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El premierRishi Sunak se enfrenta a su particular Dos de Mayo en las elecciones locales en Inglaterra y Gales, con todos los números el su contra y entre el renovado ruido de sables en el Partido Conservador. Los tories podrían perder hasta la mitad de sus casi mil concejales y sufrir una humillante derrota a manos del Partido Laborista de Keir Starmer, a una media de 20 puntos por delante en las encuestas.
Un reciente sondeo de Ipsos revela que Sunak es hoy por hoy el líder más impopular desde John Major hace 30 años: el 75% de los votantes están "insatisfechos" con su gestión, frente al escaso 16% que se dan por "satisfechos". Si las elecciones previstas para la segunda mitad del año se celebraran hoy, el Partido Conservador perdería más de la mitad de sus 365 escaños y el Partido Laboristas duplicaría los suyos hasta superar el listón de los 400, según una proyección de YouGov.
El tabloide conservador The Daily Mail hacía sonar recientemente las alarmas con otro sondeo elaborado por el influyente Lord Michael Ashcroft: los laboristas superan a los tories en todos los frentes, desde el control de la inmigración a la gestión de la economía, pasando por la sanidad pública, el papel del Reino Unido en el mundo e incluso el Brexit.
"El premier se va a enfrentar a un gran dilema: convocar elecciones en otoño o anticiparlas al verano", advierte Ashcroft. "Se puede entender que un primer ministro asediado quiera dilatar lo más posible la convocatoria, con la esperanza de que ocurra algo que le pueda servir de ayuda. Pero, ¿y si las cosas se ponen aún peor?".
Anticipo electoral
La posibilidad de un anticipo de las elecciones al verano, aprovechando el viento a favor de la inflación y concidiendo con los primeros vuelos de inmigrantes deportados a Ruanda, lleva circulando varias semanas. Downing Street ha permitido que se infle el globo y los analistas lo interpretan como una estrategia disuasoria del propio Sunak para conjurar la tentación de una moción de censura de sus propios diputados y la elección de un nuevo líder.
Penny Mordaunt, famosa por su papel como intachable portadora de la espada durante la coronación del rey Carlos hace un año, ha vuelto a emerger estos días como la alternativa a Sunak. Sus detractores han puesto sin embargo en marcha una campaña, Operación Stop Penny, para evitar el golpe de mano y demostrar una vez más las profundas divisiones entre los tories, espoleadas desde el ala derecha en las últimas semanas por la ex premierLiz Truss y la ex secretaria de Interior Suella Braverman.
Sunak intentará aferrarse entre tanto a un doble salvavidas en la batalla del 2 de mayo: los alcaldes Ben Houchen (Tees Valley) y Andy Street (West Midlands). Retener esos dos bastiones conservadores en el cinturón rojo le serviría para aplacar la insurrección sus propias filas. Perderlos a manos de los laboristas sería en cambio como una soga para el líder conservador, que puede también ver a un alcalde laborista en su propio distrito electoral en Richmond.
La reciente deserción a la filas laboristas del ex subsecretario de Salud Dan Poulter ha sido otro golpe bajo Sunak. "Los conservadores se han convertido en el partido nacionalista de la derecha", declaró Poulter en el momento de hacer pública su sonada fuga. "Los valores que teníamos en la época de David Cameron eran muy diferentes".
Por el flanco derecho, Sunak se enfrenta precisamente a la creciente amenaza de Reform UK, que llega al 12% en las últimas encuestas. Una victoria del partido nacionalista en lugares emblemáticos como Blackpool podría servir de acicate a su cofundador y ex líder del Ukip Nigel Farage para lanzarse definitivamente a la arena electoral y complicarle aún más las cosas al premier.
"La participación en las elecciones locales es sustancialmente menor y es muy difícil extrapolar los resultados", advierte el analista John Curtice, de la Universidad de Strathclyde. "Pero si el Partido Conservador encaja la pérdida significativa de la mitad de sus concejales, como predicen algunos sondeos, va a ser un resultado muy difícil de defender y con claras repercusiones a escala nacional".
La espada pende sobre alcaldía de Londres
Por otra parte, la muerte de un niño de 14 años a punta de espada, a plena luz del día en el noreste de Londres, ha tenido un fulminante impacto en la recta final para las elecciones a la Alcaldía de la capital británica.
El asaltante, de 36 años, causó graves heridas a otras cuatro personas, incluidos dos policías (uno de ellos estuvo a punto de perder la mano). La ciudad entera se estremeció ante unas imágenes que empiezan a resultan extrañamente cercanas: los incidentes con arma blanca subieron un 22% en el último año en Londres.
El alcalde laborista Sadiq Khan, que ha criticado duramente a los Gobiernos conservadores por los recortes policiales en la última década, apuntó esta vez a otro problema de fondo: "Demasiados asesinatos se han cometido en los últimos años a manos de gente por problemas mentales. Los servicios de salud mental son básicos para prevenir la violencia".
La aspirante conservadora Susan Hall, criticada por sus simpatías hacia Donald Trump y Liz Truss, ha convertido la inseguridad ciudadana y la zona de bajas emisiones en sus dos caballos de batalla durante la campaña. Las encuestas le dan una desventaja de 22 puntos frente a Khan (25% a 47%), pero los analistas predicen un resultado bastante más apretado, con la incertidumbre añadida del efecto del trágico suceso en las urnas.
"Sadiq Khan está a punto de sufrir el mayor shock de su vida", predice el ex premier Boris Johnson, que calificó de "patético" el empeño de Khan de lanzar balones fuera. "Yo nunca culpé a Tony Blair o Gordon Brown de los problemas de Londres cuando fui alcalde... Todo lo que escuchamos decir a Khan es que él no puede hacer nada. De hecho, podría cambiar su nombre por Sadiq Khan?t".
Londres experimentó efectivamente una escalofriante cifra de 14.577 incidentes a punta de cuchillo el año pasado. El comisario jefe de Scotland Yard, Mark Rowley, lanzó la voz de alarma hace varias semanas advirtiendo que el cuerpo de policía necesita desesperadamente al menos 1.400 nuevos agentes. Los recortes policiales durante la era de austeridad de David Cameron supusieron un hachazo de 20.000 menos agentes en todo el país y 5.000 menos en Londres.
En un reciente debate en la emisora LBC, la candidata Susan Hall puso sobre la mesa su preocupación por los incidentes con "machetes" en Londres. La secretaria de Comercio Exterior Kemi Badenoch recogió el testigo el miércoles y lanzó su dedo acusador contra Sadiq Khan: "No se toma en serio la seguridad ni su papel como responsable del cumplimiento de la ley". En un comunicado, la oficina del alcalde acusó a los tories de haber perdido "el sentido de la decencia" al explotar políticamente la muerte de un niño de 14 años.

