ESPAÑA
Premios Princesa de Asturias

44 años de reflexiones de la Corona desde el Teatro Campoamor: la voz constante de Don Felipe y Leonor en tiempos de cambio

El discurso del Monarca en Oviedo es el más importante y personal después del mensaje de Navidad, mientras la Heredera asume en cada edición más responsabilidades

La novelista y poeta  Siri Hustvedt, recibe de la mano de la Princesa Leonor el Premio Princesa de Asturias de las Letras, el 18 de octubre de 2019.
La novelista y poeta Siri Hustvedt, recibe de la mano de la Princesa Leonor el Premio Princesa de Asturias de las Letras, el 18 de octubre de 2019.EUROPA PRESS
Actualizado

El 3 de octubre de 1981 se entregaron en Oviedo los primeros premios Príncipe de Asturias. Don Felipe, entonces un proyecto de adolescente de 13 años, rubísimo y con trazos de timidez en su gesto, cruzó por primera vez el pasillo del Teatro Campoamor en una cita en la que le pidieron que se comprometiera a volver. Sólo ha fallado tres veces en 44 ediciones. Y el protocolo de la ceremonia de estos galardones apenas ha cambiado, sólo algunos detalles. Asturias ha visto crecer a Don Felipe, fue allí donde saludó a Doña Letizia cuando su relación era un secreto. Y los premios tienen en su hija, la Princesa Leonor, el gran símbolo de continuidad y estabilidad. Y ha sido frente frente a las 1.491 butacas del Teatro Campoamor donde el Monarca ha reivindicado el papel constitucional de la Corona y del jefe del Estado como símbolo de unidad y permanencia.

Fue ese 3 de octubre de 1981 cuando Don Felipe pronunció el primer discurso de su vida. El príncipe, con voz aún aflautada de niño, se explayó durante apenas 84 segundos, unas líneas, en las que el Heredero se comprometió con la Fundación, a la que pidió: «Tener una significación destacada y eficaz, en beneficio de esta Asturias querida, que llevo y llevaré siempre en lo más profundo de mi corazón». Más de cuatro décadas después, el ahora Monarca, y a pesar de que la Princesa ya es mayor de edad, se resiste a romper su vínculo con el Principado y con los premios. Su compromiso es incuestionable y las palabras que pronuncia en Asturias son, después del discurso de Navidad, las de mayor calado y trascendencia en la sociedad. Unos discursos en los que se observa la coherencia del criterio del Rey a lo largo de las décadas.

Felipe VI ha pronunciado 109.623 palabras en estas 44 ediciones de los Premios, ha ganado soltura y consistencia a lo largo de los años, y hay un hilo conductor que une todas estas líneas: el Rey, también como príncipe, utiliza ese altavoz para destacar los valores humanos de cada premiado, unos valores que representan los mejor de nosotros como sociedad y que el Monarca pide ver como ejemplo para aplicarlos al país y a la juventud, en la que siempre ve el futuro.

Para saber más
Don Felipe, acompañado de sus padres, pronuncia su primer discurso público.
Don Felipe, acompañado de sus padres, pronuncia su primer discurso público.EFE

Sintetiza esta vocación una frase pronunciada en 2002 por el entonces Príncipe: «Anhelamos que nuestros premios sean la voz de quienes tantas veces no la tienen, la voz de los abandonados, de los que sufren injusticia, de los que defienden la libertad y son perseguidos por defenderla. Su lucha, que nunca dejará de ser nuestra lucha, fortalece nuestra fe en que es posible un mundo más justo y fraternal, libre del terror y de los fanatismos». Además de «premio», las palabras más repetidas en estos años de discursos son «mundo», «España», «vida», «paz», o «libertad».

La responsabilidad de Don Felipe en la fundación aumentó con el paso de las ediciones, en 1985, a tres meses de alcanzar la mayoría de edad, el príncipe ofreció un discurso más largo que los primeros y con titular: «Nuestras vidas valen en la medida que sirven a los demás», dijo. Pero fue en 1986, meses después de prestar juramento ante las Cortes por sus 18 años, cuando Don Felipe verbalizó la conciencia de su papel institucional. Destacó algo que en las décadas siguientes ha mostrado con sus actos que ha entendido. Al describir la Corona, habló de «una Institución que se caracteriza por su continuidad y su permanencia; que trasciende a las personas y que, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, ha de estar por encima de situaciones transitorias y circunstanciales», unas palabras de plena vigencia en 2014, cuando fue proclamado Rey y retiró el ducado de Palma a su hermana. O en 2020, momento en el que quitó a Don Juan Carlos su asignación.

Pasado y presente se conectan analizando todos los discursos y muestran el compromiso del Monarca con algunas cosas, que se convierten en la guía de su forma de actuar. Su condena y respaldo a las víctimas del terrorismo, o la convicción de que España es mejor si se guía por la Constitución y avanza en la unidad dentro de las diferencias. Felipe VI habló por primera vez sobre ETA en 1991. Se habían producido unos atentados los días previos a los premios, y el entonces Príncipe arrancó el aplauso de los asistentes al calificar de «cobarde y desalmado terrorismo asesino» los acontecimientos.

Los Reyes de España y su hijo Don Felipe son recibidos a su llegada a Oviedo el 29 de octubre de 1987.
Los Reyes de España y su hijo Don Felipe son recibidos a su llegada a Oviedo el 29 de octubre de 1987.EFE

Su compromiso con las víctimas de lo que entonces calificó como la «sinrazón de esta barbarie» ha continuado inamovible a lo largo de las décadas. En Asturias, su repulsa por esta violencia ha aparecido en los discursos también de 1993 -«Uno mi voz a los que claman por la reconciliación y exigen el cese de la violencia. Por ello quiero también expresar una vez más mi rotunda condena del terrorismo»-; 2001 -«recuerdo también, con especial emoción, a quienes, víctimas de la intolerancia y del terrorismo, han perdido sus vidas defendiendo su libertad y la libertad de todos». Por supuesto en 2004, cuando no sólo era ETA la que asesinaba en España, sino que se instaló el terrorismo islámico. «El terrorismo con todas sus ramificaciones, modalidades y conexiones se erige en una de las mayores amenazas para nuestro presente y futuro», dijo el rey. Recordó después en 2007 «a quienes necesitan el aliento y la fuerza de la solidaridad, a las víctimas del terrorismo, del fanatismo, de la pobreza y la injusticia». Y pidió en 2008 unir esfuerzos «para luchar con eficacia y mediante todos los instrumentos del Estado de Derecho contra el terrorismo».

Como símbolo de unión y permanencia, Felipe VI ha recordado la importancia de esos valores en muchos discursos, en los que los acontecimientos políticos se mezclaban con los premios. En el 2000, el Rey hizo alusión a la situación del País Vasco al recordar que «sólo se puede construir un futuro digno ensalzando lo que une y no ensanchando lo que falsamente separa, integrando y no excluyendo». Cinco años después, en pleno debate sobre el Estatuto Catalán, recordó el «pacto constitucional» como «la base de nuestra convivencia democrática». Palabras a las que apeló en más ediciones, conforme el desafío independentista aumentaba. En 2006 pidió «firmes convicciones, fe y confianza en nuestro proyecto común» y cifró «las virtudes que han guiado la vida de los españoles durante los últimos años». Aseveró en 2007 que «el fanatismo es una plaga perversa, una fuerza ciega que obliga a renunciar a ser uno mismo».

Don Felipe, en el Teatro Campoamor, en la edición de los Premios de 2000.
Don Felipe, en el Teatro Campoamor, en la edición de los Premios de 2000.EFE

Mucho más contundente fue en 2017, días después del mensaje institucional del 3 de octubre: «España tiene que hacer frente a un inaceptable intento de secesión en una parte de su territorio nacional, y lo resolverá por medio de sus legítimas instituciones democráticas, dentro del respeto a nuestra Constitución y ateniéndose a los valores y principios de la democracia parlamentaria en la que vivimos desde hace ya 39 años». En 2018, un año después el Monarca respondió a los secesionistas apelando a «una Constitución fruto de la concordia entre españoles, unidos por un profundo deseo de reconciliación y de paz; unidos por la firme voluntad de vivir en democracia». Ya en 2018, cuando Pedro Sánchez trataba de pactar con los independentistas su apoyo para formar Gobierno, el Rey recordó que «las soluciones llegarán de la unidad, nunca de la división».

Frases de 44 años de discursos que no pierden vigencia y que con el paso del tiempo aportan claves de la visión del mundo y la manera de entender España que tiene Felipe VI, el jefe del Estado.

Leonor, tras los pasos de su padre

El papel de la Princesa Leonor como presidenta de la Fundación Princesa de Asturias es uno de los mejores ejemplos de la continuidad dinástica que representa la Heredera, siguiendo los pasos de su padre. Su papel en Asturias y en los premios cada vez tiene más protagonismo, y los pasos se dan para preparar el terreno para que dentro de unos años, la primogénita de los Reyes sea quien lleve el peso de la ceremonia. Si el discurso de su padre es importante, el de la Princesa es una de las pocas alocuciones públicas que tiene cada año, una cita que sirve para constatar cómo gana en madurez año a año con un hilo conductor: mandar siempre un mensaje a los jóvenes.

Leonor debutó en Asturias el 18 de octubre de 2019. Tenía 13 años y las comparaciones son su padre eran inevitables. La joven Princesa, con melena rubia suelta, desfiló por el pasillo del Teatro Campoamor como lo había hecho el Rey 38 años antes. Pero con una diferencia. Sus padres quisieron que la Infanta Sofía formara parte de esta ceremonia, y la joven, segunda en la Línea de Sucesión al Trono, ha acompañado desde ese año a su hermana en la ceremonia. En su estreno, la Princesa encandiló a los asistentes a la ceremonia con una frase que pronunció sin dudar: «Llevo sangre asturiana». Pero además, hizo un guiño al resto del país: «Es un título que me compromete con la entrega y el esfuerzo de servir a España y a todos los españoles», afirmó la Heredera.

La princesa Leonor, el 20 de octubre de 2023, durante la 43º edición de los Premios Princesa de Asturias.
La princesa Leonor, el 20 de octubre de 2023, durante la 43º edición de los Premios Princesa de Asturias.EFE

Desde entonces, aunque la Princesa cada año asume más responsabilidad, su discurso es un complemento al de su padre, que es quien cierra la ceremonia. La Heredera al Trono apela a los jóvenes y les habla de tú a tú en una alocución que cada año recuerda los desafíos de su generación. En 2020, año del covid, afirmó: «Tengo casi quince años. Sigo muy de cerca, como muchos niños y jóvenes de mi edad, lo que sucede en nuestro país. Y después de haber estado meses sin ir al colegio, la vuelta a clase nos demostró que tenemos que adaptarnos a estas nuevas circunstancias, siempre con la esperanza de que todo mejore». Apeló entonces al sentido de la «responsabilidad» aprendido esos días.

En 2021, Felipe VI cedió a su hija la responsabilidad de realizar la laudatio de los premiados. La Princesa apeló otra vez a su generación: «Proyectáis sobre nosotros, sobre los más jóvenes, la certeza de que también tenemos mucho que aportar, que podemos ser importantes y mostrarnos responsables para tratar de pensar en un futuro más sostenible, más justo, mejor para todos».

La idea constante de que Leonor se dirija a los jóvenes la confesó el Rey durante los premios del año 2022, cuando el discurso de la Princesa comenzó a alargarse, símbolo de que cada vez tiene más protagonismo. Don Felipe, mirando a sus hijas, dijo entonces: «Cada vez sois más conscientes del papel que desempeñan nuestros premiados». En ese punto, las animó -a ellas y a «todos los jóvenes de vuestra generación»- a que su ejemplo inspire sus vidas «porque ellos representan valores y cualidades que cada vez son más indispensables en ese siglo XXI». Previamente, la Heredera había afirmado: «Los jóvenes somos conscientes de que la situación actual no es fácil, de que el mundo ha cambiado y sigue cambiando».

Una suerte de confesión fueron las palabras de la Heredera en 2023, pues la ceremonia se celebró 11 días antes de que alcanzara la mayoría de edad. «Entiendo muy bien y soy consciente de cuál es mi deber y de lo que implican mis responsabilidades», aseguró en las primeras frases de su discurso, mirando a cámara. Su padre aseguró posteriormente desde el atril que la Princesa se encontraba entonces «en un momento importante de su formación para cumplir con sus obligaciones institucionales». Y afirmó que el acto de ese 31 de octubre, cuando juró la Constitución ante las Cortes y recibió la Orden de Carlos III en el Palacio Real, sería «de enorme trascendencia institucional, simbolismo histórico y compromiso personal». Afirmó ese día que la Reina y él estaban «profundamente orgullosos de su sentido del deber, de su entrega y de la ilusión con la que afronta el futuro».

Leonor ha alcanzado la madurez en ese atril del Campoamor, que comenzó siendo burdeos y que tornó a azul marino hace unos años. En 2024, ya con los 18 consolidados, Don Felipe dio un nuevo paso a la cesión de responsabilidades a su Heredera y fue ella quien, al final de la ceremonia, convocó los premios para este año.

Esta edición, la Princesa tendrá una nueva responsabilidad, pues como anunció la semana pasada la Casa Real, será ella la responsable el sábado, en la visita al pueblo ejemplar, de pronunciar el discurso para los vecinos de Valdesoto. Su creciente implicación en los Premios demuestra no solo su preparación, sino también su compromiso con la Corona y con la sociedad española. Cada intervención suya revela mayor seguridad, empatía y madurez, cualidades que refuerzan la confianza pública en la futura Reina. Además, su papel en Asturias sirve como puente entre generaciones, acercando la institución a los jóvenes y transmitiendo valores de esfuerzo, respeto y servicio que caracterizan la esencia de la monarquía.