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La poscomunista alemana que puede salvar al partido gracias al multimillonario Elon Musk

Brandeburgo, que acude a las urnas este domingo, acoge la sede de Tesla y Die Linke (La Izquierda) está basando su campaña en erigirse en oposición al magnate estadounidense

Katina Schubert, del partido Die Linke.
Katina Schubert, del partido Die Linke.Paul ZinkenGetty Images
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Elon Musk no es un personaje especialmente querido, aunque los repentinos arranques de baile que se marca siguiendo el zambullido de improperios que llegan a sus oídos demuestra que a él, digan lo que digan, se la refanfinfla. Máxime, si las criticas salen de la boquita de los líderes del poscomunista partido Die Linke (La Izquierda), a los que debe considerar una pandilla de fracasados.

A solo unos días de las elecciones regionales de Brandeburgo, donde se encuentra la primera fábrica europea de Tesla, Die Linke ha dado un giro de timón programático a su campaña. Y ha sido a la desesperada, pues del casi 30% de votos que llegó a recabar en los años 90, ahora podría no superar la barrera del 5% que marca la ley para entrar en el Parlamento.

El partido necesita un tronco para mantenerse a flote y aunque el dios Musk orbita en el espacio, Die Linke le acusa de pecados muy terrenales. Es un capitalista que reprime los derechos laborales y termita con el medio ambiente. Es el responsable del "tormento que se lleva a cabo en el municipio brandeburgués de Grünheide", donde se ubica la llamada Gigafactory de Tesla. Aquí es donde se ensamblan las baterías y las carrocerías de los coches eléctricos. El proyecto creará miles de puestos de trabajo, pero la directora gerente de Linke, Katina Schubert, y el principal candidato del Partido de Izquierda en Brandeburgo, Sebastian Walter, creen que esa gigafactoria "es un ejemplo de todo lo que va mal".

"La Gigafactoría es sinónimo de una seguridad laboral catastrófica, un número de accidentes laborales superior a la media y un derecho laboral sistemáticamente socavado. Los salarios son un 20% más bajos que en otros fabricantes de automóviles", gritan en la recta final de la campaña los lideres de la izquierda. Y todo ello, "mientras las autoridades hacen la vista gorda ante la injusticia laboral y la contaminación medioambiental en una zona boscosa y de protección de aguas", denuncian.

En marzo de 2024, la propia Tesla declaró a la revista Wirtschaftswoche que utilizaba menos de un tercio de la cantidad de agua permitida por contrato, pero eso da igual. Die Linke se la ha jurado a Musk porque produce para las rentas altas. "Sólo hay coches eléctricos de lujo para la clase alta mundial". Tesla ha anunciado en varias ocasiones su intención de producir modelos asequibles, pero hoy por hoy, el e-car más barato de Tesla cuesta algo más de 40.000 euros.

Y no es que Die Linke reivindique el Trabant, el coche mas popular de la extinta RDA y uno de los más ineficaces de la historia automotriz. "Nosotros queremos una estrategia para una industria social y sostenible: debemos poner a las empresas en su sitio, hacer cumplir las leyes laborales y reestructurar la economía de forma que gane la mayoría de la gente, en lugar de los libertarios de derechas y los multimillonarios".

El domingo se sabrá cuántos electores han recogido la antorcha. En las encuestas, por el momento, gana la populista Alternativa para Alemania (AfD), el partido que, curiosamente, Musk apoyó en las pasadas elecciones europeas. "El partido está etiquetado como de extrema derecha, pero las posiciones políticas de la AfD que he leído no suenan extremistas", escribió Musk en su plataforma X.