CULTURA
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Leonor, símbolo del hoy y el mañana de los Premios Princesa de Asturias

Con su nombramiento como Princesa de Asturias, hace diez años, Leonor no sólo cambió el nombre de estos premios, sino que modernizó su imagen y afianzó su futuro. Ella representa el porvenir de unos galardones más importantes que nunca en este mundo tornadizo y cargado de incertidumbre

Leonor
La princesa Leonor, en los Premios Princesa de Asturias 2024.JESÚS BRIONES
Actualizado

Hace 45 años, de la mano de los Premios Príncipe de Asturias, nacía en Asturias una esperanza. Así se refirió el rey Felipe VI en 1980 a la creación de unos galardones que se han convertido desde entonces en la celebración cultural de mayor prestigio de nuestro país. Con ellos, nuestra comunidad se ha situado en este tiempo a la vanguardia de la solidaridad, la literatura, la ciencia, el arte, la tecnología...

Lo mejor de la sociedad ha estado con nosotros en estos 45 años, ha recorrido nuestras calles, conocido a nuestros estudiantes, departido con nuestros docentes e investigadores y, en definitiva, ha intercambiado ideas, reflexiones y conocimientos que nos enriquecen como personas y nos conducen hacia un futuro mejor, al tiempo que ha favorecido nuestra proyección internacional como un referente cultural de gran relevancia.

Oviedo, y con Oviedo toda Asturias, se convierten durante esos días en la capital cultural del mundo; en el corazón que late con la excelencia de quienes trabajan por el bien común y nos demuestran, edición tras edición, que los valores de la sociedad que merecen perdurar siguen estando muy presentes y son más necesarios que nunca. Más allá de fronteras e ideologías, incluso a pesar de crisis económicas, pandemias y guerras, estos premios, y Asturias con ellos, son la muestra de que somos capaces de grandes logros si colaboramos por el progreso de todos.

Para saber más

Asturias es hoy más rica hoy que entonces, y no hablo de dinero, aunque el retorno económico de este evento no se pueda negar. Me refiero a que cada premiado nos ha dejado un recuerdo imborrable y un aprendizaje. Es imposible convivir con Stephen Hawking, Jane Goodall, Arthur Miller, Peter Higgs, François Englert, Mary Beard, Umberto Eco, Indro Montanell, Joseph Pérez, las investigadoras Emmanuelle Charpentier y Jennifer A. Doudna Leonard o los científicos del CERN y los que impulsaron el desarrollo de las vacunas contra el Covid, por nombrar sólo algunos, sin que nos dejen huella.

Hemos asistido a momentos que nos hicieron creer que el entendimiento, incluso en el conflicto más enconado, era posible. En estos días tiene todo el sentido recordar el histórico paseo de Isaac Rabin y Yasser Arafat por las calles de Oviedo que inspiró sueños de paz. También sentimos como aspiraciones posibles la igualdad y la diversidad cuando las siete luchadoras por la causa de la defensa y la dignificación de la mujer -Fatiha Budiaf, Olayinka Koso-Thomass, Graça Machel, Rigoberta Menchú, Fatana Ishaq Gailani, Somaly Mam y Emma Bonino- subieron, unidas en un objetivo común, al escenario del Teatro Campoamor.

Se nos erizó la piel con Joan Manuel Serrat cantando Aquellas pequeñas cosas, con el espontáneo baile de Carmen Linares y María Pagés, con el recitado de Nuria Espert de Doña Rosita la soltera, de Lorca, con la fuerza de grandes actrices como Elizabeth Taylor o Meryl Streep o de cineastas eternos como Francis Ford Coppola o Martin Scorsese.

Con su nombramiento como Princesa de Asturias, hace diez años, Leonor no sólo cambió el nombre de estos premios, sino que modernizó su imagen y afianzó su futuro. Ella representa el porvenir de unos galardones que han cobrado más importancia que nunca en este mundo tornadizo y cargado de incertidumbre. Leonor consolida una tradición, asegura su continuidad y nos conduce hacia lo mejor de nuestro futuro. Ella simboliza el hoy y el mañana de unos premios que siguen siendo referencia de solidaridad y tolerancia en todo el mundo.

Asturias, su nombre, su tierra y su compromiso es el alma que los hizo posibles y que los alberga con la esperanza que inspiran de que el avance de nuestra sociedad y la convivencia pacífica de los seres humanos sea posible y, sobre todo, perdurable.

Adrián Barbón Rodríguez es presidente del Principado de Asturias.