ESPAÑA
Cohesión territorial
Palabra incumplida de Sánchez (6.1)

La fractura territorial contra la promesa de Sánchez: el "gran sacrificio" en la mítica Marie Claire para sobrevivir 3 años más

En Els Ports, Castellón, respiran tras la autorizarse la venta de la fábrica de lencería que da trabajo a la mayoría de la comarca: "Aquí no hay nada más"

Cándido, uno de los últimos trabajadores de Marie Claire, en la entrada de la fábrica en Villafranca.
Cándido, uno de los últimos trabajadores de Marie Claire, en la entrada de la fábrica en Villafranca.ARABA PRESS
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Villafranca del Cid es un pequeño pueblo del interior de Castellón con poco más de 2.000 habitantes censados. No en vano, está a 1.126 metros de altitud, en una de esas comarcas de difícil acceso de la llamada España vaciada, con sólo seis habitantes por kilómetro cuadrado y donde la ciudad de Castellón queda como mínimo a una hora de coche. Hay quien lo considera un milagro, pero lo cierto es que de este enclave entre montañas salió aquella melodía pegadiza que sonaba sin parar en la televisión de los 70: «Marie Claire, Marie Claire, un panty para cada mujer».

La empresa, que llegó a facturar 80 millones de euros tras lograr colar en el imaginario colectivo el glamour de una marca aparentemente extranjera, encadena años de declive. Sus inicios se remontan a 1907, tal y como refleja un sencillo cartel que cuelga a la entrada de la fábrica. 117 años después, Marie Claire ha sentido que afrontaba los últimos días.

La amenaza de cierre se ha cernido sobre la firma de lencería, dejando en vilo a la comarca entera de Els Ports, que ha seguido con el corazón en un puño la decisión del Juzgado de lo Mercantil número 1 de Castellón hasta que, este 2 de agosto, autorizó la venta de la empresa a For Men SA, garantizando su actividad durante al menos tres años más.

«Reducir la diferencia entre provincias y fortalecer la cohesión territorial; esta va a ser la sexta prioridad. El reto demográfico nos interpela a todos. (...) Buscamos un reparto equitativo de oportunidades por todo el territorio y crear oportunidades fuera de las grandes capitales».

Un símbolo de la angustia en tantas comarcas de España dependientes de apenas una salida para evitar la despoblación. Un problema tan extendido que formó parte del discurso de investidura de Pedro Sánchez hace un año. Como «sexta prioridad», estableció «reducir la diferencia entre provincias y fortalecer la cohesión territorial». Y argumentó: «Porque el reto demográfico interpela a todas las instituciones (...) Vamos a buscar un reparto equitativo de oportunidades por todo el territorio y crear oportunidades fuera de las grandes capitales». Frente al deseo, la realidad y sus condiciones. La vida en el alambre en lugares como Villafranca del Cid.

Allí, el principal escollo residía en el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa), el organismo público cuya función es abonar a los trabajadores los salarios pendientes por la quiebra o insolvencia de las empresas y acreedor de 1,3 millones de euros. La entidad, dependiente del Ministerio de Trabajo de Yolanda Díaz, vetó a finales de junio la venta de la empresa, lo que dejaba a Marie Claire a un paso de la tumba. For Men reformó entonces su oferta e incluyó los bienes y maquinaria, la subrogación de las naves y fincas rústicas, el stock de producto, los contratos auxiliares, las marcas, las licencias, los permisos y los contratos laborales. 250.000 euros. El Fogasa dio su visto bueno a las nuevas condiciones y la magistrada autorizó la venta resaltando el «gran sacrificio económico» que realiza el organismo público. «Es de justicia reconocer y agradecer en atención a las consecuencias económicas y sociales que esta venta tiene para la comarca», remata en la resolución, firme.

«Nuestra forma de vida en el pueblo se ha derrumbado», lamentaba antes de conocerse el dictamen Cándido Andrés, uno de los 78 trabajadores de Marie Claire que aguantó en ERTE hasta el final. Son los últimos adscritos a una plantilla que sólo entre 2022 y 2023 sufrió el despido de casi medio millar de empleados. De nada sirvieron las inyecciones de dinero público del anterior gobierno autonómico de Ximo Puig (originario, por cierto, de la capital de Els Ports, Morella). Para entender el peso de la firma en Villafranca basta una cifra: la empresa llegó a emplear en el año 2000 a 860 vecinos del pueblo.

Uno de los camiones de Marie Claire.
Uno de los camiones de Marie Claire.ARABA PRESS

«Casi todos en el pueblo vivimos de Marie Claire», relata Cándido, cuya mujer justamente formó parte de la remesa de despidos del año pasado, con 30 años de antigüedad a sus espaldas. «Yo tengo 52 y llevo 37 en la empresa. Toda una vida, pero es ahora cuando nos hemos visto obligados a replantearnos el futuro», asegura. El matrimonio tiene dos hijos, aunque ambos han decidido ya coger las maletas y marcharse a estudiar fuera. Cándido ha llegado a barajar esta opción para él y su mujer.

«Si con 50 años es difícil encontrar trabajo, aquí la cosa se complica porque no hay nada más», sostiene Cándido. Empezó en Marie Claire siendo apenas un adolescente, en la sección de hilo y producción de calcetines. «En aquellos tiempos, todos pensábamos que era un trabajo para toda la vida», recuerda. Por la fábrica pasaban los abuelos, los padres y los hijos de familias enteras.

A Cándido le ha tocado vivir en primera persona el declive de la firma de lencería. Con la competencia de las fábricas chinas y la salida de la familia Aznar del consejo de administración en 2005 -casi un siglo después de que Celestino Aznar Tena diera los primeros pasos de lo que se convertiría en la actual Marie Claire- se inició el camino de la decadencia.

La pandemia primero y el aumento de los precios del gas y las materias primas después acabaron por dejar temblando a Marie Claire. «La esperanza es lo último que se pierde, pero la realidad es que vamos de varapalo en varapalo y hay que empezar a buscar más allá del pueblo», admitía Cándido ya en junio.

El último mazazo fue el auto del juzgado de lo Mercantil número 1 de Castellón, que no autorizó la venta de Marie Claire ante la negativa del Fogasa a dar el visto bueno a la oferta que presentaron For Men SA y Koltex Plastic Recycling Systems SRL. La marca de calcetines Ferrys también había pujado por Marie Claire, pero su propuesta ni siquiera contaba con la aceptación del comité de empresa porque únicamente garantizaba la continuidad de 12 trabajadores.

Los empleados sí dieron su aval a For Men como último salvavidas, al igual que el Instituto Valenciano de Finanzas (IVF), al que Marie Claire adeuda 24 millones. Pero no el Fogasa, que tiene derecho de veto como acreedor privilegiado, tal y como le reconoce la Ley Concursal. A pesar de que la deuda con el Fogasa es de 1,3 millones, la oferta de For Men excluía la maquinaria con garantía a favor de este organismo público.

Esta oferta dejaba fuera también de la operación la planta de gas y las balsas de tratamiento de aguas de la fábrica, unas instalaciones que, a juicio de la magistrada, son sin embargo «imprescindibles para el funcionamiento». Por no hablar de que For Men es una compañía sin actividad desde 1996, aunque no se haya extinguido, según destacó el auto judicial que recurrieron For Men y UGT. Aun así, la magistrada lamentaba «el sacrificio que van a experimentar los trabajadores y, por ende, la comarca donde está ubicada la empresa». El secretario general de la Federación de Industria de UGT de las Comarcas de Castellón, Antonio Durán, advertía: «O se da una solución o Villafranca pasará a engrosar definitivamente la lista de la España vaciada».

Durán, que estuvo en la mesa de negociación con el Fogasa, denunciaba, antes de la resolución que da oxígeno otros tres años, que «hay familias enteras que dependen de Marie Claire». Destacaba, además, que la supervivencia «podría ser clave para reindustrializar la comarca, ya que podría llevar a otras empresas a instalarse en la zona». «Si las administraciones no hacen un trabajo de planificación para que se asiente la industria, los jóvenes abandonarán el pueblo». El sindicalista subraya que «no hay ninguna alternativa a Marie Claire. Ni siquiera en Morella, que vive volcada en el turismo. Marie Claire es el corazón y el pulmón de una comarca que perdería toda su industria si la empresa desapareciera».

La desesperada situación de la firma centenaria generó una gran bronca política. La alcaldesa del municipio, la socialista Silvia Colom, reprochó a la consejera valenciana de Industria, Nuria Montes, que tildara de «muerto viviente» a la empresa. «Marie Claire ha posibilitado que miles de personas tengamos aquí un modo de vida», según Colom.

Antes de conocer la resolución judicial que ha salvado a Marie Claire, la consejera del Gobierno autonómico del PP, apuntó contra el Fogasa: «Si no reconsidera su posición, no quedará otra cosa que decir que ha sido Pedro Sánchez y el Gobierno de España el que ha firmado el auto de enterramiento de Marie Claire». Montes recordó que, a diferencia del Fogasa, el IVF no ha ejercido su derecho de veto en ningún momento a pesar de que sus préstamos a Marie Claire superan con creces a los del Fogasa.

Desde el PSPV-PSOE, por el contrario, se acusaba al presidente Carlos Mazón de «quedarse a la bartola y no hacer nada por el futuro» de la firma textil. «Se han dedicado a echar la culpa a otros y a eludir cualquier responsabilidad cuando llevan un año gobernando», lamentaba el diputado por Castellón Ernest Blanch.

Los trabajadores reconocen que el gobierno de Puig se volcó para tratar de sacar de la parálisis a Marie Claire. Fuentes del anterior gobierno de izquierdas admiten que, por ejemplo, se aprovechó la pandemia para realizar encargos masivos de material sanitario a la fábrica, que se hizo con adjudicaciones de más de 5 millones de euros para producir otras tantas mascarillas y 650.000 batas.

La inyección de dinero público no se quedó ahí, pues el IVF habilitó un fondo específico para tratar de salvar la firma. Según fuentes de la Generalitat, el primer préstamo público llegó en 2019, cuando Marie Claire recibe 2,5 millones del IVF para garantizar su viabilidad. En 2021, concede un préstamo senior de 7,7 millones y otro participativo por 1,8 millones. Un año más tarde, la financiación por parte de la Generalitat se amplía en otros 12 millones, supeditados a la elaboración de un plan de viabilidad que contemplaba un ajuste de personal. Ahora toda la comarca respira pero sabe que la bolsa de oxígeno tiene fecha de caducidad.

El milagro de una empresa centenaria en la comarca más remota

Si un milagro hizo que prosperara una fábrica de medias a principios del siglo XX en lo alto de una comarca despoblada como Els Ports, en el interior de Castellón, hay quien piensa en el pueblo de Villafranca del Cid que sólo un milagro podría salvar hoy a Marie Claire.

EL PUEBLO. La historia de Marie Claire no se entiende sin la del pueblo donde nació, Villafranca del Cid. La ganadería ovina y la lana permitieron el desarrollo de la economía local en la Edad Media. Pero no fue hasta el siglo XIX cuando el comercio de caballerías vive su momento de esplendor. Los tratantes transforman Villafranca en un pueblo mercantil.

LOS INICIOS. Celestino Aznar es uno de esos tratantes de caballos que hizo fortuna en el pueblo, lo que llevó a su mujer, Francisca Íñigo, a convencerle para abrir una pequeña fábrica de medias en 1907. Se llamó Lencería Eugenia de Montijo, y fue el germen de Marie Claire.

EL DECLIVE. La época dorada fue para Marie Claire la de la década de los 80 y 90. El cambio de siglo, sin embargo, coincidió con el inicio del declive de una firma que logró llegar a fabricar 60 millones de medias. La amenaza de China y el auge de las deslocalizaciones pasan factura y en 2005 la familia Aznar se desvincula definitivamente de Marie Claire. La empresa sobrevive a la crisis económica de 2008 con ayudas de la Generalitat y de la Diputación de Castellón.

LA PANDEMIA. Si ya el sector textil estaba en crisis, la pandemia fue el remate. Marie Claire trató de reconvertirse y pasó a fabricar material sanitario para diversificar su actividad. Aun así, tuvo que acudir a un fondo de rescate de la Generalitat. En 2021 fue adquirida por el grupo B2Tex. For Men SA. la ha comprado por 250.000 euros