- Asia Kim Jong-un, Putin y Xi Jinping se reunirán en China para el gran desfile del Día de la Victoria
El arranque de septiembre va a ser muy intenso para China en el terreno diplomático. Primero acoge en la moderna ciudad de Tianjin, colindante con Pekín, la cumbre de Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), un grupo regional que la superpotencia asiática lleva tiempo intentando presentar como un contrapeso a los bloques liderados por Occidente. Luego, todas las miradas se trasladarán hasta la capital, donde se celebrará un gran desfile militar para conmemorar el final de la Segunda Guerra Mundial.
El presidente chino, Xi Jinping, será el anfitrión este domingo de una cumbre de dos días que reunirá a una treintena de líderes mundiales y de jefes de organizaciones internacionales. Parte del foco en Tianjin va a estar puesto en la presencia del líder ruso, Vladimir Putin, que regresa a China tras la reunión que mantuvo con el estadounidense Donald Trump en Alaska y las expectativas de un encuentro con el ucraniano Volodimir Zelenski. Precisamente, el viernes anunció el Kremlin que Putin hablará de Ucrania con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.
Mucha atención también está puesta en el primer ministro indio, Narendra Modi, que será la primera vez en siete años que ponga un pie en el país vecino. Tras años de tensiones y de disputas fronterizas, la brutal guerra comercial que Trump desató contra Nueva Delhi ha provocado un inesperado acercamiento de Modi hacia China.
En Tianjin también se espera que asistan los principales líderes del Sudeste Asiático, el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, el turco Recep Tayyip Erdogan o el bielorruso Alexander Lukashenko. El secretario General de la ONU, António Guterres, también se encuentra entre los asistentes confirmados.
La OCS se formalizó en 2001 para resolver las disputas fronterizas que dejó en Asia Central la disolución de la Unión Soviética. Más adelante, el grupo evolucionó en un foro económico regional bajo la dirección de China. En los últimos años, Pekín y Moscú han tratado de impulsar la agrupación, que representa a más del 40% de la población mundial, en lo que algunos think tank ligados a Estados Unidos dijeron que era una especie de "anti-OTAN".
"Cuanto más compleja y turbulenta se vuelve la situación internacional, más países necesitan fortalecer la solidaridad y la cooperación", manifestó hace unos días Liu Bin, portavoz de Exteriores de China. "En el mundo actual, las mentalidades anticuadas de hegemonismo y política de poder aún tienen influencia, y ciertos países intentan priorizar sus propios intereses sobre los de los demás, lo que amenaza seriamente la paz y la estabilidad mundiales", añadió en una clara referencia a Estados Unidos.
Desde la invasión rusa de Ucrania, la cumbre anual de la OCS ha sido una de las pocas ventanas que ha tenido Putin fuera de su fortaleza en Moscú para presumir de alianzas y estrechar la mano a los colegas que se han negado a condenar la invasión de Ucrania en las resoluciones de la ONU.
Putin mantendrá encuentros bilaterales con Xi Jinping y Modi, los líderes de dos países que han estado dando oxígeno a la economía de Moscú al hincharse a comprar petróleo ruso barato tras las sanciones de las potencias occidentales. Este fue el motivo del que tiró Trump para justificar los aranceles del 50% que había impuesto a los productos indios. El presidente estadounidense intentó así distanciar a India de Rusia, que también es su socio tradicional y principal proveedor de armas, pero lo que consiguió fue acercar a su teórico aliado su gran rival en el tablero geopolítico, China.
Poco después de que Trump anunciara los aranceles contra India, Modi anunció que visitaría para participar en la cumbre de la OCS, en Pekín dijeron que su ministro de Exteriores visitaría Delhi y el principal asesor de Seguridad Nacional indio, Ajit Doval, fue recibido en Moscú por el propio presidente Putin.
India ha mantenido tradicionalmente una posición de no alineación con ningún bloque, haciendo siempre malabarismos para conservar sus fuertes lazos tanto con Rusia como con EEUU. Que ahora Delhi reconduzca sus relaciones con China es algo que anteriores gobiernos estadounidenses, incluso la primera Administración Trump, habían tratado de evitar, mimando las relaciones con el país más poblado del mundo a pesar de su sintonía con el régimen de Putin.
En Tianjin también será el escenario en el que Modi y el paquistaní Sharif se vean cara a cara por primera vez desde el choque militar entre las dos potencias nucleares regionales el pasado mayo, que estuvieron al borde de una guerra más amplia tras varios días de ataques en los estados fronterizos. Aquel enfrentamiento terminó con una débil tregua. Desde Estados Unidos, Trump fue el primero en presumir de que su mediación había propiciado el fuego. India restó importancia al papel de Washington, pero Pakistán resaltó la mediación de Trump y dijo que iba a apoyar su nominación para el Nobel de la Paz.

