INTERNACIONAL
Gran Angular

Xi Jinping y su plan para erigirse en arquitecto de un nuevo orden mundial

El programa chino de influencia global llega a los cinco continentes y trata de aprovechar las grietas de la nueva política de Trump para desplazar a EEUU

Escolares ugandeses pintan un muro con dragones durante un evento intercultural organizado por la empresa china Sinopec el pasado agosto en Bullisa, Uganda.
Escolares ugandeses pintan un muro con dragones durante un evento intercultural organizado por la empresa china Sinopec, en Bullisa.GETTY
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Radio Exterior de España, de Radio Nacional, arrancó esta temporada con su primer programa en mandarín, Conexión China. El primer entrevistado fue el embajador chino en Madrid, Yao Jing, quien promocionó el desarrollo del gigante asiático y su enorme riqueza cultural. También elogió la estabilidad del modelo chino frente al tambaleante panorama geopolítico y presumió de que las relaciones entre España y la superpotencia asiática viven su mejor momento.

El pasado agosto, un par de periodistas de la emisora pública española anunciaron el nuevo programa en mandarín, el sexto de la radio en una lengua extranjera, durante un viaje a Pekín sufragado por el Gobierno chino a través de varias organizaciones estatales que se dedican a la promoción de China en el extranjero.

La invitación se extendió a más periodistas de varios medios españoles. Estos participaron en un curso de periodismo de verano organizado por el Ministerio de Comercio chino y un instituto del Grupo de Comunicaciones Internacionales de China (CICG), que depende directamente del Comité Central del gobernante Partido Comunista (PCCh), uno de los principales órganos de liderazgo del país.

Los tentáculos de la propaganda china están invirtiendo cada vez más dinero en organizar conferencias y viajes a la carta para periodistas, académicos, políticos e influencers de muchos rincones del planeta. Algunos son invitados a las citas políticas más importantes en Pekín; a otros los llevan de paseo para ver a los famosos pandas de Chengdú, los guerreros de terracota de Xian, el skyline de Shanghai o el megaespectáculo diario de drones de la moderna Shenzhen.

Desde España, un habitual en estos viajes es el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien participa asiduamente en foros de política internacional con intervenciones que van en la línea de los pregones que sueltan a diario los portavoces oficiales de Pekín sobre la defensa de un mundo multipolar, con el Gobierno de Xi Jinping en el centro del nuevo eje. En los últimos meses, de la mano también del grupo Cátedra China, un think tank muy cercano al PCCh que se dedica a promover en España las relaciones con China, han visitado el país asiático varios grupos de diputados del Congreso, alcaldes de pequeños municipios españoles, académicos y empresarios.

La actual ofensiva de encanto de Pekín, que ha ganado muchos adeptos este año tras el ruidoso regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y su guerra arancelaria contra el mundo, tiene varios ganchos, tanto dentro como fuera de casa. En lo que llevamos de septiembre, la agencia estatal Xinhua ha organizado dos foros en las ciudades de Kunming y Shanghai sobre la red de medios y centros de investigación que China está extendiendo sobre todo por los países del Sur Global, donde trata de darle la vuelta a lo que considera el control occidental sobre las noticias y las narrativas globales.

Para potenciar la influencia en los países de habla hispana aparece el canal en español de CGTN, cadena de propiedad estatal muy centrada sobre todo en América Latina, donde China ha superado a Estados Unidos como principal socio comercial de los países de América del Sur y el ambicioso programa de infraestructuras de la nueva Ruta de la Seda ya abraza a una veintena de naciones en la región.

Concretamente en España, el canal de la CGTN por ahora ha tenido un impacto nulo. La agencia Xinhua ha recurrido algunas veces a pagar publicidad encubierta sobre los avances en China en páginas de periódicos de tirada nacional, especialmente en El País. Esta semana, buscando acuerdos de cooperación con diarios españoles, ha estado en Madrid una delegación de medios de comunicación chinos encabezada por Chi Xuejun, presidente de Xinhuanet -el portal en línea de la agencia-, y Na Xiaoning, director del departamento internacional del Diario del Pueblo, el periódico oficial del PCCh. Una de las reuniones que mantuvieron fue con representantes de Mundo Global, un diario digital editado por Cátedra China.

"En un contexto de tensiones geopolíticas globales, creciente desinformación y estereotipos sobre China, Mundo Global se compromete a ofrecer una perspectiva más auténtica e integral sobre China", reza una nota publicada por Cátedra China en su canal de WeChat, equivalente a WhatsApp en el país asiático.

Donde el canal CGTN más ha penetrado ha sido en África, ofreciendo una perspectiva china -en alianza con acuerdos de difusión alcanzados con grandes medios locales- sobre las noticias africanas e internacionales en varios idiomas, como inglés, francés o suajili. Durante mucho tiempo, la creciente influencia de China en este continente se vio representada en las grandes infraestructuras, desde las torres más altas de Kenia hasta el megapuerto de Yibuti. Pero ahora la seducción también entra a todas horas por televisión, incluso en las aldeas más remotas. Las autoridades chinas anunciaron este año que han proporcionado infraestructura satelital para ver la televisión a más de 9.600 aldeas africanas.

El concepto de moda que repiten en bucle los brazos mediáticos de Pekín, que se extienden por África, Asia o América Latina, es el de la Iniciativa de Gobernanza Global (GGI), un plan presentado hace dos semanas por Xi Jinping durante la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), que se celebró en la ciudad china de Tianjin.

Arropado por su homólogo ruso, Vladimir Putin, y delante de importantes líderes mundiales como el primer ministro indio, Narendra Modi, y el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, el presidente chino, en un movimiento cuidadosamente orquestado, presentó lo que muchos analistas internacionales han interpretado como un paso más por parte de la segunda economía mundial para levantar un polo alternativo a la tradicional hegemonía de Estados Unidos y las potencias de Occidente.

Xi, en el discurso inaugural de la cumbre, trazó un paralelismo histórico con 1945, recordando a sus colegas cómo la devastación de dos guerras mundiales había impulsado la fundación de la ONU y abierto una nueva página en la gobernanza global. "Ahora están surgiendo nuevas amenazas y desafíos que empujan al mundo hacia un nuevo período de turbulencia y transformación. La historia nos dice que cuanto más difíciles sean los tiempos, más debemos aferrarnos a la aspiración de la coexistencia pacífica y fortalecer nuestra confianza en la cooperación. Por esta razón, propongo una Iniciativa de Gobernanza Global para trabajar con todos los países en la construcción de un sistema de gobernanza global más justo y razonable", declaró el líder chino.

Un día después de aquella cumbre, Xi exhibió el poder militar de su país en un gran desfile por el 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. Lo hizo escoltado de nuevo por Putin y por el norcoreano Kim Jong-un (detrás había otras dos docenas de líderes, incluidos los de Irán, Pakistán, Bielorrusia o Birmania). El presidente de la superpotencia asiática volvió a hacer referencia a su iniciativa de gobernanza y advirtió que la humanidad se enfrentaba una vez más a una elección entre la paz y la guerra.

"Xi está tratando de equiparar el desorden posterior a la Segunda Guerra Mundial con el desorden actual, del que implícitamente culpa a Estados Unidos", analizaba Zachary Abuza, académico especializado en la política asiática, en una reflexión compartida por muchos observadores internacionales, quienes entienden que China tiene claro que estamos ante un cambio sistémico, como pasó en 1945. La tesis es que, en el reordenamiento del sistema internacional, Pekín pretende estar a la cabeza de un nuevo orden global multilateral donde Estados Unidos sea simplemente uno de los muchos polos y no la potencia hegemónica.

"Mientras Washington continúa retirándose de su papel tradicional de liderazgo en el orden internacional de la posguerra, Pekín ha intervenido con una respuesta calculada al creciente vacío en la gobernanza global. Si bien la iniciativa de Xi Jinping se basa en la retórica multilateral de larga data de China, su lanzamiento formal en medio de la inestabilidad global parece diseñada para atraer a las naciones desilusionadas, especialmente las del Sur Global", analizaba esta semana en el diario hongkonés South China Morning Post Deng Yuwen, ex editor de Study Times, la revista oficial de la Escuela Central del PCCh, una institución clave para la formación de los altos funcionarios chinos.

Tras el encuentro de los países de la OCS y el desfile militar de Pekín, Xi intervino el 9 de septiembre en la cumbre virtual del grupo de economías emergentes de los Brics, en el que volvió a vender a China como la superpotencia responsable y cargó contra el "hegemonismo y proteccionismo", en referencia a las políticas de Trump. Este fin de semana, en Pekín concluyó el foro de Defensa más importante de China, con la presencia de alrededor de 1.800 mandos militares, políticos, académicos y diplomáticos de más de un centenar de países.

China, empachada en las últimas semanas de ser la anfitriona de destacados eventos internacionales, continúa alimentando bloques alternativos (como la OCS y los Brics) para contrarrestar la hegemonía estadounidense.