo líder y sucesor de António Costa no ha tenido el efecto deseado. Su imagen de impulsivo y hasta de radical de izquierdas han jugado en su contra en un país ahora muy escorado a la derecha.
A los 226 diputados elegidos en el territorio portugués ayer habrá que sumar los cuatro de la emigración en el extranjero, cuyo recuento aún no ha comenzado. Si el resultado de estas circunscripciones fuera el mismo del año pasado, Chega tendría dos diputados más y Alianza Democrática y el PS uno más cada uno, con lo que Chega lideraría la oposición con 60 escaños frente a los 59 del PS.
Además, AD (86 escaños) e Iniciativa Liberal (nueve) se quedarán muy lejos de la mayoría absoluta (116) aunque AD ganara el recuento de la emigración y sumara dos o más diputados.
Los resultados de las elecciones confirman que los ciudadanos "han reforzado su confianza en Luís Montenegro", como dijeron anoche los portavoces de AD, a pesar de las sospechas de conflicto de intereses con las que arrancó la campaña.
Con un PS muy debilitado, Luís Montenegro no tendrá ninguna dificultad para ser primer ministro y arrancar de nuevo su programa de gobierno dentro de unas semanas. El nuevo líder de la oposición será el mediático André Ventura, que se convertirá en el seguro azote del Gobierno desde la derecha radical.
Los resultados de anoche confirman que el órdago que Montenegro lanzó con la moción de confianza condenada al fracaso se ha saldado con un rotundo éxito para el centroderecha. La jugada era arriesgada.
Tras verse acosado por la oposición, que presentó dos mociones de censura fallidas e iba a constituir una comisión de investigación sobre el presunto conflicto de intereses entre su actividad privada y su puesto como primer ministro, el jefe del Gobierno decidió presentar una moción de confianza que iba a llevar a una segura convocatoria de elecciones.
Finalmente, los portugueses, cada vez más cansados y alejados de la política, han decidido darle un plazo mayor para que despliegue las políticas que sólo ha podido empezar en sus 13 meses al frente del Ejecutivo.
Las elecciones se convocaron bajo la sombra del caso Spinumviva -la empresa que el primer ministro creó cuando aún no estaba en política-, pero la derecha ha conseguido dar la vuelta a la campaña electoral. En vez de estar monopolizada por los problemas del primer ministro, Alianza Democrática consiguió fijar los temas que más le beneficiaban -a AD y a Chega- y arrinconar las acusaciones de supuesta corrupción.
Además, ni siquiera se ha hablado en exceso de los problemas que más preocupan y acucian a los portugueses, según las encuestas: la enorme dificultad para comprar o alquilar una vivienda, el deterioro de la sanidad pública o la falta de maestros en la educación. Por encima de estos temas, AD y Chega impusieron en los debates de la campaña la preocupación por la seguridad, la inmigración o la fiscalidad.
El candidato de AD ha endurecido sus propuestas para controlar la inmigración y ha situado la seguridad como una de sus prioridades. Por último, esgrimió las bajadas de impuestos aprobadas en esta breve legislatura para prometer más rebajas fiscales en el futuro, así como pagas extra a los pensionistas cuando la situación económica lo permita.

